Podemos se debate entre la intransigencia y el dialoguismo

Iglesias, su actual secretario general, pretende profundizar las alianzas con la izquierda, mientras que Errejón propone una línea más contemporizadora.
11 de febrero de 2017

La fuerza progresista e independiente en España, Podemos, se preparaba este fin de semana para una prueba crucial que puede sacudir sus cimientos y desplazar del centro de las decisiones a su líder natural e histórico, Pablo Iglesias. Hoy se darán a conocer los resultados de la votación de los afiliados (se calculaba que participaron cerca de 150 mil) tras la Asamblea Ciudadana de Vistalegre 2, evento trianual que somete a decisión de los miembros del partido quién ocupará la Secretaría General, quiénes conformarán lo que se llama el Comité de Garantías, una suerte de tribunal para resolver litigios internos, y lo más importante, la aprobación de los Documentos Políticos y Organizativos, que determinan los lineamientos, estrategias y alianzas que llevará el partido en los próximos años.

Las diferencias entre el actual secretario general, Iglesias, y el Secretario Político, Iñigo Errejón, dejaron un tendal de heridos en el camino que les valió el reproche de las bases y además puede generar una fisura entre la militancia, que ha discutido con niveles de agresión nunca antes observado.
Pero además, si gana la posición de Errejón, Iglesias amenazó con dejar su lugar en el comando central y ceder su escaño en el Congreso, algo que militantes tomaron como una “extorsión”, según pudo constatar Tiempo en diálogo con algunos de ellos.

La paradoja que se presenta en Podemos, una fuerza nacida al calor de las manifestaciones del 15M (de mayo de 2011), es que Errejón no se presenta como candidato a secretario general, pero su corriente “Recuperar la ilusión” presenta sus propios Documentos, en los que plantea, entre otros, restarle poder central a la secretaría, dar mayor institucionalidad y horizontalidad al partido, pero dejar de lado posibles alianzas con el PSOE e Izquierda Unida.

Esto último es uno de los ejes centrales de la disputa entre ambos dirigentes. La alianza con IU para las últimas elecciones en las que volvió a ganar Mariano Rajoy, tras dos intentos fallidos de formar gobierno, demostraron que la lectura de que Podemos estaba a un paso de la presidencia era solo una ilusión. De hecho, perdió en esos comicios cerca de un millón de votos, y el costo lo pagaron ambas fuerzas.

Iglesias, en cambio, sostiene que hay que profundizar esa coalición. Sin embargo, la gran jugada del joven secretario político es promover la candidatura de Iglesias, pero que se aprueben sus documentos. Algo posible por la legitimidad de Iglesias y porque según el estatuto los afiliados pueden votar distintas listas a la vez.

En ese caso, aún electo secretario general, Iglesias debería plantearse continuar o no al frente de un partido que aprobó unos lineamientos distintos a los que plantea su espacio interno, Podemos para todas. Este será el escenario de los próximos días, una vez que se completen los cómputos de una elección que se realizó por Internet entre el 5 y el 11 de este mes.

En total hay cinco corrientes que presentan su programa, aunque solo dos tienen candidatos a secretario general. Además de Iglesias, se presenta Juan Moreno Yagüe. Las demás presentan documentos programáticos y candidatos al Comité. Entre ellas la histórica, aunque con poco caudal de votos, corriente de izquierda Anticapitalistas, que coincide en restar importantes poderes al secretario general.

Sea cual sea el resultado, el proceso que se abre a partir de hoy en Podemos amenaza con resquebrajar las bases y en definitiva, debilitar la fuerza opositora al conservador Partido Popular, que lograron construir en pocos años. Algo por lo que la derecha está festejando, según se refleja en sus medios de comunicación. «

Para el PP, Iglesias y Errejón son como "los Pimpinela"

Las críticas contra Podemos dominaron el comienzo del congreso del gobernante Partido Popular, el viernes, algunas de ellas con tono ácido, como la de la número dos del partido, Dolores de Cospedal, quien se refirió a la fuerza progresista española como “los Pimpinela”, en referencia a la disputa que dirimían este fin de semana el secretario general y el secretario político de Podemos, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón. Podemos ha logrado en pocos años desbancar al PSOE, histórico rival del PP, como blanco de las críticas y eje de la demonización del conservadurismo más extremo, lo que se reflejó en este 18º Congreso Nacional que culminará hoy en Madrid y que debía resolver sobre la presidencia del partido y la secretaría general que ocupan Rajoy y Cospedal, quien también pidió “perdón” por los hechos de corrupción. Otros dirigentes del partido arremetieron contra Podemos equiparándolo con la “ultraderecha francesa” y diciendo que “se darán botellazos en una plaza de toros y están dispuestos a sacrificar a un niño”. Otro dirigente se mofó ante los asistentes: “Estáis mejor aquí que en el congreso de las peleítas.”

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