Marcos Mutuverría: "El eje de la política es lo emocional"

En su libro "Juventudes, peronismo, pasiones e igualdad" el autor indaga en la militancia del Movimiento Evita y La Cámpora. “Estamos en un momento de ebullición, en el que emergen temáticas que estuvieron soterradas desde hace tiempo", destaca.

12 de enero de 2021

Acaso Pierre Bourdieu y su teoría de los campos podrían dar indicios acerca de cómo en los últimos años el periodismo y las ciencias sociales fueron acercando sus distintos objetos de interés, al punto que cientistas y periodistas, antes que intercambiar espacios ocuparon y dedicaron partes de sus vidas y objetos de deseo en el ámbito ajeno. Por supuesto siempre respetando los límites (siempre móviles) que cada espacio establece para quienes quieren jugar en su campo. Así, casos como los de Marcos Mutuverría, doctor en Ciencias Sociales, periodista y agente de prensa, siguen llamando la atención pero más por la cantidad de actividades que por su diversidad.

De ese cruce nació Juventudes, peronismo, pasiones e igualdad. La inversión emocional en la política, un libro en el que el autor expone puntos salientes de la investigación que resultó en su tesis doctoral, con percepciones surgidas a partir de una relectura de ese mismo trabajo. “Hay cosas de la cocina de la investigación que no se traducen en un artículo, no se ponen de relieve qué pasó con las personas involucradas en el proceso –ensaya la explicación de sus motivaciones Mutuverría–. Esta mirada de que todavía la objetividad es predominante en el mundo académico me parece que en las ciencias sociales fue cambiando en el último tiempo. Y el libro responde a una inquietud personal para poder darle a esa tesis un tono menos académico y más intuitivo.”

El tiempo, esa dimensión tan inasible al humano, hizo un trabajo en el autor: “Algunos hallazgos de la investigación y una revisión de aquello que había hecho; a veces te pasa que escribís algo, lo dejas ahí y cuando lo volvés a ver descubrís cosas nuevas o distintas”. Esas novedades sucedieron, incluso, en un lugar específico: su cuerpo. “Con el paso del tiempo hubo cosas que se resignificaron y me pegaron para el lado de mi historia personal familiar: hay como una interpelación a la que no le di mucho lugar en la tesis, porque tenés que mostrar un proceso, resultados, etcétera, donde tenés que aparecer desvinculado de eso. Dirijo los trabajos de investigación, grupos y siempre aparece esto, y está buenísimo contar las experiencias.”

La investigación se llevó a cabo entre 2012 y 2015, y tomó la militancia política de jóvenes varones y mujeres del Movimiento Evita y La Cámpora. “El trabajo se vincula mucho con la cuestión generacional. Trabajé sobre todo en la familia de tradición peronista, que terminó teniendo un peso en el trabajo, y también el momento epocal que representó el kirchnerismo junto a esa tradición, qué pasaba con la reactivación del peronismo en ese momento en la juventud.” El citado Bourdieu sostiene que en el mundo de las relaciones sociales no existe la inocencia (o como dice Gustavo Cerati en "El rito": “Ya lo sabes, nada es casualidad”). Y en el prólogo Mutuverría comienza a delinear parte de esas resignificaciones que le permitió la relectura: habla de su condición de gay y de su padre alcohólico. “Todo eso fue muy movilizante, pero tampoco fue inmediato; esas cosas tardan tiempo en cristalizarse. En verdad ahora es como que me reconecto con una experiencia, con una parte de mi pasado que estaba ahí, naturalizado, y la verdad que también por un proceso de terapia revisité esas cosas. Y ahí es donde tomó otra importancia ese trabajo de campo, como que actualizó una cuestión de estigmatización con este prejuicio que hay sobre ser joven: a la juventud la arrojan a la espera de crecer; es decir, obtuvo una visibilidad con la militancia que en la toma de decisiones no es tal: ahí están los mismos adultos de siempre. Hubo identificación con algunas situaciones que elijo contar en este libro que movían cosas personales, y eso es parte de la reflexividad que también exigen las ciencias sociales y la academia, y no quedarme en el rol de observador omnisciente.”

Mutuverría no cree que ahora haya menos militancia que antes, ni tampoco que los temas que provocan la participación juvenil aparezcan de golpe. “Estamos como en un momento de ebullición, en el que emergen temáticas que estuvieron soterradas desde hace tiempo. A veces sucede que las manifestaciones de esos cambios que se dan en un momento no se visibilizan, no se les da cierta continuidad y se disipan. Recuerdo que en los '90, en mi adolescencia, donde no participaba políticamente, había temas que iban y venían; sin ir más lejos, el aborto. Y ahora debe haber un montón de militantes y temas que no están visibilizados pero están participando; siempre hay gente participando en espacios.” Por eso cree que es importante apuntar a colocar los temas en la agenda para que sea tomado por funcionarios y dirigentes.

En ese ejercicio de reflexividad en el que el cientista se descubre mejor a sí mismo (al tiempo que vuelve más transparente la investigación a los ojos del lector y los propios investigados), Mutuverría salta en carcajada cuando se le pregunta si se hizo peronista, aunque reconoce que aumentó su preocupación por los temas de justicia social en todos los ámbitos –incluidos los académicos y del teatro independiente– y “prestarle más atención a algunas cosas cotidianas al entender que todo tiene una lectura política: las cosas que antes de la tesis no estaba tan presente ahora están bajo la observación de que todo lo que uno hace es político”. Y en esta frontera con lo que plantea el feminismo, Mutuverría rescata lo que varios consideran el punto central de su tesis: la cuestión emocional. “Alguien que tiene una visión más neoliberal de la política dice que eso, lo emocional, está fuera de la política. Y en realidad para mí el eje de la política es lo emocional. Todo lo que observé en ese momento y fui siguiendo es que la política te atraviesa toda tu emocionalidad, y todo lo que hacés está ligado a esas cosas que te movilizan; no se puede desligar la inversión emocional que alguien pone en su militancia al tipo de práctica que hace o al resultado que tiene, no pueden escindirse. Las cosas que observaba en el Movimiento Evita y La Cámpora -fui bastante crítico de las maneras de manejarse, las diferentes lógicas que tenían y eso me parecía riquísimo porque ya mostraba alguna fisura que después en 2015 llevaron a perder una elección- tenían un elemento en común: el momento en el que se agitan juntos por algunas causas; ahí lo más presente es lo emocional.”


Juventudes, peronismo, pasiones e igualdad, de Marcos Mutuverría. Grupo editor universitario.

Esta nota fue posible gracias al apoyo de nuestros lectores.

Su aporte nos permite hacer periodismo sin condicionamientos. El sueño de un medio libre no es solo nuestro.

SEAMOS SOCIOS

Tiempo Audiovisual