Por los despidos en Fabricaciones Militares, Azul declara la Emergencia Laboral

Lo votó por unanimidad el Concejo Deliberante tras el cierre de la planta Fanazul. Peña, en campaña, había negado despidos.
10 de Enero de 2018

Tras la decisión del gobierno nacional de cerrar la planta de explosivos Fanazul, de Fabricaciones Militares, que dejará a unos 250 trabajadores en la calle, los concejales de Azul aprobaron por unanimidad la emergencia laboral. Esta localidad del centro bonaerense se transforma en una de las primeras que se declara en esta situación, bajo el gobierno de Cambiemos.

La sesión comenzó temprano, alrededor de las 8 de la mañana, con la presencia de “fabriqueros” de Fanazul adentro del recinto. El resto la vivió a pocos metros, en el acampe que desarrollan desde el fin de semana en el veredón municipal. La crisis explotó el jueves, cuando el interventor de Fabricaciones Militares, Luis Riva, confirmó en una nota con Radio Olavarría, que la planta de Azul se cerraba. A 237 trabajadores no se les renovará el contrato, y los 17 de planta permanente serán trasladados a otras áreas estatales, aunque la idea del gobierno es acelerar jubilaciones. 

La situación generó cortes en la Ruta 3, y marchas cada vez más populares. El  jueves pasado salieron a la calle más de 3500 azuleños. Los trabajadores indicaron que el martes volverán a cortar la ruta 3.

Durante la campaña, en septiembre, el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, visitó Azul y desmintió los rumores de despidos y achicamiento que ya circulaban en la fábrica: en una entrevista con el diario El Tiempo de Azul, junto al intendente, dijo que era falsa ”la idea del riego laboral o el riesgo de despido”. Y agregó: “Lo más importante es tranquilidad en términos de que hoy no hay ninguna definición tomada y lo que se haga se hará siempre en el marco de la racionalidad y en la búsqueda de fortalecer esta institución”.

Además de su importancia histórica (la fábrica tiene 71 años de existencia), los empleados resaltan su protagonismo económico en la ciudad: le dejaban por mes unos 9,5 millones de pesos, que ahora dejarán de existir. Esto obligó al intendente Hernán Bertellys (ingresó con el FpV y se pasó a Cambiemos a los pocos meses) a tener que dar algún tipo de respuesta. Recién el jueves pasado, a pesar que la fábrica se había cerrado la semana anterior y hace meses se venían alertando los despidos, creó un Comité de Crisis, y ante la presión pública debió ceder a que el Concejo Deliberante declare la Emergencia Sociolaboral. 

Sucede que Azul no sufre sólo las consecuencias del cierre de Fanazul. En el último tiempo se le suman los despidos en Cerámica San Lorenzo, Molino San Martín, Molino Nuevo, el cierre de la Corrugadora y de comercios minoristas, la situación de los pequeños emprendimientos y las cooperativas de Azul. Así lo estipula el proyecto aprobado por unanimidad, que habla de “establecer readecuaciones presupuestarias para incrementar inversión en políticas públicas destinadas a la protección de los despedidos y sus familias”. Durante la emergencia laboral, que durará al menos un año, el intendente deberá realizar las gestiones ante el Ejecutivo provincial y nacional “para evitar los despidos en la administración pública” y debe abstenerse “de rescindir contratos laborales y todo otro contrato que establezca relación de dependencia con el estado municipal”.

Además establece una “ayuda legal gratuita y adecuada atención médico-psicológica” a todos los trabajadores despedidos, y que sean asistidos económicamente de manera urgente por la Comuna por el lapso de doce meses. El valor será determinado de acuerdo con el perfil sociolaboral de cada familia. También tendrán beneficios en las tasas de servicios públicos. Y los hijos estudiantes terciarios o universitarios podrán ser incorporados al sistema de becas municipales.

“Hubo una unificación de todos los bloques para seguir trabajando y por eso reuní a mis compañeros. Algunos ya no dan más y no queremos discutir con los concejales y que sigan trabajando, tal como quedamos en el comité de crisis. Después, veremos…”, expresó uno de los delegados de los trabajadores, Marcelo Laporte. La sesión no quedó exenta de los cruces políticos, sobre todo del bloque Cambiemos, que criticó a Unidad Ciudadana, autores del proyecto, por la “herencia recibida”. El concejal macrista, Roberto Gayani, llegó a expresar: “este gobierno tiene sensibilidad social”, lo que generó repudio entre los trabajadores. Uno de ellos, Jorge Menchaca, manifestó: “Somos 200 y pico de familias y estos tipos nos vienen a decir que han hecho más que el anterior gobierno en el ámbito social; no tienen vergüenza. Estoy re caliente”.

Otras localidades intentaron declarar la Emergencia Laboral durante estos últimos meses: desde La Plata hasta Ciudad de Buenos Aires, según lo presentó Myriam Bregman (FIT). ”El 16,2 % de las mujeres jóvenes en la Ciudad están desocupadas”, denunció la legisladora. Lo mismo se intentó en Zárate, Baradero y Campana, por el cierre o vaciamiento de distintas fábricas como Atanor, Atucha y la norteamericana Ingredion. Entre las tres despidieron en menos de doce meses a casi mil trabajadores.

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