"Misterios sin resolver": desapariciones estremecedoras, asesinatos escalofriantes y encuentros paranormales

La mítica serie de los '80 revivió de la mano de  los productores de "Stranger Things". Porque a veces la realidad supera a la ficción, pero tiene que estar bien contada. Disponible en Netflix.

26 de octubre de 2020

El misterio, bien narrado, es sin dudas un imán difícil de evadir. Pero en un contexto de superabundancia de propuestas audiovisuales por streaming los formatos de probada eficacia requieren de un poco más de ingenio: de una vuelta de tuerca que le permita destacarse. Esa combinación de factores es la que logra Misterios sin resolver, la flamante propuesta de Netflix que convoca a darle play y disfrutar de la adrenalina y el suspenso ideales para postergar al menos por unas horas nuestras vidas cotidianas.

Los creadores de Misterios sin resolver (que estuvo al aire desde 1987 hasta el 2002, con un total de 582 episodios) se asociaron a  los productores de Stranger Things y  retomaron la tradición de contar casos reales de desapariciones estremecedoras, asesinatos escalofriantes y encuentros paranormales que son los seductores condimentos que despiertan sorpresa y  gestos de  incredulidad en el espectador luego de cada capítulos (que duran poco más de media hora). El relanzamiento de esta icónica serie documental mantiene la sensación escalofriante que los espectadores adoraron del original, pero mejorada con las herramientas narrativas y estéticas de la era del streaming.


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Muertes sospechosas, niños desaparecidos, encuentros con espíritus y otras insólitas historias –aparentemente– reales forman parte de esta nueva colección de misterios no resueltos. Todo con una fotografía impecable y un juego de planos y luces bien manejados, que redondean un producto de alta factura. Cada episodio despliega elementos del género documental de manera precisa: testimonios en primera persona, archivo inédito, dramatizaciones con un arte y vestuario que cualquier película de época envidiaría a la hora de los flashbacks.

Pero la mayor fortaleza de Misterios sin resolver radica en la selección de casos, los cuales abordan todo tipo de temáticas, capaces de satisfacer todos los gustos. Así las cosas, la angustia, la incredulidad y la sorpresa sostienen y multiplican la atención del espectador y hacen inevitable no caer en ese lugar común  que reza que la realidad supera la ficción.

Los espectadores ansiosos deberán domar su naturaleza. Cada historia se toma el tiempo necesario para ir contando el contexto y  las características de los lugares donde sucedió lo que se narra. Porque claro, a diferencia de la anterior versión, esta  recorre distinto puntos del planeta, más allá de las rarezas que siempre Estados Unidos aporta con su tejido social marcado por la desigualdad y la violencia. Pero esas ambientaciones son justamente lo que le dan mayor potencia y efectividad a las historias.

Dividida en dos partes, esta nueva camadas de episodios explora desde un asesinato de un ex asesor de la Casa Blanca  que aparece en un basural, a la  aparición de fantasmas  en una ciudad al norte de Tokio, años después del terremoto seguido de Tsunami de marzo de 2011.


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Resulta particularmente atractiva la historia de una mujer que viaja a Oslo y aparece muerta en un hotel, sin documentos ni tarjeta de crédito. También el misterioso recorrido de un homicida convicto que se dio a la fuga durante un permiso para ir de compras navideñas en 1973. A pesar de los intentos por recapturarlo, la policía sigue sin encontrarlo.

Están muy bien retratados los climas y contextos. El espectador puede sentir la gélida noche, en la que una mujer deja  su auto y  se suicida en un lago (aunque, claro, también se muestra como sus familiares sospechan otra cosa). O la terrible desesperación y esperanza de la gente que busca a dos niños que desaparecieron en el mismo parque de Nueva York en mayo y agosto de 1989. El ciclo le da lugar a historias de todo tipo: odio racial, desapariciones inexplicables, ovnis, testigos en peligro y mucho más. 

No se puede saber si esta nueva versión de Misterios sin resolver durara tanto como la anterior: catorce temporadas no es algo fácil de lograr en la actualidad. Pero por lo pronto los flamantes capítulos ofrecen una efectiva oportunidad para engancharse con historias sorprendentes y reales.


Misterios sin resolver. Disponible en Netflix.

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