Tarragó Ros: "Lo facho es que sea todo igual"

A las 21, en un espacio bien tanguero como el Tasso, el chamamecero presenta oficialmnete su primer disco del género del dos por cuatro: Tangos propios
18 de Octubre de 2016

Este miércoles a las 21 Antonio Tarragó Ros se subirá al escenario del Torquato Tasso (Defensa 1575) para cantar tangos de autoría propia. Chamamecero como se reconoce, responsabiliza -por así decirlo- al gran Horacio Ferrer de haber grabado Tangos propios. “Siempre me decía que tenía que grabar un disco de tangos -recuerda- y este disco es una especie de homenaje a él”. El homenaje no implica que los tangos tengan fecha de elaboración reciente. “Por alguna razón coyuntural, cuando hacía una obra integral en la que uno de los momentos era Buenos Aires, hacía un tango, como por ejemplo en la operita El duende de la selva. Porque esta ciudad se expresa con el tango, es tango.”

Además de lo musical, y por eso también la referencia a Horacio Ferrer, a Tarragó le interesa mucho la perspectiva literaria. “Cada palabra es un sonido de la ciudad, que tiene que ver con lo de acá. Por eso mis tangos tienen letras tangueras”, dice Tarragó, más acostumbrado a componer para el folclore. Acaso sea debido a eso que le llama tanto la atención “la filosofía hasta contradictoria del tango: la mujer tiene la culpa de casi todo, pero en su escala, después de Dios viene la madre; es bastante paradójico eso. Y lo hace maravilloso”.

Para Tarragó la poética tanguera es "una vara altísima", y aclara "Por eso nunca me animé". Ahora no se considera más valiente, pero sí igual de responsable con la palabra empeñada: alguna vez le prometió a Ferrer que haría el disco de tango que él le insistía en que grabara, y tenía que cumplir. Así se lo recordó quien sucedió a Ferrer en la Academia del Tango, sugiriéndole que lo hiciera para el Mundial del Tango. “Eso fue lo que me empujó, porque me auspiciaron ellos. Y ahí aparecí en el Parque Centenario cantando tangos.”

-El disco Tangos propios tiene la nostalgia característica del género, pero al mismo tiempo es original: extraña el aire limpio, se apena por el Riachuelo, o con el hecho de que sus hijos, ya porteños, tengan un pensar distinto. 

-Hasta ese punto son tangos propios. Y creo que también tienen algo de lo místico. Con Eliseo Álvarez hicimos una obra que se llama Los caminos de la fe, que hablábamos sobre los santos. Que yo no los elegí a los santos, sino que era una encuesta que hacía la editorial Perfil. Y de ahí salen los tangos a San Cayetano y San Expedito, que para mí son santos de esta ciudad. Y traté de hacerlo según el principio de San Agustín, que dice que el que canta reza dos veces. Y después el candombe salió de cuando vivía en la calle Arévalo, tenía mi hija chiquita y estaban levantando los adoquines: sentí que ella no los iba a ver y me agarró una desesperación porque me gustaban tanto. ¡Puta, no va a ver esto!

Las inquietudes musicales de Tarragó exceden al tango y al folclore. Su curiosidad y ambición de aprendizaje lo lleva a analizar, pensar y decir, por ejemplo: “El Sexteto Mayor es el Serú Girán del tango: están todos juntos ahí; ¡un infierno eran esos tipos! Y en ningún momento dejaron de hacer tango, como Serú Girán no dejó de hacer rock. Porque estoy un poco cansado que le digan rock a cualquier cosa: yo soy setentista”.

Y aporta más, ya desde un punto de vista conceptual: “Creo que está bien que los géneros sean discriminadores, porque eso aporta a la diversidad. Si le decís tango a cualquier cosa… Mirá lo que le pasó al cuarteto cordobés, que están tocando merengue y dicen que tocan cuarteto, que aunque fueras sordo te darías cuenta de que no es cuarteto: mirás el escenario y son como 16. Ponele toda la tecnología, pero no cambies el sonido. Y si me decís el rock, me gusta el sonido de un trío power; después le ponés algunas cosas alrededor pero que no predominen. Creo que eso aporta a la diversidad. En el tango tenés otro ejemplo, que todos son medio piazolitas, y la diversidad queda atrás, porque terminan tocando todos igual. Pero mirás para atrás y Pugliese no era igual a Troilo, Salgán no era igual a Fresedo. Diversidad es libertad; uniformidad es dominación. Lo facho es que sea todo igual. Por eso el folclore es el federalismo, la democracia, que cada uno sea quien es. De eso se trata”.

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