Un encuentro de mujeres, teatro y voces

Entre el 2 y el 7 de noviembre se desarrollará la primera parte de “Mujer teatro voz”, el 5to Encuentro Internacional de Artes Escénicas realizadas y concebidas por mujeres. La dramaturga Ana Woolf analiza las bondades del encuentro.
1 de Noviembre de 2017

Del 2 al 12 de noviembre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Pinamar serán sedes del 5to Encuentro Internacional de Artes Escénicas realizadas y concebidas por mujeres llamado “Mujer Teatro Voz”.

El Festival tiene dos etapas: una en CABA del 2 al 7 de noviembre en Pan & Arte (Av. Boedo 880). Y una segunda en Pinamar del 8 al 12 de noviembre. En ambas se realizarán seminarios prácticos y teóricos, performances, mesas de reflexión, working progress. En Pinamar, además, habrá un gran final con performance en la plaza principal. A su vez, en el marco del Encuentro se desarrollarán actividades con la comunidad docente y alumnos de una escuela pública.

Esta nueva edición contará con espectáculos, seminarios, conferencias, mesas, performances y demostraciones, a cargo de artistas de Francia, Chile, Taiwan, Australia, España, Brasil, Dinamarca y Argentina.

A lo largo del encuentro se podrán ver obras y trabajos sobre la trata, trastornos alimentarios como la anorexia y bulimia, la inmigración forzada, la memoria y solidaridad de género. El abuso sexual. Y la maternidad y la inesperada muerte de un hijo, entre otras problemáticas.

Entre las invitadas Internacionales participarán las artistas francesas Brigitte Cirla, Eléonore Bovon, Marie Tournemouly (artes escénicas-voces polifónicas); las chilenas Verónica Moraga, Antonieta Muñoz Sagredo de Mestiza Chile (artes escénicas, fotografía, gestión cultural); de Taiwán llegará Ya–Ling Peng (narraciones, autobiografía, trabajo en zonas vulnerables); de Australia, Suzon Fuks (performance instalaciones audiovisuales); de España la dramaturga Amaranta Osorio; Brasil estará presente con la intelectual y académica Lucia V. Sander (de la Universidad Nacional de Brasilia: literatura, performance y género) y con Luciana Martucchelli, Juliana Zancanaro y FIlipe Lima (sólo en Bs As).

La dramaturga Ana Woolf reflexiona sobre el encuentro en general y su participación en el mismo.

–¿Qué propuesta van a presentar junto al Odin Teatret en el festival?
–El Odin Teatret vuelve a Argentina de la mano de una de sus integrantes: Julia Varley, específicamente al balneario de Pinamar, donde se llevará a cabo parte del Encuentro Teatro Mujer y Voz. Julia Varley, integrante del Odin Teatret por más de 40 años, es también una de las fundadoras de la Red internacional Magdalena Project, con sede en Gales, Reino Unido, de la cual Magdalena 2da Generación es una de sus ramas. La Red tiene “nodos” en el continente Latinoamérica, Europa y Asia. Uno de sus objetivos principales es crear espacios de trabajo y desarrollo artístico para las mujeres. Fomentando espacios de reflexión teórica sobre las artes escénicas, pedagogía, y creación de obras de arte (teatro, cine, danza, música, performances). Julia Varley se presentará con El eco del silencio, espectáculo dirigido por Eugenio Barba. Elegimos este espectáculo porque en él Julia narra su historia en relación a su voz. El camino desde lo que los médicos decretaron “enfermedad, disfonía, nódulos… hasta su plena voz a través de la búsqueda de un camino de curación personal que es lo que funciona como ejemplo y referente.

–¿Cómo funciona “El eco del silencio”?
–“El eco del silencio” funciona como historia personal de alguien convertida ya en maestra de la voz que fue capaz de rechazar soluciones convencionales y estructuradas en paradigmas médicos que señalan como patología algo que tal vez solo necesite más tiempo para sanar. Escapa al modelo, digamos. Nuestro eje del encuentro es la Voz, la creación de espacios nuevos se hace no solo con el cuerpo sino también con el cuerpo como totalidad y esto es voz. Una voz que no se deje callar por miedo, por otras voces más fuertes, por convenciones sociales ya fijadas desde hace tantos siglos que parecen peligrosamente “naturales”. Una Voz – cuerpo que hable desde sus pies. Desde su propia raíz.


–¿Participó alguna vez del Encuentro Internacional de Artes Escénicas realizadas y concebidas por mujeres?
–Participo desde 1997, uno de los aportes valiosos es el aprendizaje a trabajar en Red = real ejercicio de la democracia y pluralidad de voces. Y encuentro en la diferencia. A esto se suma el espacio de género en el caso de la Red Magdalena, que las mismas acciones movidas por una necesidad parecida, van creando. Nuevos espacios para las mujeres en el arte. Para expandir sus voces. Para generar/crear escucha. Otro aporte fundamental para mí del trabajo en la Red Magdalena fue, es, el espacio pedagógico, con una cualidad de tiempo que la pedagogía necesita. Con una mirada humana, reflexiva y comprensiva del cuerpo “humano” y artístico, metafórico que saldrá luego a escena. El espacio pedagógico en la Red crea también referentes en el camino del arte que son mujeres. Por contraposición a lo recibido donde no solo en los libros sino también en guías de festivales, encuentros, museos etc vemos que el mayor número de personas que las integran son hombres.

–¿Qué propuestas recomendarías del encuentro?
–Los seminarios en el campo pedagógico, las mesas en el campo teórico reflexivo y los espectáculos en el campo artístico, poético, sonoro... El espacio de encuentro cerrado en Pinamar, donde poder vivír y experimentar “arte” 19 horas (casi sin pausa), intercambiar con participantes de otros países otras experiencias, escuchar otros momentos y formas de vida. En relación a los espectáculos, tanto aquí en Buenos Aires como en Pinamar recomendaría venir porque desde allí podremos escuchar las voces no solo de esas mujeres artistas que ofrecen su cuerpo y voz en escena, sino de las otras, muchas que han vivido esas historias de vida de las cuales nos hablan los espectáculos. Refugiados; abuso y trata; bulimia y anorexia, exilio, pérdida de una hija bebé por una enfermedad desconocida, pérdida de un hijo por una cruenta dictadura militar. Y más, mucho más.

–¿Qué factores se potencian por la participación de artistas de diferentes nacionalidades/orígenes en el encuentro?
–Se potencia el trabajo profundo y personal para lograr encontrarse y crear desde la diferencia. Por suerte. Se potencia el intercambio de experiencias que no solo son artísticas sino político sociales. Cada una de las artistas que participa en el festival, nacionales e internacionales, tiene un fuerte compromiso político social en su propio país y con las mujeres y los derechos humanos.

–¿Cuál es el mayor poder del arte?
–Tarde o temprano el arte transforma. El arte hecho por mujeres aún más, nace de lo escondido, del miedo que no supimos expresar, de siglos de fuego hoguera, de ser catalogadas locas, de desapariciones (ayer hoy y ojalá nunca más y ojalá ni una menos!) nace desde y con esa fuerza. De rebeldía, de necesidad de deseo apagado y censurado y acallado durante muchos siglos. No sé si afectará lo macro pero al menos intentamos que poco a poco, así como va mudando nuestro pequeño mundo llegue también a cambiar el de nuestrx vecinx, el de nuestro pequeño barrio, el de la comuna… el de una ciudad… el de cada ser humano que quiera escuchar con ojos abiertos, y oreja atenta. Y sobre todo, detenerse en medio del frenesí cotidiano a mirar a esx otrx, nosotrxs mismxs.

Tiempo Audiovisual

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