Sergio Burstein: "Toda la investigación fue una mentira, esa es la única verdad del atentado"

En la explosión, perdió a su exesposa y desde entonces es uno de los familiares de las víctimas más críticos del manejo de la causa. Acusa a la dirigencia comunitaria de ser una "embajada de Israel paralela".
19 de julio de 2020

“Es doloroso decilrle a mi nieto que los que los supuestamente nos representan son unos fantoches”, asegura Sergio Burstein a 26 años del atentado a la AMIA donde perdió a un familiar. Junto a otras 84 personas, murió su exesposa Rita Worona en el ataque que también dejó un saldo de 300 heridos. “Toda la investigación fue una mentira. Esa es la única verdad del atentado”, señala a Tiempo.

La mutual judía realizó una conmemoración virtual el pasado viernes para que no se superpusiera con el sabbat –día sagrado de descanso para el judaísmo–, en la que su titular, Ariel Eichbaum, reclamó "saldar una de las deudas más vergonzantes" de la democracia argentina.

Sin embargo, Burstein no fue parte del acto y prefiere mantenerse lejos del oficialismo comunitario. “Es un 18 de julio muy especial porque por la cuarentena no está el abrazo de los hijos y los afectos. Pero nosotros no necesitamos un acto, porque todos los días son 18 de julio. En cambio hay otros, como la conducción, los medios hegemónicos y el Poder Judicial que al mediodía se olvidan hasta el año que viene del atentado a la AMIA”, apunta.

Dice que el fiscal de la UFI AMIA Sebastián Basso es un “payaso” y lo emparenta al encubrimiento del atentado. “Fue nombrado por un tal (Eduardo) Casal y representa la necesidad que tienen el gobierno de Mauricio Macri y sus socios, que sólo buscan encubrir y desviar”, explica.

"Se hace muy difícil vivir sin memoria, sin verdad y sin justicia", reflexiona. Por eso reclama que la conducción comunitaria abandone la posición que sostiene respecto a la investigación del atentado. “Dejen de ser los que meten palos en la rueda para favorecer al gobierno israelí. Son una embajada paralela. Yo soy argentino judío, no soy israelí, ¿qué me importa lo que necesita Israel?”, cuestiona.

–¿Podrá conocerse la verdad del atentado a la AMIA?, ¿hay una verdad?, ¿cuál es el camino para llegar a ella?

–Sin dudas que hay una verdad, hay un hecho que ocurrió, que tiene una explicación, que tiene responsables y también actores necesarios. No puedo decir quiénes fueron porque no me baso en hipótesis sino en pruebas reales. Los que debían haber encontrado esas pruebas fueron condenados a distintas penas por haberlas inventado. La Justicia tiene que determinar quiénes fueron los responsables y condenarlos en base a esas pruebas. Con este Poder Judicial, con esta Corte, con estos cachivaches que se arrodillan al poder es muy difícil. Solamente hubo penas a integrantes del Poder Judicial o a otros acusados en la causa, el resto parece una utopía. Lo único cierto es que hay 85 muertos por el atentado y otros que murieron por la tristeza.

–¿Por qué cree que algunas instituciones comunitarias continúan impulsando la causa del memorándum?

–Porque son una vergüenza, son los que callaron cuando se supo que Mauricio Macri le pidió a Germán Garavano y a Daniel Angelici que no acusen a los exfiscales Eamon Mullen y José Barbaccia porque eran sus amigos. El titular de la UFI-AMIA, Mario Cimadevilla, se fue diciendo que el gobierno de Macri presionaba para encubrir a los acusados. Ahora las instituciones hacen un acto virtual en homenaje a las víctimas. Inventaron la causa del Memorándum para acusar a Cristina Kirchner y Héctor Timerman y convertirse en un ariete de la política. Ellos cargan con la culpa de haberle robado a Timerman días o años de vida. Que alguien me demuestre que estoy equivocado y ese día yo me callo. El último juicio, en febrero, descubrimos quiénes fueron los que encubrieron a los culpables del atentado, los jueces, los servicios de inteligencia, Israel y Estados Unidos. Ese día pude demostrarles a mis hijos y a mis nietos que yo no era el boludo que quisieron hacer creer. Que teníamos razón cuando decíamos que se habían inventado pruebas para direccionar la investigación.

–¿Una de las derivaciones del atentado es la muerte del fiscal Alberto Nisman. ¿Cree que alguna vez va a conocerse qué pasó con él?

–¿Quién no sabe la verdad? ¿Qué más necesitan para saberla? Nisman se suicidó porque no se bancaba que se supiera la verdad, que le había llegado plata para encubrir a los culpables. Su ego lo mató, lo mató la vergüenza. Saber que le íbamos a hacer más de cien preguntas sobre todas las irregularidades que había cometido. Todo lo que aportó es mentira y nunca pudo ser probado. El exjuez Rodolfo Canicoba Corral le decía a Nisman que transformara los informes de inteligencia en pruebas, porque toda su actuación estaba basada en chusmerío. Cosas que alguien escuchaba en algún lado, cuestiones muy imprecisas.

–¿Hubo algún fiscal que a su criterio pudo avanzar con la causa?

–A los que empezaron a producir pruebas Macri los echó. Lo que Nisman no pudo hacer en diez años, lo hicieron los nuevos fiscales y en ese momento los catapultaron a distintos puestos para correrlos de la investigación. Ahí está Casal, que es el poder enquistado en Comodoro Py. Igual que pasó con las escuchas, esa causa que Sebastián Casanello cerró apenas asumió Macri. Después de haber avalado la investigación durante años, la Cámara dijo que estaba mal investigado y no hicieron nada. No hay reforma que valga si muchos de estos personajes siguen perteneciendo al Poder Judicial. Tienen que pagar por lo que hacen. «

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