Una reflexión sobre la vejez, la maternidad y los lazos sociales

En "Una casa lejos", su primera ficción, Mayra Bottero propone una historia de encuentros, desencuentros y solidaridad. El cine como un ritual que estimula y sienta bien.
11 de abril de 2021
A la manera de los viejos cuentos, a Mayra Bottero se le disparó la historia de Una casa lejos a partir de una imagen. “Me contaron hace ya muchos años que un familiar anciano estaba transitando una situación de senilidad muy avanzada -rememora hoy el ya viejo recuerdo que la llevó al film- y una noche lo vieron caminar perdido con un bebé en brazos.” Esa imagen que en el relato que hoy recuerda fue para su familia “de mucho descubrimiento por la complejidad de lo que estaba viviendo”, a ella le pareció que “ese proceso que era muy fuerte y doloroso, tenía que pertenecer a una película. Por lo enigmático, lo emocional, los cuerpos tan frágiles juntos. No me movió contar la realidad sino encontrarle un marco a una historia, y quedarme con esa reacción emocional que a mí me había dado. Las sensaciones de tanta fragilidad y tanta fuerza al mismo tiempo, y el enigma de qué pueden hacer esos dos cuerpos que están tan solos y juntos”.

En ese origen que se asemeja a muchos de distintas obras hasta el no tan lejano siglo XX, está también la elección de la narrativa: una decisión de atenerse a una estructura dramática clásica. “Escribo el cuento desde ese querer algo y no poder, el momento en el que no se pueden determinar las cosas, los dos extremos de la sociedad que más se abandonan, que para mí son las infancias y la vejez. Graciela (la hija del hombre viejo) compitió muchísimo el protagonismo con el anciano. No sabía quién protagonizaba la película durante el proceso de escritura. Y en la escritura me fui corriendo de algunos sentidos para que la película no sea muy cruda, sino que corra más por el lado de la ternura y por momentos más luminosos”, destaca Bottero.


Así, la historia protagonizada por Stella Galazzi, Carlos Rivkin, Valeria Correa y Alicia Muxo, muestra a Graciela con todo resuelto para por fin retirarse lejos de la ciudad después de jubilarse, pero descubre que su padre mantiene en secreto una extraña relación con una chica de la calle. 

"Esperamos un año para estrenarla, está terminada desde fines del 2019. No quisimos estrenarla en streaming, lo tomamos como una misión -dice con sentido orgullo la directora-. Creemos en este ritual y creemos que el encuentro también salva vidas: es todo ese romance alrededor del cine.”

En sintonía con esa idea romántica puede decirse que Una casa lejos es una película ambiciosa en las diversas visiones que quiere desplegar. “Se volvió muy complicado hacer cine en la Argentina: en el medio cambiaron dos presidentes (la producción comenzó en 2014) y hubo un cambio de lógica cultural muy grande. Todo eso fue parte de la película. Tuvimos que adecuar la escritura varias veces, además que la inflación se fue al doble justo antes de grabar. Eso hizo que tuviese que tocar bastante el guión, quitar tramas. Creo que hoy el cine argentino independiente no tiene tramas, con suerte tiene una trama central que se desarrolla, pero no puede desarrollar otros vínculos dentro de la película. Como mucho las películas se graban en cuatro semanas. El proyecto era un poco más grande, pero siempre tuvo el sentido de ser una historia chiquita, posible, probable, esa cosa cotidiana”, señala Bottero. «



Una casa lejos

Dirección y guión: Mayra Bottero. Con: Stella Galazzi, Carlos Rivkin, Valeria Correa y Alicia Muxo. En cines.







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