El fracaso absoluto

21 de Abril de 2019
Los datos de esta semana muestran que el gobierno fracasa en todos los rubros de gestión. Un rápido repaso a modo de muestra:

-En economía: el 4,7 de inflación en marzo, dado a conocer el martes 16 por el Indec, elevó el acumulado interanual al 54,7%, el pico inflacionario más alto en 28 años.

-En calidad institucional: a la larga lista de nombramientos judiciales a medida y aplicación abusiva de la ley para hostigar y perseguir opositores, el Ejecutivo sumó el lunes un nuevo atropello legal: alteró por decreto las reglas de juego en pleno año electoral para impedir las adhesiones, una martingala que el propio Cambiemos usó en distintos distritos del país. A esos episodios debería sumarse la declaración de la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, quien confesó que no movió un dedo para investigar a su presidente "ojos de cielo". Y el duro informe de Reporteros Sin Fronteras sobre el pronunciado deterioro en materia de libertad de expresión. "Hay un clima de miedo que puede fomentar la autocensura", puntualizó el informe de la ONG con sede en París.

-En desarrollo social: el jueves se supo que Argentina es el segundo país más miserable en el mundo, según el índice de la agencia Bloomberg.

Con los datos a la vista, resulta evidente que el país transita una crisis de magnitud comparable a otros episodios traumáticos de la Argentina reciente, como la híper que derrumbó la primavera alfonsinista o el estallido de 2001. Si la situación social hasta ahora no estalló, sugirió el dirigente social Juan Grabois, es por la contención de las organizaciones. Pero también, dijo, porque el narcotráfico emplea a la mano de obra desesperada. De ser así, habría que anotarle otro fracaso a la gestión macrista: fue el propio gobierno quien se impuso "la guerra" al narco como uno de los ejes del marketing gubernamental.

A favor del gobierno se podría apuntar que el uso de la fuerza como único modo de conjurar la venta de drogas fracasó en todos lados. Las consecuencias de esa costosa y larga farsa se pueden contar en miles de muertos (como en México y Colombia), o en los miles de millones de dólares que gastan los Estados en compras de armas, tecnologías y pertrechos de seguridad.

Los beneficiarios de la mentada "lucha contra el narco" son países que lucran con ese tipo de productos, pero también contratistas privados y/o paraestatales que se sirven de recursos públicos para proteger y ampliar sus negocios.

Parte de ese entramado empezó a ver la luz en el expediente que investiga el juez Alejo Ramos Padilla. La causa, que comenzó como un simple caso de extorsión, escaló hasta convertirse en un mapa de las cloacas del poder donde habitan espías, abogados, políticos, empresarios, periodistas y funcionarios judiciales que aparecen imbricados en una red de operaciones y dinero sucio. La que viene será una semana clave para la investigación: la Cámara Federal de Mar del Plata decidirá si confirma a Ramos Padilla o remite el caso a los cenagosos tribunales de Comodoro Py.

La Argentina cloacal que quedó expuesta en Dolores es preexistente al gobierno de Macri. Pero como ocurrió con los problemas de la economía, las instituciones y el atraso social, las políticas de Cambiemos agravaron el cuadro al hacer justo lo contrario de lo que Macri prometió en campaña: rompió lo que estaba bien y potenció lo que estaba mal.

Está claro que el desastre es consecuencia del plan de gobierno que lo provocó. Sin embargo, la campaña que diseñaron Durán Barba y Marcos Peña buscará correr la culpa hacia otros destinos: el clima, las tensiones externas, la permanencia de Cristina Fernández como principal líder de la oposición.

Ante la negativa de María Eugenia Vidal de desplantar a su jefe y el vuelo raso de Roberto Lavagna en las encuestas, el sistema de protección mediática dio muestras de que acompañará la estrategia macrista con más silencios que aplausos. Algo es algo. El servicio se pagó por adelantado, con abundante pauta publicitaria y otras especias, como se vio esta semana con la policía porteña oficiando de patovica durante los despidos masivos en Clarín.

La escena vale como aviso: en su etapa implosiva, la restauración conservadora no ahorrará recursos ni crueldades en procura de su continuidad. Con Macri -lo que cada vez parece más improbable- o con algún reemplazo de rasgos similares, como Lavagna o Vidal.

El viejo truco de adjudicar el fracaso a las personas para preservar y perpetuar las políticas.

Total normalidad.

Esta nota fue posible gracias al apoyo de nuestros lectores.

Su aporte nos permite hacer periodismo sin condicionamientos. El sueño de un medio libre no es solo nuestro.

SEAMOS SOCIOS