El martes Ricardo Centurión visitó el predio de Ezeiza. Recién ahí pudo conocer a Jorge Sampaoli, el entrenador que lo mira con ojos de obseso desde hace meses, a veces por televisión, a veces en la cancha. Cuando todos creíamos que Sampaoli se había hecho habitué del Cilindro, casi un seguidor de Racing, por Lautaro Martínez, su libreta entregó el nombre de Centurión. El martes charlaron un rato sobre fútbol, se conocieron. Sampaoli no le confirmó si estará en la lista que el técnico achicará mañana a 23 jugadores, los que viajarán al Mundial de Rusia para acompañar a Lionel Messi en el ascenso al paraíso del fútbol.

El magnetismo que le produjo Centurión a Sampaoli en la cancha tiene que ver con una escasez: según el entrenador, faltan jugadores para el mano a mano. Centurión puede aportar el caos dentro del orden de un equipo; el caos necesario para romper líneas. Lionel Messi hace todo lo demás. Messi también es ese caos. Pero también puede necesitar que alguien lleve adelante esos emprendimientos entre los rivales algunos metros antes que él. Como puede necesitar que otros generen más espacios.

Sobre esas elaboraciones, Sampaoli sorprendió al incluir a Centurión entre los 35 futbolistas que entregó el lunes pasado, un listado preliminar que ya tenía un pulido previo: se sabía en ese momento que varios nombres no estarán en el plantel que viajará a Rusia. De Centurión, en cambio, se cree que sí, que viajará al Mundial sin que haya mediado siquiera una convocatoria previa. A primera vista resultaría curioso, sobre todo si su elección dejara afuera a Maxi Meza, que tuvo un buen rendimiento dentro una gira que dejó el traumático 1-6 con España. ¿Es posible llevar a un Mundial a un jugador que nunca había sido citado anteriormente? Lo que es posible es que Sampaoli haya observado en esa misma gira que un jugador como Centurión le hubiera resuelto los problemas. Otro extremo con buen mano a mano en la lista de 35 , según el entrenador, es Diego Perotti.

Con bajas actuaciones en los dos últimos partidos de Racing –derrotas frente a Colón en la Superliga y ante Sarmiento de Resistencia, un equipo del Federal A, por la Copa Argentina–, un sector del periodismo comenzó a colocarlo por fuera de la lista definitiva. Con oportunismo y espíritu vigilante, hasta le cuentan lo que hace por las noches, como si asistir al cumpleaños de un excompañero en su tiempo libre –un acto de su vida privada– dijera algo –que no dice– sobre su profesionalismo. Menos enfásis, en cambio, pusieron cuando una mujer lo denunció por violencia de género. Pero ahora acaso sirva mostrarlo de noche para exponerlo. De esas operaciones también se vive en estas horas.