La instauración del cepo cambiario y la consecuente caída en la demanda de divisas permitió que el Banco Central volviera a comprar dólares para recomponer sus reservas. De todas maneras, la sangría de los últimos meses fue muy fuerte y la fortaleza de la entidad para hacer frente a los compromisos que se avecinan pasó a ser un tema clave en la transición política.

En esa dirección, un informe privado estimó que para la fecha de traspaso del poder, el 10 de diciembre, al BCRA le quedarían entre U$S 10.300 millones y U$S 11.500 millones de reservas de libre disponibilidad. El estudio tiene relevancia porque fue realizado por la consultora PxQ, dirigida por Emanuel Alvarez Agis, uno de los referentes económicos del Frente de Todos. Su apellido estuvo entre los candidatos para integrar el gabinete de Alberto Fernández, pero en los últimos días el ex viceministro de Economía (ocupó ese cargo cuando Axel Kicillof estuvo al frente de la cartera) parece haber perdido terreno entre los candidatos a integrar el nuevo gobierno.

El trabajo plantea dos escenarios. Uno optimista, basado en que el Central pueda seguir comprando unos U$S 60 millones por día de reservas y que la salida de los depósitos en dólares sea moderada, como ocurrió en octubre. En ese contexto, la entidad llegaría al 10 de diciembre con reservas por U$S 42.637 millones, de las cuales tras descontar los encajes, el swap con el Banco Popular de China y otros fondos indisponibles, quedarían netos U$S 11.537 millones.

El segundo escenario fue planteado bajo el supuesto de que el Central no pueda comprar divisas y el ritmo de salida de los depósitos bancarios en moneda extranjera aumente a U$S 420 millones por día, el ritmo promedio que se observó entre las PASO y la primera versión del cepo cambiario. Con esos datos, las reservas brutas se derrumbarían a U$S 37.506 millones (menos de la mitad de las que llegó a haber en abril de este año) y las de libre disponibilidad serían sólo U$S 10.389 millones. En ambos casos se consideró la suspensión de los giros del FMI y los pagos de deuda en moneda extranjera por U$S 1.196 millones mientras dure la transición.

El monto resulta insuficiente para cubrir los casi U$S 18 mil millones en divisas que vencen en el primer semestre de 2020. A esa suma hay que agregar la fracción de letras de corto plazo cuyos vencimientos fueron postergados unilateralmente por Hacienda y caerán el año que viene. Por esa razón Fernández le pidió al presidente Mauricio Macri en reiteradas ocasiones “que no dilapide las reservas”, teniendo en cuenta las dificultades que tendrá el nuevo mandatario para hacer frente a esos compromisos.

La situación podría ser aún más delicada si el Banco Central no hubiese echado mano de los casi U$S 7.200 millones que el FMI había aportado con el único fin de fortalecer el capital de la entidad. Ante el corte de casi todas las fuentes de financiamiento, el gobierno decidió echar un manotazo a esa partida y utilizarla para el pago de deuda.

El análisis de PxQ reconoce que la profundización de los controles cambiarios “buscan evitar que las reservas internacionales sigan cayendo y dejar al gobierno entrante en una situación comprometida”, pero critica que las medidas dejan en evidencia las inconsistencias que venía teniendo la política económica. Sobre todo, que con el congelamiento de la base monetaria las autoridades creyeron “que se podía regular la cantidad de pesos en la economía y así moderar la demanda de dólares. Quedó demostrado que esto no era así”.