Seis meses sin justicia para Santiago

Se cumple medio año de la represión donde se terminó con la vida del joven cuyas circunstancias de muerte aún se desconocen. La familia organizó una jornada para pedir esclarecimiento.
1 de Febrero de 2018

"Queremos que aparezca con vida ya cuanto antes, es una cosa que se hace eterna los días que pasan de que está desaparecido, queremos que ya aparezca", dijo durante una conferencia de prensa Germán Maldonado el jueves 3 de agosto de 2017. Rodeados de Madres de Plaza de Mayo y algunos organismos los hermanos Maldonado denunciaban la desaparición de Santiago, el menor de los tres varones hijos de Estela y Quique.

Dos días antes, el Pu Lof en Resistencia de Cushamen en las cercanías del río Chubut se había realizado un nuevo corte de ruta pacífico que tenía horario de inicio y de final.

Allí, en solidaridad con la comunidad mapuche y en sintonía con sus propias ideas es que había estado Santiago, cuando un grupo de gendarmes armados, con la excusa de "despejar" la ruta habían reprimido violentamente y habían ingresado ilegalmente a las tierras persiguiendo a los manifestantes que ya habían dejado la ruta. Los perseguían a los tiros. Santiago no alcanzó a cruzar el río. Fue la última vez que lo vieron con vida. Antes de esa represión, había estado en el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti. 

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En 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, Estela esperaba que su hijo le dijera a qué hora llegaría. Santiago había cumplido 28 años unos días antes y volvía a su ciudad para festejarlos con su familia. Nunca llamó. Por el contrario, la familia recibió la noticia de que no encontraban a Santiago y salieron a buscarlo.

Setenta y ocho días después, el cuerpo de Santiago sin vida apareció a las orillas del Río Chubut, donde ya habían buscado muchas veces. Para entonces, la vida de la familia Maldonado había cambiado para siempre.

En los 78 días, desde el gobierno y apoyados en una feroz campaña mediática, se dijo que los Maldonado y la comunidad mapuche impedían la investigación, que eran ellos quienes mataron a Santiago; que Santiago estaba en Chile; que un camionero lo había trasladado hacia Entre Ríos; que pertenecía a la RAM; que había sido visto en una fiesta y que la familia era kirchnerista. Esas fueron algunos de los tantos argumentos con los que trataron de desacreditar y desactivar la búsqueda el joven desaparecido.

Los argumentos pocos sólidos y una débil tarea en los días claves previos a la desaparición de Santiago, provocaron el desplazamiento del juez Guido Otranto y la llegada de Gustavo Lleral, quien actualmente lleva adelante la investigación.

La causa

Santiago Maldonado apareció muerto. Mientras para la justicia se trata de un “ahogamiento accidental”, la familia y los organismos de Derechos Humanos esperan determinar el marco en el cual se produjo este ahogamiento dentro de una causa que sigue llevando el rótulo de “desaparición forzada”.

El cuerpo de Santiago fue analizado durante tres semanas por 55 peritos que determinaron el 24 de noviembre que el joven murió por “asfixia por inmersión ayudado por hipotermia” y que el cuerpo estuvo sumergido 73 de los 78 días que estuvo desaparecido. No se sabe nada más.

En diciembre la fiscal Silvina Avila pidió que se retire la carátula de desaparición forzada para llamarla muerte dudosa, pero por irrelevante, el pedido no tuvo lugar ante el juez.

La investigación quedó detenida y recién cuando termine la feria judicial se retomarán las actividades para avanzar en la búsqueda de la verdad.

Madre y Madres

El 25 de noviembre Santiago Maldonado era velado en su pueblo natal, 25 de Mayo. Al lado del cajón, serena y con una tristeza profunda de madres estaba sentada Estela.

Era un sábado a la tarde. La mitad de los habitantes del pueblo parecían no haberse enterado de lo que estaba pasando en la sala velatoria de la ciudad. Jóvenes, amigos de la familia y de Santiago y algunos periodistas estaban en la calle, como en una vigilia necesaria y dolorosa.

“Nos mataron otro pibe”, dijo Nora Cortiñas y se abrazó a Estela. Una de las Madres de Plaza de Mayo línea fundadora llegó al anochecer para acompañar a la familia. Ella traía la confirmación de la noticia de otra muerte: Prefectura Naval había baleado a Rafael Nahuel, un joven de 22 años durante un operativo represivo en Villa Mascardi, Bariloche.

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La llegada de Cortiñas fue un momento más de acompañamiento a la familia. Madres de Plaza de Mayo, desde la línea fundadora y desde la asociación fueron las primeras que abrieron los brazos para cobijar a los Maldonado. Su desaparición en democracia junto a los argumentos políticos del Estado de parte de la ministra Patricia Bullrich, el silencio del presidente y la operación cómplice de los medios monopólicos abrieron otra nueva ola de represión en el país y las Madres supieron que eso iba a pasar desde el momento en que desapareció Santiago.

Marcha y represiones

Fueron siete las marchas que se hicieron pidiendo aparición con vida de Santiago y luego justicia. La primera se realizó al lado de la carpa de Pepsico. Junto a algunos militantes por los pueblos originarios y convocados por la familia, se realizó un encuentro frente al Congreso. Allí el gobierno desplegó un desmedido intento de represión sobre algunos militantes que nadie conocía, y que no pertenecían a ninguna agrupación. Habían intentado quemar junto a la carpa de Pepsico la moto de un policía. Los trabajadores apagaron el incendio.

La primera marcha multitudinaria fue el 11 de agosto a Plaza de Mayo. Encabezada por Madres de Plaza de Mayo y organismos de Derechos Humanos miles de personas se convocaron al lugar. Veinte días después, el 1 de septiembre cuando se cumplía el mes de la desaparición de Santiago se hizo otra marcha también multitudinaria convocada a Plaza de Mayo y que se replicó en todo el país. Tuvo un plus escandaloso: hubo una represión de una desmedida violencia en la cual se llevaron detenidas 22 personas entre los que estaban tres trabajadores de prensa.

Esa jornada fue la primera en la que se vio un despliegue policial tan ofensivo (que tuvo su broche en la represión del 14 y 18 de diciembre).

Desde ese día, medios y organismos internacionales seguían atentos las novedades del caso.

El 1 de octubre también hubo otra marcha. Días después, el 17 en un nuevo rastrillaje, los bomberos hallaron un cuerpo a las orillas del río Chubut. Sergio Maldonado confirmó que el cuerpo era de Santiago y contó que estuvo horas a su lado cuidándolo, porque "no confiaba en nadie". 

Santiago apareció en el lugar donde todos habían buscado y donde ya se había rastrillado. Todavía no hay detalles de cómo llegó hasta ahí. 

Durante el hallazgo del cuerpo, Werther Augusto Aguiar, un médico de la Policía Federal había filtrado fotos del joven en las redes. Un mes después fue suspendido. 

El 20, dos días antes de las elecciones legislativas, se comenzó con la autopsia en la Morgue Judicial, mientras en las afueras miles de personas se acercaron a una autoconvocada e improvisada vigilia por Santiago Maldonado.

Seis meses después

Pasaron seis meses de aquel mediodía de represión en el sur. Todavía no se conocen las circunstancias de la muerte del joven. 

En reclamo de justicia, la familia organizó una jornada de la que participarán Abuelas de Plaza de Mayo, Amnistía Internacional, referentes, organismos por los Derechos Humanos, dirigentes sociales, políticos y periodistas que comenzará a las 17 con charlas en Foetra en Hipólito Yrigoyen 3171.

El cierre, previsto para las 21, estará a cargo del hermano de Santiago Maldonado, Sergio Maldonado; de la cuñada, Andrea Antico; de la abogada Verónica Heredia; del perito Alejandro Incháustegui; y de la psicóloga Mirta Fabre. 

La jornada tendrá además la muestra fotográfica “Donde estés con tu alma”. 

Desde donde está, los ojos de Santiago Maldonado en cada rincón del país miran serenos, esperando que su crimen no quede impune. 

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