Piano y electroacústica en la posvanguardia del tango

La pianista y compositora María Laura Antonelli presenta su último disco Argentígena en el marco del Festival Nuevo Baires Tango. En esta nueva placa extiende los límites de la música de Buenos Aires  más allá de las fronteras tradicionales. 

(Foto: Pedro Pérez)
30 de Agosto de 2018

No todo lo que se define como tango debe sonar necesariamente con las características  más tradicionales del género.

Más allá de las controversias que generaron en su momento músicos como Astor Piazzolla o Eduardo Rovira, se pueden rastrear múltiples ejemplos de obras encuadradas en el género y que no responden a los cánones habituales: Le tango perpétuel de Erik Satie y su reflejo, Perpetual Tango de John Cage, Tango Ballade de Kurt Weill, Nostálgico de Juan José Castro o los Post Tangos de Gerardo Gandini.

La pianista y compositora María Laura Antonelli adopta la definición de Piano Tango & Electroacústica para enmarcar a Argentígena, su flamante trabajo discográfico que será presentado este viernes 31 a las 21 en el marco del Festival Nuevo Baires Tango en Al escenario, Gral. Aráoz de Lamadrid 1001 (La Boca, CABA). En dicha presentación tendrá como invitados a Julieta Laso en voz, Federico Linari en armónica, Edgardo González en guitarra y Coni Banús en recitado.

Antonelli, pianista, arregladora, compositora y docente, quien desde 1998 forma parte de diversos proyectos de tango y música popular contemporánea, ya publicó dos álbumes previos de tangos clásicos: Tango a la que te criaste, junto al cuarteto Bien Pulenta y Mi tango es Rock, del dúo Pepa y Amarula, junto a Agus Voltta.

En este nuevo trabajo indaga en su propia experiencia con el género para encarar composiciones en las que demuestra su versatilidad como creadora e intérprete.

Poseedora de una técnica precisa, con la que por momentos genera atmósferas impresionistas, las obras de Antonelli se inscriben en un constante desafío desde lo compositivo.

A Argentígena, tema que abre la placa y que se caracteriza por ser una obra vibrante,  le imprime frenéticos cambios de dinámica, mientras que Hembra corcel se balancea en climas en los que la contraposición de tensiones genera un marco de inquietante misterio.

Invención tango es, tal vez, la obra en la que más se respiran los elementos característicos del género, gracias a la marcación rítmica con la que la mano izquierda apoya las diversas variaciones melódicas.

La hermosura de la inmensidad absoluta está dominada por los espacios de silencio que enmarcan y destacan las frases que juegan entre la profundidad de las notas graves y los sutiles desarrollos sonoros de las notas agudas.

Metrónomo in progress está dominado por el pulso de este aparato, que es el que signa el desarrollo enmarañado en el que lo rítmico es protagonista esencial.

En La máquina de hacer fantasmas, el extenso tema que cierra el disco, la interacción del piano con elementos electroacústicos genera distintos ambientes en los que  el oyente es transportado a territorios con imágenes sonoras oníricas.

Antonelli consigue en Argentígena transgredir los límites del tango, al cual toma como punto de partida simbólico para crear una música cargada de imaginación y que depara sorpresas compás tras compás.

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