Sucesión y dilemas.

Por Néstor Espósito

El principal candidato para suceder en la Jefatura de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires al detenido comisario José Pedro Potocar es quien se desempeñaba como su segundo, Carlos Arturo Kevorkian. Se trata de un hombre con pasado en la Policía Federal y con protagonismo en la Metropolitana desde su propia creación. No está exento de cuestionamientos por su labor. 

La decisión final depende del jefe de Gobierno, quien podría anunciarlo en los próximos días. 

La renuncia de Potocar, horas después de que la Cámara del Crimen confirmara su detención, tiene una doble lectura. En el gobierno porteño celebraron la decisión porque les despejó el camino y, de facto, la fuerza estaba sin conducción. 

Pero también se trató de una decisión de estrategia procesal de Potocar, puesto que el juez Ricardo Farías argumentó, para rechazar su excarcelación, que sólo estaba “suspendido” en sus funciones, por lo cual tenía posibilidades de entorpecer lo que resta de la investigación, que no es poco. Con la renuncia, esa situación desapareció. Y Potocar pedirá su excarcelación ante la Cámara de Casación porteña. 

En la investigación por la presunta corrupción en la comisaría 35 de la Policía Federal, el fiscal José María Campagnoli está resuelto a “seguir hacia arriba”. Y el juez Farías va a acompañarlo. 

A sabiendas de esa decisión, las defensas de los imputados, especialmente las de Potocar y de la comisaria Susana Aveni, desplegaron una estrategia para cuestionar al fiscal: lo recusaron e incluso lo denunciaron penalmente ante los Tribunales Federales de Comodoro Py 2002.

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