Trabajadores del SENASA le pidieron una audiencia a Macri en Chapadmalal

Tras los 231 despidos que afectan los controles de los alimentos, los empleados se movilizaron hasta la residencia en la que descansa el presidente con su familia. Le pidieron una audiencia y una reflexión sobre el peligro que representa el zarpazo del gobierno.
30 de Abril de 2018

Los trabajadores del Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA) se movilizaron hasta la residencia presidencial de Chapadmalal para pedir una audiencia con Mauricio Macri tras la decisión oficial de despedir a 231 profesionales y técnicos que se dedicaban a controlar las enfermedades de las carnes y los vegetales que consumen los argentinos.

Los manifestantes, que pertenecen al Centro Regional Buenos Aires Sur, con sede en Mar del Plata, se acercaron hasta el lugar en el que el mandatario descansa este fin de semana con su familia y consiguieron entregar un petitorio en el que además de solicitar audiencia le pidieron al mandatario que revea los despidos porque, advirtieron, en estas condiciones “vamos en camino a padecer graves riesgos sanitarios y a la pérdida de status con el que nuestro país es reconocido a nivel internacional”.

La entrega del petitorio se realizó el domingo cuando el titular del Ejecutivo llegó a la residencia de Chapadmalal. El personal de Protocolo y Ceremonial de la comitiva oficial recibió el mensaje de los trabajadores, que ahora esperan una devolución oficial.

Los empleados del SENASA se encuentran de paro hasta el próximo jueves 3 de mayo. En ese contexto este fin de semana hubo protestas en distintos puntos del país, incluida la ciudad balnearia bonaerense.

El petitorio al que accedió Tiempo tiene fecha del 29 de abril de 2018 solicita audiencia para explicar “la preocupante situación” que atraviesa el ente estatal por los despidos y los recortes presupuestarios que obligaron al cierre de numerosos centros de control en todo el país.

El mensaje repasa todas las tareas del SENASA y agrega que: “El Estado no debe delegar ni abandonar este rol fundamental. Todos los habitantes de nuestro país necesitamos comer alimentos inocuos. Y también es indispensable mantener el reconocimiento de los organismos sanitarios internacionales que no s auditan periódicamente, lo que permite que nuestro país pueda continuar exportando productos agrícolas, ganaderos y pesqueros, generando el ingreso de importantes divisas”.

Además del petitorio, los trabajadores del SENASA enviaron al Congreso un proyecto de resolución para solicitar al gobierno información concreta sobre la cantidad despidos, áreas afectadas en todo el país y otros aspectos que interpelan la decisión gubernamental sobre el organismo dependiente de Agroindustria. El proyecto ingresó al Parlamento el 25 de abril pero hasta el viernes no hubo novedades.

En pleno Siglo XXI la sociedad argentina se enfrenta a la posibilidad de lidiar con enfermedades que tradicionalmente estuvieron controladas gracias al trabajo que realiza en todo el país el Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA).

Por el ente que depende del Ministerio de Agroindustria pasó la topadora de la cartera de Modernización y dejó el terrible saldo de 231 despidos que se sumaron a otro centenar que los ministerios habían decretado en diciembre del año pasado.

El último zarpazo de los ministros Andrés Ibarra (Modernización) y Luis Miguel Etchevehere (Agroindustria) en nombre de la racionalización de los recursos del Estado, dejó en veremos la normal continuidad de los controles que se realizan a las carnes y a los vegetales que consumen los argentinos porque los despidos cercenaron las plantillas de personal dedicado a esas tareas y porque además de los despidos las autoridades determinaron el cierre de numerosos puntos de control del interior del país, lo que ya empieza a complicar la actividad de los productores en las provincias.

El desguace es selectivo. La semana pasada los trabajadores denunciaron que la decisión del gobierno es limitar el recorte de controles a las carnes y vegetales destinados al mercado interno pero atender normalmente los productos de exportación. En ese contexto señalaron que buena parte de los controles quedarán en manos de los propios productores, lo que constituye un nuevo caso de conflicto de intereses agravado porque en este caso lo que se debe controlar son los alimentos de la población.

En protesta contra los despidos y la pauperización de los controles, la asamblea del SENASA votó un paro nacional hasta el jueves 3 de mayo. El fin de semana hubo diversas manifestaciones a lo largo y ancho del país.

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