Nueva avanzada de Cambiemos contra el sindicalismo

Primero fueron las causas judiciales, luego las intervenciones a los gremios, ahora las multas millonarias que dejan a los gremios al borde de la quiebra.

(Foto: Mariano Martino)
Por Agustín Alvarez Rey - @alvarezrey
31 de Julio de 2018

El ministerio de Trabajo no sólo confirmó la presentación del embargo para intentar cobrar la multa de 810 millones de pesos al gremio de Camioneros por el supuesto incumplimiento de una conciliación obligatoria en diciembre de 2017, sino que también advirtió que puso en marcha otro proceso administrativo similar por otro supuesto incumplimiento durante junio de este año.

Al mismo tiempo, desde la provincia de Buenos Aires, la Gobernadora María Eugenia Vidal, intenta por segunda vez avanzar con una sanción similar contra el gremio docente. La primera vez que desde que asumieron Macri y Vidal sus cargos Ejecutivos y se habló de multar a un gremio fue a principios de 2017. En aquel momento fue Vidal la que quiso avanzar sobre Suteba con una multa cercana a los 300 millones de pesos por el supuesto incumplimiento de una conciliación obligatoria. Incluso intentó dejarlos sin personería. Aquella amenaza de multa no prosperó, pero el expediente sigue abierto al igual que la posibilidad de avanzar contra la personería aún está latente.

Al respecto, la secretaria Adjunta de SUTEBA, María Laura Torre, en dialogó con Tiempo afirmó: “Esto tiene que ver con una política del gobierno de amordazar a los gremios que luchan contra el modelo de ajuste y no es casualidad que lo lleve adelante su mejor alumna María Eugenia Vidal”.

Además Torre enfatizó que, en el caso de la provincia de Buenos Aires, “Es el gobierno el que no cumple la ley ya que “hay un manda judicial que obliga al gobierno a pagar la cláusula gatillo y sentarse a negociar y eso aún no sucedió”. Además desde SUTEBA señalaron que con el dictado de la nueva conciliación en la provincia de Buenos Aires el gobierno ya tendría que haber convocado y eso tampoco sucedió”.

En tanto desde la CGT, el diagnóstico no es muy distinto. Si bien lo gremios más dialoguistas atribuyen parte de la beligerancia del Gobierno a la particular relación con la familia Moyano el estado de alerta se extiende por todo el edificio de Azopardo.

“Ya pasó cuando fue lo de las causas judiciales y cuando fue los de las intervenciones. Acá hay muchos que sólo se  ocupan de su espalda, pero después vienen por todos. Lo que quieren voltear es el modelo sindical”, explicó a Tiempo uno de los hombres que más años lleva asesorando a dirigentes sindicales. “La maniobra es clara. Es una señal para adentro y para afuera, para los muchachos del FMI”, agregó.

Hasta hace pocos meses las diferencias las saldaba la política, pero en los pasillos de la Casa Rosada aseguran que hoy esa posibilidad está fría. La relación entre Mauricio Macri y Hugo Moyano está en su peor momento. Ante ese escenario, hombres que suelen dialogar con el Presidente sobre temas sindicales, aseguran en que en esta ocasión la sangre llegará al río.

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