Sin GPS, el macrismo alteró cuatro veces su estrategia de campaña

De la corrupción como eje, a la confrontación con Massa, el PRO viene exhibiendo desde marzo una estrategia sin hoja de ruta.
22 de julio de 2017

La campaña electoral del macrismo está en un punto crítico a tres semanas de las PASO. La posibilidad de una derrota en tierras bonaerenses obligó a varios cambios de estrategia, siempre atravesada por el eje pasado-futuro, pero lo más alejada posible del discurso económico de un gobierno que hasta ahora no tuvo resultados positivos para mostrar. De polarizar con Cristina Fernández a impulsar a Sergio Massa, el oficialismo está enredado en un laberinto del que parece difícil salir.

La figura de Cristina Fernández ocupó el centro de la escena del gobierno desde que Mauricio Macri asumió el 10 de diciembre de 2015. En un principio, la intención de polarizar con la expresidenta le trajo al gobierno buenos réditos. Los bolsos voladores de José López sirvieron para vincular a la candidata a senadora de Unidad Ciudadana con la corrupción y ante la escasez de logros económicos, todos los cañones apuntaron a hacia la exmandataria cuando su postulación era aún un enigma.

Los estrategas del PRO buscaron volver a abrir la "grieta" con una economía estancada y con los indicadores sociales barranca abajo. "Háganse cargo", le gritó Marcos Peña a Axel Kicillof y a todo el kircherismo. Transcurría el mes de marzo y el jefe de Gabinete eligió un tono belicoso para su informe en la Cámara de Diputados.

Las encuestas que llegaban a la Casa Rosada comenzaron a mostrar un crecimiento de Cristina Fernández y no parecía tan buen negocio un enfrentamiento con la ex presidenta. El macrismo había decidido cortarse solo en la Provincia y mandar a Elisa Carrió a juntar votos a la Ciudad, lo más lejos posible de María Eugenia Vidal.

Cuando la candidatura de CFK era casi un hecho, Macri volvió sobre la agenda de la corrupción. "Me desespera que los que hicieron todas estas cagadas y que encima se robaron el país, como tenemos jueces como los que tenemos, los tipos siguen caminando por la calle", le dijo por teléfono a "Sergio", un votante desencantado con la marcha de la gestión de Cambiemos.

La oficialización de las listas de candidatos fue otro trago amargo para el oficialismo. A pesar de mostrar a un peronismo dividido, la hipótesis de que Florencio Randazzo le sacaría votos al kirchnerismo falló. A pesar de que Macri había jurado que no sacaría a la cancha "al mejor ministro de Educación de la historia" por una elección, la necesitad forzó otro cambio de rumbo.

La candidatura de Esteban Bullrich hasta ahora no sirvió para mejorar la posición del macrismo en los sondeos de opinión y por eso Cambiemos debió recurrir a Carrió. "Lilita" ya visitó varias veces el Conurbano –ayer estuvo en Mar del Plata con Vidal– y lo recorrerá varias veces más para fortalecer las listas de Cambiemos.

Después de que dirigentes como Javier González Fraga crticaran "la burbuja" de consumo kirchnerista, temerosa de una derrota en el mayor distrito electoral del país, María Eugenia Vidal lanzó a través del Banco Provincia suculentos descuentos para compras de alimentos. El primero fue a mediados de junio y tuvo una segunda edición un mes más tarde, pero el gobierno hubiera preferido evitar la imagen de las enormes colas para entrar a los supermercados que invadió todos los noticieros. Además, el gobierno lanzó microcréditos para los beneficiarios de la AUH y jubilados para paliar la malaria y alimentar una economía que no arranca. La certeza de que las mejoras económicas, de llegar, no se verán hasta fin de año, obligó a otro cambio de planes.

Julio De Vido se transformó entonces en el receptor de los dardos del oficialismo y el intento de expulsión del exministro de Planificación de la Cámara Baja se convirtió en la nueva bandera de Cambiemos para hablar de corrupción.

Ahora es Sergio Massa el rival que eligió Cambiemos para intentar frenar la escalada de la expresidenta. El otrora intendente de Tigre es quien concentra desde hace algunos días los dardos del macrismo para que se repita la historia de 2015. En el gobierno piensan que una derrota en las PASO puede transformarse en victoria en las elecciones generales gracias los votos del líder de 1País, tal como ocurrió en los comicios que coronaron a Macri presidente. «

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