Secuelas de la pandemia: en la mitad de los hogares bajó el ingreso y se redujo el consumo

Un estudio del Indec midió los efectos socioeconómicos del Covid-19. Polémica por el cese de programas de ayuda estatal.

15 de diciembre de 2020

El estudio realizado por el Indec sobre el impacto del Covid-19 en los hogares del área metropolitana de Buenos Aires revela los estragos que produjo la pandemia en la situación socioeconómica de la población. El informe publicado este lunes abarca el trimestre agosto-octubre, por lo que también se aprecia el efecto de las medidas paliativas tomadas por las autoridades.

Algunas de las conclusiones más importantes son:

  • El 40,3% de los hogares registró problemas de empleo de al menos alguno de sus integrantes, sea por suspensiones, despidos (pese a las normas vigentes que los prohíben) o por disminución de ingresos laborales.
  • Ese dato desembocó en otro: en el 49,3% de los hogares se produjo una caída en el monto total de ingresos con relación a la situación previa a la pandemia. Por eso se produjo una reducción en el consumo; un 33,8% de los hogares relevados declaró que redujo al menos un alimento (carne, verduras frescas o leche) por razones económicas y un 45,8% achicó sus consumos no alimentarios. Además, en el 28,6% de los hogares se dejó de pagar alguno de los servicios de la vivienda.
  • Casi tres cuartos de los hogares relevados recibían alguna prestación social implementada por el Estado. En ese 72,6% se engloban los que percibían algún subsidio antes de la pandemia, los que ya cobraban y accedieron a algún otro, como también los que se sumaron a partir de la creación del IFE, del ATP y el pago de bonos al personal que realiza tareas esenciales.
  • En líneas generales, los problemas se hicieron sentir con más fuerza en los partidos del Conurbano, en donde por ejemplo la proporción de hogares donde se dejó de consumir algún alimento o hubo atrasos en los pagos de servicios de la vivienda casi duplicó la de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Otro corte importante se vio según el nivel de instrucción de los jefes de familia. Los que tienen secundario incompleto sufrieron reducciones promedio de 57,1% en sus ingresos, mientras que en los de terciario o universitario completo la baja se produjo en el 41,6% de los hogares. En sentido inverso, la ayuda estatal fue más alta en los grupos con jefes de menor nivel educativo, donde el 83,6% de los hogares tuvo algún tipo de beneficio.

¿Cómo sigue?

Algunos de los parámetros relevados explican las medidas que se están tomando en estas últimas semanas, en vísperas de un 2021 para el que el gobierno imagina un programa masivo de vacunación que deje atrás la pandemia, una recuperación de la economía y el fin de las ayudas estatales. Por ejemplo, la puesta en marcha del Plan Asado, que contempla la venta de cortes populares de carne a precios económicos. Precisamente, el estudio del Indec señala que “del total de hogares que manifestaron haber reducido el consumo de alimentos, aquellos que señalaron que lo hicieron para uno solo de los aquí considerados representan el 50,2%, y casi en su totalidad (87,4%) corresponde a la reducción en el consumo de carne vacuna”.

Sin embargo, la cuestión más polémica es la cancelación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y la reducción progresiva del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), que cada vez alcanza a menos empresas. El cese de esas ayudas, enmarcadas en el proceso de reducción del déficit fiscal que lleva adelante el ministro de Economía, Martín Guzmán, complicará a casi la mitad de los hogares con pérdidas de ingresos. “El consumo no logra repuntar y esto viene de la mano de una caída sostenida de los ingresos reales, agravado por la aceleración de la inflación que se vio en octubre”, advirtió el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala, señalando los riesgos de que la recuperación esperada por las autoridades sea más débil que lo previsto.

La CGT también se pronunció al respecto: en un reciente documento afirmó que “hoy, con la pandemia en curso, con la economía empezando a moverse, con muchos sectores de actividad todavía impedidos de funcionar y con las secuelas económicas y sociales a costa, no es posible desarmar el andamiaje social y económico construido con tanto esfuerzo”. Sin embargo, la decisión de discontinuar esos programas ya está tomada.

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