Los demócratas apuran la redacción del texto del impeachment contra Donald Trump como para dejárselo de regalo navideño. El presidente, lejos de mostrarse agobiado por la presión que le llega desde la Cámara de Representantes, les pide celeridad porque, los torea, quiere empezar la campaña para la reelección en las elecciones de 2020. Y por supuesto, está convencido de que tendrá cuatro años más en la Casa Blanca. Si es por las cifras de la economía, descendió el nivel de desocupados, y los ingresos de los trabajadores comunes, creció en torno del 8 por ciento.

«Tristemente, pero con confianza y humildad, con lealtad a nuestros fundadores y un corazón lleno de amor por Estados Unidos, le pido al presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Jerry Nadler, que proceda con la redacción de los artículos de juicio político», dijo Nancy Pelosi, la speaker (presidenta) de la Cámara Baja y líder de la bancada demócrata.

El caso contra Trump se comenzó a armar hace dos meses, cuando se difundió una conversación telefónica con el nuevo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en la que el estadounidense aparece sugiriendo que podría liberar un crédito de 400 millones de dólares para comprar armamento si impulsaba una investigación por corrupción contra al hijo del precandidato opositor Joe Biden.

Lo escandaloso para los demócratas –Biden fue vice de Barack Obama y es el que está mejor posicionado para ganar la interna de cara a los comicios de noviembre del 2020– sería, según Pelosi, que Trump «ha incurrido en abuso de poder, ha socavado nuestra seguridad nacional y ha puesto en peligro la integridad de nuestras elecciones. Si permitimos que un presidente esté por encima de la ley, seguramente lo haremos a riesgo de nuestra república».

El tema de fondo es que Hunter Biden fue uno de los más directos beneficiarios de la destitución de Viktor Yanukovich, el presidente prorruso de Ucrania, en 2014. A tal punto que integró desde entonces y hasta principios de este año el directorio de una empresa energético y cobraba un salario de 50 mil dólares mensuales.

No está acusado de ningún delito, las acusaciones se basan en principios éticos. Pero si hubo un inicio de investigación de un fiscal ucraniano que luego fue presionado para renunciar, antes de que Zelenski llegara al gobernó en Kiev. Al mismo tiempo, la extorsión de la que se acusa a Trump se parece mucho a las que todo gobierno estadounidense realiza en cualquier lugar del planeta para lograr sus objetivos.

Pero en el caso de Biden, la investigación desnudaría una maniobra muy usual en la política de EE UU que es aprovecharse de influencias políticas para beneficios privados. Para colmo, que involucra a un alto dirigente partidario que aspira a una candidatura.

Trump confía en que la acusación de los representantes, la cámara acusatoria, dominada por la oposición, chocará en el Senado con la mayoría republicana (53 a 47). Más aun, está convencido de que todo el proceso terminará por convertirse en una campaña publicitaria a su favor. Los únicos dos juicios políticos en la historia de EE UU, contra Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, terminaron en absoluciones.

Pero el impeachment pone nerviosos a varios, empezando por el propio presidente, que tuvo una semana agitada en la cumbre de la OTAN en el Reino Unido, de la que se retiró cuando se filtró un video en el que los jefes de Estado de Francia, Gran Bretaña, Holanda y Canadá se burlaban de él.

Biden también acusa recibo de lo que implica este juicio. En un mitin en New Hampton, un agricultor de 83 años le recriminó haber enviado a su hijo a trabajar a Ucrania. «Eres un fucking mentiroso», le espetó, con los ojos encendidos de ira.