Taller de foto-periodismo en la cárcel, un oportunidad de superación

Un grupo de mujeres dicta el taller en el Complejo Carcelario San Martín. El entusiasmo de los internos.

4 de Diciembre de 2018

Con el objetivo de generas herramientas de superación personal para los detenidos, un grupo de mujeres dicta un taller de foto-periodismo en la Unidad N°47, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). El penal está ubicado sobre los célebres basurales de José León Suárez, en el partido bonaerense de San Martín. Quienes participan están a punto de recibir sus diplomas emitidos por el Congreso Nacional.

Las docentes consideran que “educar es combatir”, por eso todos los jueves se reúnen en la estación de trenes de Suárez y parten rumbo al Complejo Carcelario San Martín. Lo hacen porque las personas allí cautivas necesitan generar herramientas que les permitan desenvolverse cuando estén libres. Explican que se puede evitar el encarcelamiento masivo generando un abanico de posibilidades para los pibes de las barriadas populares. El taller es una iniciativa de la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional.

“Los pibes tienen una gran capacidad para expresar lo que les pasa a través de las imágenes. Quizás a muchos de ellos no les interesa sacar fotos, hay que incentivarlos, lo real es que están incorporando algo nuevo que les va a servir a futuro. En lo personal aprendí mucho de los alumnos del taller. Me parece súper importante poder transmitir los pocos conocimientos que tengo sobre la fotografía”, explica la docente Evelyn Schonfeld, a Tiempo.

“Quienes se encuentra en las cárceles cometieron un error y están pagando por eso. La sociedad debe comprender que la gran mayoría de estas personas han nacido en condiciones de extrema vulnerabilidad. Pasaron miles de necesidades, no tuvieron acceso a la educación y el trabajo formal, en toces resulta lógico que movilicen otros recursos para poder sobrevivir”, agrega Schonfeld.

Una de las formas de poder incluir a los ex detenidos en el mundo laboral es por medio del cooperativismo. Porque aquellos que salen y pretenden hacer una nueva vida se encuentran condicionados porque no consiguen trabajo, nadie los emplea. Es por este motivo que el diputado nacional del Movimiento Evita, Leonardo Grosso, tiempo atrás presentó el proyecto sobre la reforma del artículo 64 de la Ley de Cooperativas, que inhibe a las personas con antecedentes penales de ser parte del Consejo Directivo. El dictamen fue aprobado por unanimidad, pero nuca ingresó al Senado.El proyecto, que esteaño perdió estado parlamentario, merece una nueva presentación.

“El taller es un espacio que tiene mucho potencial. Está lleno de posibilidades de crear y aprender. Comencé a dar clases porque un compañero se fue a vivir a la provincia de Chaco y vine a remplazarlo. La dinámica la construimos entre todos, nosotras llevamos una propuesta pero siempre se entrecruza con lo que proponen los alumnos, ellos son muy respetuosos y generan un clima muy lindo”, explica Abril Dimartino, otra de las docentes.

“Los objetivos son colectivos y surgen de la práctica cotidiana. El espacio es de los pibes, para que se sientan libres, que puedan desplegar sus potenciales, sus alegrías y sus broncas. Está bueno que esto les sirva para poder solucionar problemas a futuro, porque es una herramienta de transformación”, continúa.

Los detenidos que participan del taller cuentan que la cárcel está súper poblada, que viven todos amontonados en las celdas. Además, se quejan porque cada vez que van las cámaras a realizar filmaciones para programas sensacionalistas, por ejemplo “El Marginal”, les cortan todas sus actividades y permanecen encerrados las 24 horas. Enfatizan en que todo no es pelea como muestran en la televisión, sino que allí hay persona que son capaces de hacer foto-periodismo y muchas cosas más.   

“Empecé militando con familiares de detenidos y me acerqué a la realidad de las cárceles, a conocer cómo viven las personas que están ahí. Es un lugar donde habita la injusticia como sistema disciplinado y represivo hacia la pobreza. Desde que comencé hasta hoy los objetivos fueron variando y transformándose”, cuenta Florencia Caballer, otra docente. Y concluye. “En  principio mi idea era brindar herramientas de oficios, algo distinto para intercambiar conocimientos, sin embargo, con el tiempo me fui dando cuenta que da para mucho más, se debe a la potencia y participación activa de los pibes en el taller”.

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