"Un manuscrito con correcciones nos permite ver a Borges pensar"

El director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, dio una conferencia de prensa para anunciar, entre otras cosas, que el azar lo había cruzado en San Pablo con un coleccionista que prestó para la exposición sobre Borges un manuscrito de "La Biblioteca de Babel".
13 de Septiembre de 2016

“Les pedimos que viniesen para contarles lo que me ocurrió hace unos diez días en San Pablo.” comienza su exposición ante la prensa el director de la Biblioteca Nacional Alberto Manguel, que además de escritor  es un buen narrador oral. Estuvo secundado por la vicedirectora de la Biblioteca, Elsa Barber, el director de Cultura Ezequiel Martínez y los curadores de la muestra dedicada a Borges que desde julio puede verse en la Biblioteca, Laura Rosato y Germán Álvarez.

“Nos encontrábamos con Robert Dartnon en San Pablo dando una charla -continúa Manguel-. Cuando terminamos  se acerca un señor que me trae una pila de libros para firmar y me dice que quiere invitarme a almorzar para mostrarme ciertas cosas que había coleccionado. Esto pasa muchas veces. Hay gente que quiere mostrar unos libros o una carta que le dejó su madre y nosotros estábamos con muy poco tiempo por lo que le dijimos que lamentablemente no podíamos ir. En ese momento le dice a Dartnon que tiene algunas cosas de siglo XVIII que le podían interesar. A Dartnon los ojos empezaron a chispearle y decidimos acompañarlo. Luego de una hora de viaje en coche, llegamos a un barrio más o menos residencial y entramos a una casa más o menos modesta. En la puerta y en la pared había varios daguerrotipos. Le pregunto si son copias de los de Nadar porque son muy raros y me contesta que no son copias, que son los originales. Por todos lados había pilas de libros, cuadros, documentos, mapas, fotos. Me dice que como yo soy argentino me va a mostrar la carpeta de documentos argentinos. Saca una carpeta mugrienta de la que se le caían papeles. Allí había cartas de San Martín, de Belgrano, de Rivadavia…(…) Sacaba cosas increíbles de esa carpeta, como la última carta de Wittgenstein. Entonces me pregunta si quiero ver manuscritos y me muestra una obra de Lope de Vega y saca el manuscrito de La biblioteca de Babel de Borges que, además, era un manuscrito con correcciones. La voz me temblaba, pero le pregunté si me lo prestaría para la Biblioteca Nacional y me dice que sí, que por supuesto, pero que primero íbamos a tomar un café. Yo sufría viendo la taza de café sobre el manuscrito, estaba aterrado. La cuestión es que me lo prestó y volví de San Pablo con ese manuscrito que nos presta hasta finales de noviembre y que va a integrar la exposición de manuscritos de Borges que tenemos en este momento. Así que estoy felicísismo.”

A continuación le dio la palabra a los curadores de la muestra quienes hablaron de la importancia para la Biblioteca Nacional y para cualquier biblioteca del mundo de contar con una muestra de 16 manuscritos originales de Borges de diferentes coleccionistas tanto privados como públicos. Explicaron que la muestra se desarrolla en dos niveles: en el Museo del Libro y de la Lengua con un título que es Historia Universal de la fama. Allí se aborda una parte poco explorada de Borges que es su estrellato, cuando comienza, a partir del 60 a hacer entrevistas en los medios. En el primer piso, en la Sala Leopoldo Marechal bajo el título Una lógica simbólica pueden verse los manuscritos de Borges al que se agrega el de La biblioteca de Babel, propiedad del coleccionista brasileño Pedro Aranha Correa Do Lago. Con la incorporación se reúne casi la totalidad de los manuscritos que formaron parte de Ficciones (1944).

“La historia de la literatura –volvió a tomar la palabra Manguel- es una historia de casualidades, de encuentros fortuitos y éste es uno de ellos. Lo que me emociona de estos manuscritos no es solo el objeto como fetiche, sino la oportunidad de ver a Borges pensar. Los manuscritos nos muestran cómo evoluciona la idea de Borges, cómo construye la frase, cómo elige tres o cuatro posibilidades y decide que una es la mejor. Cuando Borges publicaba en Sur recibía el ejemplar y lo volvía a corregir. En un ensayo muy temprano dice que la noción de obra definitiva corresponde sólo a la religión o al cansancio, es decir que uno publica cuando se harta de corregir , pero que toda obra es borrador, las traducciones son borradores . Ojalá algún día una persona con suficiente dinero los compre y los done a la Biblioteca Nacional. Yo sé que estamos pasando momentos sociales muy difíciles y que resulta casi obsceno decir gastemos cientos de miles de dólares en un manuscrito cuando hay gente que se está muriendo de hambre. Pero, al mismo tiempo, tenemos que pensar que las cosas van a cambiar y que en el futuro nuestros nietos y bisnietos van a querer este tesoro intelectual que es nuestro y que se nos está escapando. Hay docenas de manuscritos de Borges, archivos de Cortázar y de muchos de otros escritores importantes que están en Suiza o en los Estados Unidos. Tenemos que encontrar alguna forma de tenerlos en el país para las generaciones futuras.”

El manuscrito prestado por el coleccionista brasileño fue asegurado en un millón de dólares y no está a la venta. El manuscrito de Pierre Mendard sí lo está y se piden por él unos 500.000 dólares, aclara Manguel. Si alguien quisiera donarlo a la Biblioteca posiblemente podría conseguirlo por unos 300.000 dólares.

Luego de diversas disquisiciones sobre la escritura borgeana a cargo de los curadores de la muestra y de Manguel, éste enumeró las tareas que se estaban llevando a cabo en la biblioteca: poner el catálogo al día para fines de 2017, incorporación de todos los libros publicados en el país que por una razón u otra no llegan a la Biblioteca, capacitación de bibliotecarios vía streaming , asistencia a las bibliotecas provinciales en sus necesidades básicas con una idea federalista a través de becas de digitalización y apoyo para hacer más visible la actualidad intelectual en las provincias.

Ezequiel Martínez enumeró a continuación las actividades programadas para este año. Entre ellas mencionó un homenaje a “Pajarito” García Lupo cuyos archivos fueron donados a la Biblioteca, un próximo homenaje a Dalmiro Sáenz quien falleció el 11 de septiembre, incorporación de nuevos archivos de escritores (Alberto Girri, Ulises Petit de Murat, Hermes Villordo y otros ), fortalecimiento de la ley de tráfico ilícito que va a incorporar documentos y libros para que la Biblioteca Nacional tenga prioridad cuando salga un archivo a la venta. A esto se suman las dos grandes muestras que quedan para este año, una de las cuales está relacionada con el IV centenario de Shakespeare y Cervantes  y la otra con el Inca Garcilaso de la Vega a 400 años de su muerte.

También este año habrá una muestra referida a Olivero Girondo y otra sobre la cultura siria en Argentina. Se continuará además con el ciclo Experiencias destinado a la vida de diversos creadores que culminará este año con Mauricio Kartun. El domingo 25 habrá una Feria del Libro en la Plaza del Lector para la que han convocado a diversas editoriales. Continuarán con los talleres gratuitos que fueron dictados, entre otros, por María Moreno y Gabriela Cabezón Cámara. Se crearán, además, varios centros como el de la novela policial, el de la historieta, el centro de la historia del psicoanálisis en la Argentina y el centro de la memoria. Martínez aclaró que hay ya un departamento de Derechos Humanos en la Biblioteca que se ocupa de la memoria sobre todo de los años de la dictadura. El nuevo centro de la memoria incorporará a ese departamento más un espacio sobre la memoria indígena y el exilio.

Llegado el momento del intercambio con los medios, se le preguntó a Manguel de qué manera podría afectar a la Biblioteca Nacional el anuncio del Ministerio de Modernización de que habría nuevos despidos en el Estado. “No me han informado, no tengo conocimiento de eso” fue la breve respuesta del director de la Biblioteca.

Cuando se le preguntó qué biblioteca había recibido del gobierno anterior, dijo: “Una biblioteca que como cualquier otra necesita más espacio, más tiempo, más lectores . Una biblioteca no se define nunca en un momento porque si se pudiera definir en un momento, estaría muerta. Estamos tratando de encontrar formas de mejorar el trabajo de la gente en la Biblioteca haciendo adiestramientos y cursos para agilizar ciertas actividades y buscando lectores que no sean los tradicionales.”

Destacó la relación de la institución con la Villa 31 “que ha recuperado ciertos espacios del narcotráfico que se han convertido en pequeñas bibliotecas. La Biblioteca Nacional lo apoya con libros, con consejos. Por primera vez vamos a crear en esta institución un espacio de lectura infantil que tanto se necesita. Hay gente en la Villa que tienen esa experiencia porque han creado ese tipo de bibliotecas y por eso les hemos pedido que sean asesores y que nos ayuden a armar ese espacio.”

En cuanto a la relación con los trabajadores que mantiene la dirección, contestó que “habría que preguntarles a ellos. Me gustaría que vieran esta administración como abierta al diálogo, nunca me he negado a hablar con quien quiera hablar conmigo.”

Se le preguntó también de qué modo se compatibilizan los  proyectos anunciados con una situación social como la que vivimos en que hay gente sin trabajo, aumento de la pobreza, ascenso de la mortalidad infantil. Manguel contestó: “Bertold Brecht dijo que primero viene la comida y luego viene la moral, pero que la moral venga después no quiere decir que nos olvidamos de la vida intelectual, artística y creativa. Un país tiene sus altos y bajos, tiene sus problemas económicos, políticos y sociales, pero si al mismo tiempo no preserva y fortalece su identidad artística, creativa e intelectual ese país no puede avanzar. La Argentina se está enfrentando a cuestiones gravísimas, pero las soluciones no son mecánicas. Creo que todos tenemos que aprender qué significa la responsabilidad cívica y que la educación de la que nos burlábamos en el colegio es fundamental. Si nos olvidamos de eso vamos a cambiar ciertos problemas concretos sin un contexto sólido. La biblioteca es un espejo de nuestra identidad. Esto significa que si no vamos a esa memoria para saber qué dijimos y qué hicimos, si no podemos ver, por ejemplo, cómo evoluciona el pensamiento de Borges, no vamos a saber dialogar. Y creo que lo que este país necesita profundamente es la posibilidad de diálogo. No gritar eslóganes como si fuéramos representantes de equipos de fútbol. Sólo se construye con el diálogo, con el intercambio de ideas. A partir de ahí es posible que podamos cambiar ciertas cosas fundamentales que tenemos que cambiar.”

La pregunta final fue qué opinaba sobre la afirmación de un funcionario y del propio presidente de la Argentina respecto de que no había habido 30.000 desaparecidos en relación con el centro de las diversas memorias que funcionará en la biblioteca, respondió: “Quizá el centro sirva para responderle, porque no va a ser sólo un centro de exposición, sino una biblioteca de documentos, testimonios y estadísticas.”

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