Schmid: una salida detonada por la presión de Pablo Moyano

El dirigente no volverá al moyanismo y se refugiará en la CTEP. En silencio parte a Asia para participar de un Congreso de las Federación de Transporte. 

Por Agustín Alvarez Rey - @alvarezrey
1 de Octubre de 2018




En el mundo sindical todos apuntan a Pablo Moyano como el responsable de la salida de Juan Carlos Schmid. La presión ejercida por el hijo del histórico líder camionero, Hugo Moyano, fue el detonante para que el secretario general de Dragado y Balizamiento tomara la decisión de renunciar a la secretaria general de la CGT.

Schmid enviará a primera hora de la tarde, cuando llegue a Buenos Aires, dos cartas documento donde notificará a Héctor Daer y a Carlos Acuña, sus compañeros de Triunvirato, de la decisión.

Si bien es cierto que Schmid había esbozado a principio de año su intención de alejarse de la conducción de la central obrera, también es verdad que luego del éxito de los últimos dos paros generales aquella intención había quedado atrás.

El dirigente con mayor formación con el que contaba el triunvirato se va “dolido con Hugo Moyano” por haber cedido ante Pablo y convencido de que el hijo de su amigo solo piensa en “defenderse de las causas judiciales y ser secretario general de la CGT”.

El dirigente guardará silencio por aproximadamente dos semanas. El miércoles parte rumbo a Asia a participar del Congreso de la Federación Internacional del Trabajadores del Transporte. Desde su entorno creen que es lo mejor, y más teniendo en cuenta la posibilidad de que haya novedades determinantes en algunas de las causas que los Moyano tienen en la justicia.

Salvo Acuña y Daer, todo el resto de los dirigentes se enteraron por terceros. Algunos por periodistas otros por los triunviros. La decisión de filtrar la información el domingo por la noche salió de la conducción de la CGT más allá de que haya sido Pablo Moyano el encargado de hacerlo público.

Durante la mañana del lunes, en el grupo de Whatsapp que comparten los secretarios generales de la CGT uno se animó a preguntar si era cierta la renuncia. Schmid contestó: “Si, efectivamente”. Luego de eso hubo alguna recriminación por la decisión inconsulta y algunas advertencias sobre que su salida iba a ser festejada por el gobierno.    

Las versiones que señalan que Schmid volverá al moyanismo fueron descartadas de plano por la gente de confianza del dirigente. Mientras Pablo tenga la suma del poder, Schmid no abrevará en esa vertiente sindical.

Claro está que la decisión de Schmid, en este punto, es independiente del intento de Moyano por vaciar la CGT y forzar un llamado a elecciones. Sin embargo, más allá de las maniobras y la resonancia mediática a Moyano, le siguen sin dar los números tanto para forzar una elección como para poner un secretario general.

Los dirigentes que se van alejando de Moyano ven fallas severas en la estrategia política y señalan que son producto de la desesperación de Pablo por el avance de las causas judiciales. En los pasillos de la CGT, que hoy ya extrañan a Schmid, dan por cierto que esta semana los Moyano recibirán malas noticias desde tribunales y que eso los enceguece.

Por otra parte, y sólo en lo institucional, el Consejo Directivo de la CGT deberá resolver como continua la conducción de la central obrera luego de la salida de Juan Carlos Schmid.

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