Paro de petroleros por los 1700 despidos que dispuso YPF en Neuquén

La compañía de mayoría estatal avisó que prescindirá de 33 equipos de operación contratados a otras empresas porque "no son sostenibles". La huelga es encabezada por los trabajadores y jerárquicos de Río Negro, Neuquén y La Pampa.
3 de Diciembre de 2016

Tras la confirmación oficial de la petrolera nacional YPF de que "prescindirá" de 33 equipos de operación pertenecientes a empresas contratistas de servicios que se desempeñan en la cuenca neuquina y en las que trabajan 1700 personas, el Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Río Negro resolvió llevar a cabo un paro en los pozos de petróleo y de gas en la región durante 48 horas a partir de mañana a las 8. La medida de fuerza se resolvió el viernes por aclamación e incluye también a las provincias de Neuquén y La Pampa, en rechazo a los despidos anunciados.

Los equipos que serán desafectados operan en áreas de la provincia de Neuquén y del sur de Mendoza, en las actividades de perforación, terminación y remoción de pozos (pulling). Para 2017, YPF proyecta dejar 57 equipos activos en la cuenca neuquina, un nivel de actividad considerado "sostenible" por la compañía. Según informaron sus voceros, "la compañía decidió avanzar en la adecuación de sus niveles de actividad en la cuenca para garantizar la sustentabilidad de su actividad".

La medida involucra a las empresas contratistas H&P, DLS, Nabors, Quintana y SAI para el segmento de perforación; Nabors, Petro-neu, SAI, SPA, Tracker, Tronador y Venver para las tareas de workover (mantenimiento); y SAI, Clear y Petroneu para los servicios de pulling. También contempla empresas de servicios asociados como logística, movimientos de suelos, montaje, soldadura y optimización en organización y método.

En total, estas empresas tercerizadas para las operaciones de YPF involucraban a unos 1700 trabajadores que se encontraban en el plan preventivo de crisis, nucleados en los sindicatos de Petroleros Privados y Petroleros Jerárquicos. Ese plan, sellado en el marco de un acuerdo entre la provincia, la industria y el gobierno nacional, arrancó en febrero y finalizó de manera formal en julio, aunque posteriormente se continuó incorporando personal al mismo.

Apenas se supo de los despidos, la decisión de los trabajadores no se hizo esperar. Un plenario de delegados encabezado por el secretario general de la organización gremial y senador nacional por Neuquén, Guillermo Pereyra, anunció la medida de fuerza. En tanto, el Sindicato del Personal Jerárquico anunció que se plegará también al paro.

En conferencia de prensa, Pereyra dijo que "frente a los despidos que se vienen produciendo en todas las empresas contratistas de YPF, hemos resuelto hacer un paro total de actividades a partir de las 8 del lunes. Es una respuesta a este tipo de atropellos y a todo lo que viene ocurriendo en los distintos yacimientos que YPF ha abandonado." Y enfatizó: "Llama poderosamente la atención que una empresa que tiene mayoría accionaria del Estado Nacional haya tomado este tipo de medidas que afecta directamente los derechos de los trabajadores y deja tantas familias en la calle, sin trabajo y en el abismo."
"Todo esto viene ocurriendo hace más de un año.

YPF argumenta que no tiene dinero, con deudas dejadas de la gestión anterior. Pero tanto esa gestión como la de ahora tienen la misma responsabilidad de proteger los intereses de YPF, que son los intereses de todos los argentinos", afirmó Pereyra.

El gremio petrolero ya notificó al Ministerio de Trabajo de la Nación de que "íbamos a tener un conflicto", dijo Pereyra, quien también anticipó que este "es el inicio de un plan de lucha para revertir esta situación; si esto no ocurriera, seguiremos profundizando estas medidas".

El sindicato petrolero pretende que los trabajadores despedidos perciban un subsidio de 20 mil pesos por mes hasta que las empresas reactiven los equipos parados. Mientras tanto, el gremio se comprometería a mantenerles los aportes jubilatorios y de obra social.

El Sindicato del Personal Jerárquico resolvió sumarse al paro, con la consecuente paralización de la producción de gas y petróleo.

Por su parte, la empresa se justificó al asegurar que "no son sostenibles las situaciones con las empresas contratistas que se ubican muy por debajo de los estándares que YPF requiere actualmente" y que "el costo de mantener la fuerza laboral ociosa hace imposible mantener en el tiempo esa situación", por lo que comunicaron a las contratistas que prescindirán de reincorporar los equipos que habían ingresado en stand by durante el plan preventivo de crisis.«


Una descapitalización de $ 36.200 millones

El balance del tercer trimestre de YPF dio una pérdida monstruosa: $ 30.256 millones, algo así como 2000 millones de dólares. En el informe que elevó a la Bolsa, la compañía admitió que operativamente no le había ido mal (de hecho, su producción de hidrocarburos creció 1,3%), pero informó que cotizaría sus propiedades, plantas y equipos por debajo de lo habitual "por una reducción esperada del precio del petróleo comercializado en el mercado interno juntamente con la evolución del comportamiento estimado de los costos en función de variables macroeconómicas y el comportamiento operativo de los activos".
Esta decisión , que significó una crítica velada a la demora del gobierno en aprobar los aumentos de naftas que pidieron las empresas petroleras, significó una desvalorización de $ 36.200 millones (alrededor del 11%). Si sigue cayendo el precio del barril de petróleo, en definitiva el principal activo de la compañía, en los próximos balances podría repetirse la tendencia.

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