"Quise documentar cómo iba a sucederse la lucha política en las calles"

El fotógrafo Sebastián Miquel presentará el viernes en Esquel junto a Sergio Maldonado su libro Aluvión, donde registra dos años de manifestaciones y movilización.
13 de Abril de 2018

Dos años de gente en la calle. De protestas sociales, de pedidos de Justicia y de exigencia por un país mejor se muestran en el trabajo fotográfico de Sebastián Miquel registrado en el libro Aluvión que presentará el viernes 13 en Esquel, junto a Andrea Antico y Sergio Maldonado.

La obra de Sebastián Miquel, su cuarto trabajo de fotografía documental está dedicada a Santiago Maldonado y a Rafael Nahuel, el joven asesinado por Prefectura en Villa Marcardi, Bariloche, y a los presos y presas políticos de la gestión iniciada por Cambiemos en 2016.

“Cuando empezó el gobierno actual tenía la certeza de lo que iba a pasar. En términos políticos económicos y sociales era previsible por eso, me propuse documentar cómo iba a sucederse la lucha política en la calle, es ese el único espacio de disputa de poder que quedaba para que los sectores populares pudieran decir algo”, explica el fotógrafo a Tiempo Argentino.

Según relata Miquel, poéticamente hablando, el libro es una idea que nace a partir de unos diálogos con Liliana Herrero. “Ella me hablaba de un aluvión popular como algo creativo como algo libre que tenía que existir frente a todo el comunicacional e ideológico. En ese diálogo tomó forma el libro”, agrega. “Tiene una reminiscencia sobre el pasado, cómo los sectores populares fueron estigmatizados pero que siempre lo popular sigue existiendo más allá de las persecuciones. A mí me parecía que retratar este momento político era necesario”, describe.

“En la fotografía a veces se pondera el pasado la histórica y si bien hoy por hoy hay muchos fotógrafos en la calle, me parecía importante empezar a contar la historia, a generar memoria desde este momento sobre quiénes son los sectores que salieron a la calle a resistir; quiénes son los actores, qué problemáticas y cuál es la estética que los rodean. Me parecía muy interesante contribuir a pensar la patria, a pensarse a sí mismo, tratar de sumar voluntades frente a un aparato neoliberal implacable”.

Rostros cansados y miradas de desilusión, gestos de lucha y de dolor construyen la historia más reciente de un país que en poco tiempo sufrió la pérdida del empleo, el empobrecimiento y la represión.

– ¿Qué elegiste de estos dos años en la calle?

–Lo primero que aparece en ese momento son dos temas: una es la marcha de la resistencia que organiza las Madres y que vuelve a aparecer a fines de 2015, pero centralmente un tema que me marcó mucho a nivel personal que es la detención de Milagro Sala. Yo había hecho un trabajo extenso sobre la Tupac y tuve que refundarlo porque –lamentablemente– en términos políticos se convirtió en un icono para pedir por su libertad. Se termina de configurar con la vuelta de Cristina Fernández en abril de 2016, cuando llega a declarar a Comodoro Py. Ahí empiezo a documentar cómo iba armándose esta resistencia al neoliberalismo. Aparecía ahora una estética totalmente diferente a la que observaba en los años del kirchnerismo. Comienzo a registrar en blanco y negro, y a documentar otra estética, otro ambiente y otro espíritu en la militancia, con pedidos de libertad. Empezamos a acompañar a los trabajadores desempleados, los presos políticos y al desmembramiento de la Tupac… Esos factores se funden para darle lugar a un libro de fotografía documental. Quizá parezca pronto sacar un libro a dos años del macrismo pero creo que sucedieron muchísimas cosas y es necesario animar a otros para que empiecen a sumarse y pensarse en esta sociedad.

–Desde lo profesional, ¿cuál fue tu vinculación con el caso Maldonado?

–Mi reacción es de indignación ante la injusticia. Primero ver la desesperación de una familia de no saber dónde estaba Santiago el prever lo peor y que eso finalmente sucedió. Yo tomé contacto con Sergio y Andrea a los pocos días de la desaparición de Santiago en Esquel, cuando se hizo la primera gran presentación de un pedido de búsqueda y de acción por parte del Estado frente a la desaparición de Santiago. Y a partir de ahí nunca me desvinculé ni del tema ni de la familia. En este caso, a mí me toca acompañar desde la fotografía documentando lo que fue sucediendo, las diferentes manifestaciones e instancias de la búsqueda de Santiago y de los pedidos de Justicia que es lo que uno puede hacer, mantener la memoria y mantener viva la demanda justa y necesaria para la familia de Santiago y para la sociedad.

–¿Qué observaste de lo que pasaba en la sociedad con respecto a este caso?

–Lo que observé es una gran división que uno observa desde hace años y que quizá sea una división constante e histórica. Esas divisiones de interpretaciones las mismas de lo que fue el genocidio de Estado, de lo que fueron las persecuciones políticas con el agregado de muchísimos medios de comunicación que exacerbaron y mintieron metódicamente sobre muchas cosas. Y han exacerbado sobre todo el desprecio por la causa Santiago y por la familia. Eso anima más a que uno se sume a apoyar a la familia Maldonado. Eso pasó con un sector de la sociedad importante que salió a apoyar, sectores heterogéneos, sacando al PRO y a la alianza del gobierno, todos se plegaron y estuvieron cerca de la familia. Tiene que ver con el rol que cumplieron muchos medios y el gobierno nacional de cómo manipuló la causa, cómo mintieron y lo siguen haciendo.

El libro con prólogo de Liliana Herrero, será presentado dentro de las jornadas sobre Memoria, Verdad y Justicia organizadas por la Fundación Universidad Popular de Escobar, en el Centro Cultural Melipal (Av. Fontana 815, Esquel) y llegará a Capital Federal en mayo.

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