Una mujer que escuchó el llamado de Cristo

"Ven, sé mi luz", fueron las palabras que Teresa de Calcuta dijo haber sentido en 1946 y que la llevaron a fundar las Misioneras de la Caridad.
6 de Septiembre de 2016

Agnes Gonxha Bojaxhiu, que adquirió el nombre de madre Teresa durante su noviciado en Irlanda por Teresa de Lisieux, nació en 1910 en el seno de una familia católica en Skopje, hoy capital de la República de Macedonia. A los ocho años perdió a su padre y a los 18 puso rumbo a Irlanda para entrar a las Hermanas de Loreto, que la llevaron a su comunidad en Calcuta para comenzar un trabajo misionero que ya nunca más dejaría.

Con ellas estuvo hasta que en 1946, en un viaje de Calcuta a Darjeeling en tren, sintió "una llamada" en la que Cristo le dijo: "Ven, sé mi luz" y se decidió a fundar las Misioneras de la Caridad, la congregación que hoy cuenta con 745 centros en 140 países, más de 5.000 misioneras y una legión de voluntarios.

En 1971 fue galardona con el Premio Internacional de la Paz Juan XXIII y el Premio Nacional Kennedy en EEUU. En 1975 fue designada por la Santa Sede representante en México ante la Conferencia Mundial de Naciones Unidas con motivo del Año Internacional de la Mujer.

En 1979 le fue concedido el Premio Nobel de la Paz por su labor caritativa entre los indigentes del mundo y un año después participó como auditora religiosa en el sínodo convocado en 1980 por el papa Juan Pablo II, a quien la religiosa convenció para que en 1987 se abriera un albergue para indigentes dentro del Vaticano.

A comienzos de los ochenta su salud se debilitó. En 1989 le fue implantado un marcapasos y tras pasar por varios hospitales de Italia, India y otros países, contrajo la malaria en la India que se agravó debido a sus problemas pulmonares y cardíacos. Finalmente, tras varias recaídas, el 5 de septiembre de 1997 falleció en la unidad de cuidados intensivos del asilo de Woodlands, en Calcuta. El 13 de septiembre fue enterrada en la capilla de la sede de su congregación.

El 19 de octubre de 2003, seis años después de su muerte, Juan Pablo II proclamó beata a Teresa de Calcuta, en el proceso de beatificación más rápido en la historia de la Iglesia moderna. En diciembre de 2015, el papa Francisco firmó el decreto que reconoce el supuesto milagro por el que la beata albanesa fue hoy proclamada santa.

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