"Mi personaje está todo el tiempo en estado de incertidumbre"

Nahuel Viale, protagonista de Barrefondo, el film de Leandro Colás, habla sobre cómo se armó un thriller de difícil ejecución y de cómo ve el futuro del audiovisual argentino.
24 de Enero de 2018

Nahuel Viale es un piletero que trabaja en barrios privados del conurbano bonaerense en Barrefondo, la primera película de ficción de Jorge Leandro Colás (los documentales Parador Retiro, 2008; Gricel, 2012; y Los pibes, 2015). En pareja con la única hija (María Soldi) de un viudo que no pierde oportunidad de inmiscuirse en su vida (Claudio Da Passano), por escuchar lo que no debía, ve su vida cruzarse con la del Pejerrey (Sergio Boris), jefe de una banda que le hace un ofrecimiento imposible de rechazar: que le marque las casas en las que es posible entrar y sacar el mejor botín.

“No fue ni fácil ni difícil -dice Viale sobre su personaje, de cuyo equilibrio dependía el éxito del film-. La verdad es que hice un casting hiper cerrado, de tres actores. El guión me regustó y re podía hacerlo. El tránsito para hacer el personaje se fue dando con el director, en charlas con Leandro. Fue un trabajo bastante largo de previa porque estuvimos bastante meses para rodar. En ese aspecto tuve mucha banca del director y la productora.”


A Tavo -el nombre de su personaje-, el ofrecimiento de Pejerrey le da vuelta la existencia, casi literalmente. Por un lado tiene a su suegro disputándole el lugar masculino (de proveedor) frente a su hija; por otro, la plata “fácil”, que suele hacer caer en la idea de que todo es manejable; por último, su revancha de clase: las humillaciones que sufre a diario por el lugar social que le tocó en suerte al momento de nacer resulta un condimento fundamental para que decidirse, y para decidir a quién marca y quién no.

“Está todo el tiempo en estado de incertidumbre. Esas situaciones que le pasan al personaje las fuimos recontra trabajando con Leandro. Ese estado con él mismo y con todo lo que le sucede alrededor lo fui descubriendo y adaptando a mi manera en la previa. Y en el set se transmitió ese clima. También creo que es lo que sostiene la película. Entrás en ese drama que él tiene. A mí me llenaba un poco de angustia, porque siempre era un estado particular al que tenía que entrar. No sabés si es un freak o transita estas cuestiones por lo que le pasa en el trabajo. Las escenas que tiene con Oski Guzmán (Bolivia, su ayudante) y también con la mujer son lo únicos personajes con los que se muestra genuinamente. Sino siempre está como especulando”.

Para conseguir el ese afiatado personaje Viale estuvo hablando con varios pileteros, incluso tuvo uno que lo “coucheaba". "Me decía que tenían pica con los jardineros porque ellos llenaban la pileta y los jardineros pasaban y se la dejaban sucia; incluso hicimos una escena en la que me agarro a piñas con un jardinero pero al final no quedó. Hubo varias porpuestas y mucha libertad para trabajar. Pero el rodaje era chico porque no había plata”.

Algo que surgió más bien del trabajo con Leandro y del guión es esa especie de promiscuidad de clases que transmite el film. “Leandro decía: Las mismas aguas que llenan esas piletas cruzan las zanjas de las casas de la gente que vive fuera del country. Hay algo de eso en el ambiente y Tavo de alguna manera elige a sus víctimas según el trato que va recibiendo.”

Premio al Mejor Actor en el 31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata por El aprendiz (2016), a Viale no le falta trabajo, pero cree que es un privilegio que en cualquier momento puede terminar. “Veo un vaciamiento cultural enorme, una cosa de embrutecer a la masa para tenerte siempre abajo y que nunca puedas ‘ser más que yo’. Acaban de eliminar el ballet (de Iñaki Urlezaga). Yo estoy laburando pero tampoco tanto. En TDA (Televisión Digital Abierta) había series que se filmaban por año y eso daba trabajo a muchísima gente. En el caso de los actores es muy poco el trabajo que hay. Puede haber algo en publicidad. Pero películas hay muy pocas, y están las estrellas. Hay mucha diferencia entre el que labura mucho y el que no labura nada. Antes había un gris más amplio al que pertenecíamos la mayoría de las personas. En el teatro más o menos hay laburo, pero ahí. Ya lo noté en el Festival de Mar del Plata con El aprendiz, y más este año. No les importa un carajo la cultura, no les importa nada. Han vaciado el Incaa, echan gente, están haciendo mierda todo. Y no me digan que las películas eran kirchneristas, esa galleta ya está. Van a ser todas películas de Patagonik, (Adrián) Suar, (Ariel) Winograd. Es una locura. pero bueno, espero que la cosa mejore.”

Esta nota fue posible gracias al apoyo de nuestros lectores.

Su aporte nos permite hacer periodismo sin condicionamientos. El sueño de un medio libre no es solo nuestro.

SEAMOS SOCIOS