Una Justicia que expone, revictimiza y sigue condenando la vida de las mujeres

El fallo de “la manada de Chubut” recreó en la semana del aniversario de Ni Una Menos el debate por la urgente perspectiva de género en el Poder Judicial.

(Foto: Fiscalia Rawson)
7 de junio de 2020

Entre las reivindicaciones más importantes de los movimientos y colectivos feministas está el pedido urgente para que la Justicia incorpore la perspectiva de género, tanto en el tratamiento de los casos como en los fallos que tienen un directa consecuencia sobre los cuerpos de las mujeres y, en muchos casos, lejos de hacer justicia hasta alcanzan una intención claramente disciplinadora sobre las víctimas.

Esta semana se conoció el fallo del caso de Chubut, en el que los cinco jóvenes señalados como “la manada de Chubut”, que habían sido acusados de violación grupal de una chica de 16 años en 2012 en Playa Unión, no tendrán pena de prisión porque el fiscal de Rawson Fernando Rivarola disminuyó la calificación de “abuso con acceso carnal” a “abuso sexual simple”, y consideró que se trató de un accionar doloso por “desahogo sexual”.

Tras el repudio generalizado, el fiscal ensayó un pedido de disculpas. “Es necesario aclarar que lejos de haber utilizado la expresión para minimizar o justificar conducta alguna, su empleo tuvo el único sentido de describir los delitos imputados como acciones de cosificación de la víctima y de degradación de su dignidad, como la voluntad del acusado de cometerlo sin consentimiento de la víctima”.

Sin embargo, el brutal concepto que usó Rivarola no está incluido en el Código Penal, aunque era habitual su uso en manuales de Derecho cuando se intentaba explicar los motivos por los cuales un agresor sexual comete del delito. La inclusión del concepto, totalmente antiguo, deja al descubierto una falla generalizada en toda la Justicia cuando se trata de la violencia ejercida contra las mujeres.

Otros casos

Un día después de conocido ese fallo en el sur, Fátima Aparicio denunció que la Justicia tucumana todavía no firmó la prórroga de la prisión preventiva de su exmarido, quien la agredió a martillazos el año pasado, y la dejó en coma durante 15 días. En ese momento ella había intentado que la policía y la Justicia le dieran alguna protección durante el año pasado, antes de esta agresión, pero ningún pedido tuvo éxito.

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