Reeditan en vinilo el primer disco de Los gatos salvajes

Fue grabado a principios de 1965 y se lo considera el primer álbum de rock cantado en castellano. Uno de los fundadores del grupo, Litto Nebbia, que tenía 15 años en el momento de la grabación original, se refirió a esa singular experiencia en la presentación.
27 de Marzo de 2018

"Sinceramente no me interesa si es el primero, el segundo o el cuarto. En los lugares en los que siempre se buscó este disco se lo hizo con la idea de que hasta ese momento no había bandas que hicieran este tipo de música en castellano", puntualiza Litto Nebbia en la presentación de la edición en vinilo del disco de Los gatos salvajes, trabajo publicado en 1965 y que, según suele afirmarse (polémicas aparte) es el primer álbum de rock escrito y cantado en castellano que salió a la luz en el mundo. 

Esta reedición fue posible gracias a la recuperación del histórico catálogo discográfico que perteneció a Sicamericana, sociedad anónima que se desempeñaba comercialmente a través de los nombres Music Hall, Sazam y/o TK, por parte del Instituto Nacional de la Música (INAMU), organismo que preside Diego Boris, quien manifestó que era un orgullo poder presentar la reedición de un disco histórico, logrado gracias a la recuperación de dicho catálogo. "Es un disco casi eterno para nosotros", comenta Nebbia. Y agrega. "lo grabamos a principio de 1965 en un grabador de dos canales que tenía roto el paso de la cinta. ¡Cada vez que terminábamos una toma, el técnico paraba la cinta con una birome! 

Durante la presentación, de la que también participó Celsa Mel Gowland, vicepresidenta de la institución, el músico rosarino narró algunas historias acerca de la grabación del álbum y del método de trabajo que tenía la banda. "Para el tema ´Bajo la rambla´, por ejemplo, queríamos utilizar el sonido de un güiro. Y como nosotros no teníamos el instrumento, recién veníamos de Rosario y no conocíamos a nadie, los de Music Hall se contactaron con SADAIC y contrataron al músico que necesitábamos para la grabación. Y el que enviaron para tocar el güiro era Jorge Da Silva que, pocos años después, se transformó en uno de los técnicos de grabación más reconocidos de la Argentina. Más tarde y con los años nos hicimos amigos y grabamos muchos discos juntos" afirma Nebbia. 

Los gatos salvajes estaba integrado por Nebbia en voz y armónica, Chango Pueblas en guitarra, Ciro Fogliatta en órgano y canto, Guillermo Romero en bajo y canto y Tito Adjaive en batería, efectos y pandereta. De todos ellos, solo Nebbia y Fogliatta continuaron en Buenos Aires luego de que los otros tres integrantes retornaran a Rosario, su ciudad natal. "La de Los gatos salvajes fue la experiencia previa a la formación de Los gatos, que armamos junto con Ciro. 

Era el típico grupo en el que los padres se conocían entre ellos, sabían en dónde estábamos o qué ropa nos poníamos. Yo recién acababa de cumplir los quince años y fue una aventura muy grande el venir a esta ciudad para hacer música con el grupo", recuerda el artista. Nebbia agrega que "esta reedición en vinilo tiene una novedad que no tienen otras ediciones que hice rescatando el álbum a mi manera en Melopea, y es que hay dos temas que son inéditos. Yo me acordaba que cuando terminamos de grabar este long play yo ya tenía varios temas nuevos, los que grabamos con la posibilidad de publicar una segunda placa que, finalmente nunca se concretó. Llegamos a grabar cuatro canciones que seguramente debían estar en cintas de músicos varios. Finalmente de las cuatro se rescataron dos, que aparecen en cada uno de los lados del disco a modo de bonus track, que son un tema mío llamado ´Como yo vivo´ y un cover de Jagger y Richards llamado ´Congratulations´". 

Respecto a cómo era la relación con el sello discográfico en ese entonces, Nebbia afirma que siempre se publicaban dos o tres discos simples antes de grabar un LP. "Nosotros teníamos muy poca relación con la gente de la compañía discográfica. Además, hacía poco que estábamos en Buenos Aires y no conocíamos a mucha gente. No es como ocurre ahora que hay músicos por todos lados y uno se relaciona con muchos de ellos. Un día se nos ocurrió ir a la grabadora para saber qué pasaba con nuestro disco, averiguar si se vendía o no. Y cuando entrabas al lugar había una pared en la que estaban las tapas de los discos que publicaba el sello. Muchos eran producciones propias, pero otras eran de artistas extranjeros que Music Hall editaba, como The Kinks, por ejemplo. Y entre medio de esas tapas estaba nuestro disco, juntos con las de tapas de Ástor Piazzolla, Héctor Maure o Aníbal Troilo. Recuerdo que la compañía tenía una estructura como la de cualquier oficina, con gerentes, secretarias, empleados... Esperamos que nos atendiera el director artístico, hasta que al final nos recibió y nos dijo que el disco no andaba bien de ventas y otras cosas como para que nos calmáramos y, en cierto modo, sacarnos de encima. Pero después, nos apartó un poco de donde estaban las secretarias y nos dijo en voz baja: `chicos, les voy a pedir que no vengan seguido acá porque a las chicas les hace mal y se perturban...´. Y esto era porque usar el pelo largo en aquella época era una cosa muy mal vista, no solo por la policía, sino también por la gente que cuando te veía por la calle te gritaba, te insultaba o te tiraba cosas", culmina. 

Más allá de las anécdotas, esta cuidada reedición del LP de Los gatos salvajes, que rescata también su gráfica original, permite viajar en el tiempo y reencontrarse con una música fresca y vital, en la que los cinco integrantes del grupo,  a pesar de la juventud que tenían en ese momento, se arriesgaron a emprender un camino propio que sirvió de motivación para que muchos otros jóvenes  dieran el puntapié inicial y contribuyeran a gestar el rock argentino. "

"Esta reedición representa algo muy afectivo para mí. Y es un gran logro del INAMU el haber podido rescatar el catálogo de Music Hall. Yo vengo peleando por mis derechos desde hace años y esto sienta un precedente importante para que haya gente que se ocupe de hacer este tipo de acciones y para que el músico tome real conciencia de sus derechos", concluye Nebbia.

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