Por primera vez se adapta a un dramaturgo armenio en Buenos Aires

La directora artística del Teatro Tadrón, Herminia Jensezian, tradujo al castellano y adaptó ¿Oiste papa?, de Vahé Berberian, una obra que aborda el conflicto entre tres generaciones de varones: abuelo, hijo y nieto, miembros de una familia armenia típica.
14 de Febrero de 2018

Los sábados, a las 20:30 hs, en la esquina de Armenia y Niceto Vega, se puede ver ¿Oíste papá?,un relato familiar que a partir del regreso de la hija mujer del exterior sacará a la luz secretos, mentiras, la relación intergeneracional con nuestros mayores y las distintas miradas sobre el mundo cotidiano, la historia y el compromiso con lo social en boca de tres personajes masculinos. 

 “Era atractivo poner en escena a este autor, porque su mirada habla sobre la condición humana de manera creativa. Es una historia universal, porque estos vínculos se repiten en todo planeta, y es gracioso como se plantean las diferencias entre los personajes ” cuenta Herminia Jensezian quien se embarcó a hacer esta obra siendo que Vahé Berberian, el autor, es uno de los más importantes monologuistas armenios contemporáneos. 

Sus materiales son hilarantes, divertidos, ingeniosos y ricos en observaciones sobre la condición armenia. Y humana también. Pero la decisión la terminó de tomar Herminia al conocer al autor y saber que tuvieron al mismo maestro, George Sarkissian, en el Líbano. “Pudimos conocernos en su paso por Buenos Aires hace algunos años y me propuso esta obra que refleja en escena los diferente aspectos que son teatralmente muy fuertes” comenta Jensezian, quien desde 1996 está al frente del escenario del Tadrón.

Si bien el protagonista de la obra vivió en Beirut y luego fue refugiado en una de las tantas colectividades armenias dispersas por el mundo, en este caso, dentro de la comunidad armenia de Buenos Aires; la trama permite que la historia que se cuenta pueda instalarse en cualquier ciudad o país, donde un determinado grupo social forma una comunidad y que por tradición o por la rígida estructura conservadora de la misma, no acepta los cambios que impone la sociedad actual. 

La disposición escénica, la proximidad de los espectadores, junto a una adecuada iluminación, hacen que el espectáculo transcurra entre risas y emociones hacia un final inesperado.“La puesta en escena está basada en los ritmos y el paso de la comedia. Tiempos y modos de contar específicos de ese género. Se eligió una estética que parte del hábitat del protagonista y se creó todo lo necesario que identifique esa forma de vida con sus creencias y bagaje cultural que porta, en este caso, Garbis. Se trabajó con tres actores de escuelas muy dispares y eso significó un desafío que enriqueció la propuesta escénica para encontrar el punto justo para contar la historia” relata Jensezian.

“Me gustó la temática universal de los vínculos fraternos. Ese espectro nos da muchas posibilidades para poner en escena, justamente, la relación con nuestros mayores, la de los mayores con los más jóvenes de la familia y el periplo de la generación intermedia”, dice la directora. “La ceremonia del teatro es algo único que da mucha libertad para comunicar lo que quieras, por eso para mí es de una importancia social suprema”, agrega. 

Como en “toda familia” en esta también hay secretos, humor, olvidos y engaños pero siempre prevalece el amor. El amor que se ofrece y el que se recibe. El conflicto generacional en tono de comedia, fue disparador para los actores y para la dirección. 

“La familia es una fuente inagotable de tópicos para trabajar. En nuestra comunidad es muy importante. Porque desde la diáspora al genocidio, aunque no se diga, siempre está presente, son marcas que se quedan durante generaciones, son traumas que están, el teatro nos permite reflexionar sobre ellos” concluye Jensezian. 

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