Una historia de orgullo y agradecimiento

"Bernarda es la patria" reivindica el transformismo en la cultura under de los '80. Diego Schipani, su director, destaca el origen y los pormenores de una producción singular.
(Foto: Malu Boruchowicz)
12 de julio de 2020

Ya está disponible en Cine.ar Play Bernarda es la patria, el documental con guión y producción de Albertina Carri y Diego Schipani, y la dirección de Diego Schipani. El rol protagónico es de Willy Lemos y lo acompañan Fernando Noy, Ariel Farace y Verónica Llinás.

La película es definida por sus realizadores como “un paisaje onírico de memorias, como ritual de aplomo, como arquitectura de generaciones de cuerpos en movimiento, de personajes con enaguas, vestidos, pelucas y gibré”. A través de la figura de Willy Lemos, el film rescata “a los que formaron parte de la movida de los '70 y los '80, previa a la aparición de la democracia”, señala Schipani. Por eso agrega, casi de memoria, lo que se presenta como definición pero también es un manifiesto: “Bernarda es la patria como liturgia, la fuga que todo lo corrompe. Son ochenta años de versos entre una Guerra Civil, una primavera democrática y un presente visible y estruendoso: un extracto del archivo de las historias de desobediencia que poblaron una escena plumífera y transformista de Buenos Aires, donde los nombres propios se funden en una trayectoria colectiva”.

Schipani no conoció Cemento, Paladium ni el Parakultural, por nombrar algunos de los lugares emblemáticos del tiempo rescatado. “Nunca. Tuve una adolescencia bastante aburrida y conservadora. Estudié en un colegio católico, del cual no reniego. Imaginate, iba de mi casa al colegio y del colegio a mi casa: fue bastante aburrida mi adolescencia. Recién cuando entraba a la facultad, a la FUC en el '91 -soy parte de la primer camada junto a Albertina-, empecé a ver otras cosas, cosas que no había visto nunca”, relata Schipani.

Conocer el cine lo llevó a descubrir otros mundos, como el de Willy, con quien durante el rodaje del tercer film juntos, luego de escuchar tantas de sus historias, le dijo de hacer algo “con eso”, y él le contestó: “Hagamos una película”. “Eso quedó dando vuelta en mi cabeza y en el 2015 presenté un teaser en el festival Asterisco. Fue el puntapié para arrancar con todo el proyecto”, revela.

Un proyecto que dice que “fue mutando: así como la película habla de transformismo la película también es transformista; es como un Frankenstein que se fue armando con capas de historias de tantas personas y tantas vivencias”. En ese sentido, Lorca, a través de su obra La Casa de Bernarda Alba, “también fue un canal para contar el trabajo de Willy como un actor transformista nacido en esa movida artística, y como un actor que podría llegar a interpretar un papel como Bernarda Alba o un personaje de Shakespeare. Era poder jugar una mirada presente con todo el trabajo que tenía hecho y toda esa experiencia mirando al pasado. Y en esa mirada, en ese Willy, canalizar a tantos que han transitado y han vivido cosas bastante parecidas en lo personal y lo artístico”.

En ese armado a lo Frankenstein no entraba cualquier obra, sino una de Lorca: “Era tomar la esencia de sus años y llevarlos a estos años en un trabajo con una obra de Lorca, ya que quería un texto con mirada LGBT y símbolo de esa cultura; y Lorca para mí es justamente eso. Representa mucho más de las problemáticas que habitan a esa comunidad, con textos que podría haber sido representado totalmente con actores LGBT y además fue escrito justo previo a la guerra civil, y me parecía bueno juntarlo con esos años de explosión artística irreverentes acá en Buenos Aires, que empezaron antes del final de la última dictadura."

–En la película hay un dejar jugar a los protagonistas. ¿Fue una búsqueda intencional o lo encontraste en el camino?

-Está el juego de la improvisación. Hay muchas cosas de improvisación, partes en que los actores tienen una pauta mínima y los dejo hacer, lo mismo que a los directores de la obra. En este sentido sí me parece que hay una cosa de libertad total para que puedan hacer lo que quieran. Porque entre tantas cosas la película habla del transformismo como parte de esa movida del under, es una expresión cultural que no refiere sólo al género. «

Bernarda es la patria

Dirección: Diego Schipani. Elenco: Willy Lemos, Verónica Llinás, Fernando Noy y Vanessa Show, entre otros. Disponible en Cine.ar Play.


Poner el arte y el cuerpo

El documental Bernarda es la patria hace foco en el transformismo y la fuerza que le imprimió a los nuevos movimientos culturales antes y durante la vuelta a la democracia. Se trata de una práctica que, sobre todo en aquellos años donde tantas libertades necesitaban ser reconquistadas, fue objeto de persecuciones y censuras de diverso tipo. La película del director Diego Schipani recupera anécdotas silenciadas y un espíritu marcado por la audacia, sinsabores y alegrías.
"Nos interesó agradecer a toda la gente que participó de aquellas aventuras. Pero no sólo eso. Con convicción revoltosa agradecemos a quienes se enfrentaron a los gobiernos y a la mirada sesgada y discriminatoria de la sociedad, aprendiendo a hacer de la resistencia y la clandestinidad un bien propio para sobrevivir. Y les decimos a todas las personas que aprendieron y nos enseñaron a resistir con el cuerpo, con el humor, con el arte, con el lenguaje y con el amor: 'Gracias ad Eternum'. Nos parece que de alguna forma ese agradecimiento es un resumen de lo que es la película", destaca a modo de conclusión Schipani.

Esta nota fue posible gracias al apoyo de nuestros lectores.

Su aporte nos permite hacer periodismo sin condicionamientos. El sueño de un medio libre no es solo nuestro.

SEAMOS SOCIOS

Tiempo Audiovisual