"Rey tigre": animales salvajes, personajes bizarros y un caso policial

La miniserie documental de Netflix articula realidad y ficción en medidas difíciles de determinar. Su exotismo y singularidad potencian su popularidad y trascendencia.

19 de abril de 2020

Joe Exotic es dueño de un parque zoológico donde los visitantes buscan fotografiarse acariciando cachorros de tigre. Carol Barkin es una activista por los derechos de los animales que mediante la organización Big Cat Rescue emprende una campaña contra Joe acusándolo de maltratar a los felinos y de usarlos para ganar dinero. Ambos son presentados como personajes excéntricos: tienen perfiles muy altos, acarician tigres y leones, visten con animal print y manejan grupos de personas que les son fieles como a líderes de una secta. El punto de giro del documental Rey tigre es la acusación de que Joe contrató a un sicario para matar a Carol. Pero es solo la apertura de una impredecible caja de Pandora.

Músico, presentador de televisión, amante de las armas, político y polígamo, Joe Exotic es un personaje protagónico que a la ficción le hubiera costado construir. Por su parte, la sonriente Carol Baskin no puede explicar de manera convincente cuál es el paradero de su marido, por lo que la acusan de haberlo asesinado y dárselo de comer a sus animales. Los testimonios se completan con Doc Antle, un turbio dueño de zoológico; los empleados y las parejas de Joe, que generan una relación hipnótica con él; y los seguidores de Carol, subsumidos en una estructura meritocrática de voluntarios que despliega una fuerte presencia de marketing y escrache en redes sociales, lo que reditúa grandes donaciones de dinero.

En medio de fuertes acusaciones encontradas, se desarrolla una historia asentada en el discurso de lo real, pero ficcionalizada al máximo, lo que permite el desarrollo mediante el procedimiento narrativo del cliffhanger, que supone un cierre abrupto de cada capítulo, donde el protagonista queda frente a una situación extrema para dejar a las audiencias expectantes. El germen de querer saber más de ese circo dinamiza la historia.

Cada capítulo aborda un tema desde su propia coherencia interna. El relato comienza por la presentación de los personajes principales como protectores y maltratadores de animales. Enseguida la historia se aleja de esto para abordar un dilema policial de acusaciones mutuas donde participa un elenco coral de personajes kafkianos. Luego se aborda la vida personal de cada protagonista apelando a los testimonios de sus familiares y detractores.

Cada uno de los ocho episodios de 45 minutos corre el umbral de lo posible cuando tematiza las relaciones de explotación tanto de los empleados de Joe como de los voluntarios de Carol, la acusación de asesinato por parte de la familia de su marido, el lanzamiento de Joe a la política como gobernador de Oklahoma, su raro programa de televisión para internet, la teatral escena del casamiento con dos hombres a la vez, hasta llegar a la acusación de intento de asesinato y el juicio final.

Dentro del género al que pertenece, se trata de un documental descriptivo que se asienta en diversos recursos y fuentes: archivos de programas de televisión y cine, piezas de prensa escrita, fotografías y testimonios de diferentes épocas. La producción periodística se consagra al obtener los testimonios de los protagonistas de la historia.

El furor que causa la serie se asienta en la propuesta bizarra que confirma que la relación entre documental y ficción no tiene límites. Una historia que deja material para redes sociales como memes de los personajes y partes de las pegadizas canciones de Joe Exotic. Atendiendo a las audiencias que siempre quieren más, el último episodio es una suerte de programa de entrevistas con los personajes más pintorescos del documental donde opinan sobre las repercusiones que tuvo la serie.

Por otro lado, el documental se mete en un terreno poco conocido, el de personas obsesionadas por los felinos salvajes. Tanto Joe como Carol se visten y decoran toda su casa con animal print, a ellos se les suman los visitantes a los parques que afirman que pagarían cualquier precio para tocar felinos y hasta un personaje que confiesa que vendía drogas para sostener su adicción a los animales.

La serie es informativa y una rareza, interesante para quienes son aficionados a los animales como para los que disfrutan de programas de casos policiales. Al tiempo que nos aproxima al sector más violento de la cultura popular estadounidense. Una serie que parece que cuenta una historia, pero que termina por desplegar muchas otras con las más impensables aristas.


Rey tigre

Miniserie documental. Dirección: Rebecca Chaiklin. Reparto: Eric Goode y John Finlay, entre otros. Disponible en Netflix.

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