"Perón y los judíos": una investigación detallada para reconstruir una historia cargada de mitos

En su flamante documental, el periodista y director Sergio Slutzky ofrece una rica gama de testimonios para repensar hechos reales, confusiones y manipulaciones que marcaron una época clave de la Argentina. Se estrena este jueves en Cine.ar

22 de septiembre de 2020

Los motivos para hacer una películas pueden ser tantos como la cantidad de realizadores que las firman; incluso más. Sergio Shlomo Slutzky ríe cuando se le pregunta si él hizo Perón y los judíos para demostrar que su viejo no era gorila. “Hice una película porque el tema en general me acuciaba -cuenta sobre su gran documental-. Me dolía el hecho de que había una falta de comprensión de los contextos emocionales y personales que había en los años '40 y '50, cuando mi viejo era un joven en un momento de mucha tensión política en la Argentina. Amigos míos me dicen que de nuevo los judíos se ponen del lado de los gorilas, como en los '50, y yo les digo: 'Todos no eran así, mi viejo era un tipo progresista'. Esa dicotomía me dolía. Y en parte por eso que salgo a hacer la película.”

Su estreno oficial será el jueves a las 22 en Cine.ar TV (con repetición el sábado a la misma hora) y es realmente imperdible. En poco más de 70 minutos se puede vivenciar la profundidad de una disputa, pero también la enorme riqueza de una historia que parece perdurar hasta el presente. Porque discernir la realidad de los mitos exige reflexionar de manera distinta sobre los hechos duros de la historia y de los discursos sobre los que se sostiene. “En algún momento me dijeran: 'Tu viejo era un gorila' -dice el director de, entre otras, Algo se está gestando (2002), El año que viene en.... Argentina (2005), Disculpas por la demora (2018)-. Y mi viejo murió cuando tenía 55 años y en las últimas décadas no tuve demasiadas posibilidades de hablar con él, a no ser en sueños. No sé qué pensaría hoy alguien que, si bien no votaba por el peronismo, siempre votaba por lo que le parecía progresista. Mi viejo me transmitió ciertas reservas respecto a la época peronista y ciertas memorias de algo de un ambiente autoritario. Después de hacer la película mi vieja me contó una anécdota de cuando estuvo encerrado cuatro días en la facultad de Ingeniería porque había habido una manifestación y tenía miedo que al salir la agarrara la policía peronista y le dé una golpiza. Quizás eso ahora me ayuda a entender esas memorias de mi viejo.”

Además de su extrema documentación, de Perón y los judíos llama la atención la cantidad de voces que deciden hablar, y hacerlo de manera tal que transmiten las vivencias de los tiempos originarios de la relación. “Te puedo asegurar que si bien soy grandote y fornido, no utilicé la fuerza para que alguien me dé un testimonio -vuelve a reír-. Y hablan desde su infancia en la época peronista, de lo bien que los trataron, de cómo los atendieron. En ese momento no sintieron para nada antisemitismo. Creo que Raanan Rein, que es una autoridad en el tema, profesor de la Universidad de Tel Aviv -y que trajo muchos materiales de archivo y datos que los juntó de tal manera que en sí mismo son una defensa del peronismo como no antisemita- le falta algo que tenga que ver con las emociones en ese momento. Una cosa es contar la historia con estadísticas y datos y documentos, y otra poder juntar eso con las emociones de la gente, lo que sentían las personas de uno y otro lado en ese momento. Qué sentía el manifestante que salió por la liberación de Perón el 17 de octubre y que sentía frente a eso el tipo que tenía un pequeño negocio en el Once y cuando pasaron los de la Guardia Restauradora Nacionalista (un grupo de ultraderecha que era minoría pero apoyaba a Perón en ese momento) le rompieron la vidriera.  Lo que siente esa persona en ese momento es que toda la masas está en contra de él. Por eso hay que entender que la historia no solamente con los datos y los números, sino también con las sensaciones.”

En ese sentido, el testimonio de los hermanos Manguel es sin dudas revelador. “Pablo -el padre- fue un dirigente judío peronista: el primer embajador argentino y de toda latinoamérica en Israel, y sus hijos John y Mike vivieron Israel como una nación. El otro, Alberto, es el escritor que durante un período fue director de la Biblioteca Nacional; digamos que discutido director. Ahí había una cuestión interesante: de un padre peronista salieron dos peronistas y uno antiperonista: eso podía representar una situación dentro de la comunidad judía. Pero cuando pienso realmente que pasó en la comunidad, creo que lo que queda es la memoria del ‘55 en adelante. En los primeros años de la década peronista hubo problemas por la inmigración, donde había judíos muriéndose por todas partes después del Holocausto y la Argentina le abría la puerta a cientos de miles de personas de Italia y España y a varios nazis y sus colaboradores pero no a los judíos. Eso fue tomado a mal y de alguna manera no se le perdonó, por más que a partir de 1948 cambió de posición y hasta fue pro judío y pro israelí; hacía acuerdos muy favorables a Israel, como darles carne y no cobrarle en dólares sino a través de las distintas donaciones que los judíos argentinos hacían en el país.”

Y cierra con un ejemplo sorprendente: “El 16 de septiembre de 1955, el día del golpe, el diario Mundo Israelí, aparece una salutación a Perón en la tapa por el año nuevo judío. El periódico se hizo pero no se repartió. Y a partir de ese momento se prohíbe decir Perón, peronista, partido peronista. Si eso era en la prensa en general, imagínate dentro de la comunidad judía, que siempre siente que son una minoría que está en manos de cada poder que hay en un momento, primero Perón y después los golpistas. Entonces de repente también cambian de posición y se empieza a nombrar a Perón como el dictador depuesto. Y lo que pasa es que de alguna manera se trató de borrar esos 10 años que fueron positivos entre los judíos y Perón, y recordar solamente las partes negativas. Yo puedo entender muchas cosas, pero lo que no me gusta es borrar la historia, cambiarla. Me parece que hay que respetarla, y respetarla significa ver que no todo el que no es mi amigo necesariamente es mi enemigo”.


Perón y los judíos

De Sergio Shlomo Slutzky. Estrenos jueves 24, 22 hs, Cine.AR TV (Canal 22.4 de TDA), Canal 512 (DirecTV), Canal 60/300 (Cablevisión); Canal 400/1049 (Telecentro). Desde el viernes 25 hasta el jueves 1/10 en Cine.ar Play en forma gratuita, y desde el 8/10 en alquiler.

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