Vacacionar en Argentina costará un 55% más que en 2017

Los precios del sector subieron más que la inflación pero menos que el dólar. Para solventar la canasta tipo se necesitan 1,3 salarios promedio cuando hace un año alcanzaba con uno solo.

Por Alfonso de Villalobos - @alfondevil
10 de Diciembre de 2018

La fuerte devaluación del peso generó grandes expectativas en el sector turístico local.

Es que, además de un fuerte impacto sobre el turismo receptivo por la mejora en la competitividad de los destinos turísticos nacionales para los extranjeros se espera que la duplicación del valor del dólar en moneda local genere un fuerte re direccionamiento del turismo emisivo hacia el interno.  

Los números de la Cuenta Viajes del Banco Central de la República Argentina ya reflejaron en octubre una mejora sustancial en el ingreso de dólares por turismo receptivo de un 50% y una caída del 53% en la salida de divisas por el emisivo. Si bien el balance mensual sigue siendo deficitario en U$S 300 millones, en octubre de 2017 ese rojo había alcanzado los U$S 823 millones. De hecho se trata del mejor registro para octubre desde el año 2011.

Los representantes de las cámaras turísticas han venido alertando acerca de la necesidad de contener el traslado a precios de la devaluación para aprovechar la oportunidad que el nuevo escenario macro económico le ofrece al sector turístico y no dilapidar las ventajas comparativas que se han generado.

Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV, sin embargo, muestra que los operadores han sucumbido a la tentación de subir los precios del sector por encima de los índices de inflación.  

El estudio recoge la variación de precios para tres tipos de canastas turísticas de una familia tipo para un período vacacional de siete días. El segmento denominado “gasolero” vio sus precios incrementarse en un 57,1% mientras que el “selectivo” deberá pagar un 54,3% más por los mismos bienes y servicios que un año atrás y el “premium” un 54,2%. El informe destaca el incremento interanual de un 80% en los combustibles como uno de los factores con mayor incidencia en la variación de precios de las diferentes canastas.

Así las cosas, más de la mitad del efecto generado por la devaluación sobre la competitividad turística se ha visto evaporado como resultado de la inflación del sector que se ubica por encima de la suba de precios del conjunto de la economía estimada hacia fin de diciembre en un 47,5%.

Desde 2015 las subas acumuladas llegan hasta un 170,5% para la “premium”, un 177,4% para la “selectiva” y un 179,8% para la “gasolera”. De este modo, al igual que para otros rubros de la economía, la inflación turística golpea especialmente sobre los sectores con poder adquisitivo inferior.

El problema es que el turismo interno no sólo muestra elasticidad ante el valor de la divisa a la hora de elegir un destino local en reemplazo de uno internacional sino también al poder adquisitivo del salario que se ha visto especialmente afectado por la inflación y las paritarias a la baja.

De hecho, el mismo estudio, señala que el costo promedio de esas mismas canastas pasó de representar un 108,4% del salario promedio en 2017 a un 132% en esta temporada. En 2015 equivalía a un 102% del salario promedio.

La suba de precios en los bienes y servicios turísticos parece tener la mirada puesta en la dinámica del turismo internacional y no en la capacidad de consumo de la población local. Sin embargo el mismo mercado está acusando recibo de la situación recesiva que atraviesa el país y de las dificultades que muestra el mercado interno. El informe de la UNDAV señala que el 12,5% de los establecimientos hoteleros cuyas opiniones y proyectos han venido relevando están planificando cerrar sus puertas o incluso ya lo han hecho y que las reservas para este mes se redujeron de un 70% sobre la capacidad instalada en 2015 a un 55% en la actualidad. La suba de precios en los bienes y servicios turísticos parece tener la mirada puesta en la dinámica del turismo internacional y no en la capacidad de consumo de la población local. Sin embargo el mismo mercado está acusando recibo de la situación recesiva que atraviesa el país y de las dificultades que muestra el mercado interno. El informe de la UNDAV señala que el 12,5% de los establecimientos hoteleros cuyas opiniones y proyectos han venido relevando están planificando cerrar sus puertas o incluso ya lo han hecho y que las reservas para este mes se redujeron de un 70% sobre la capacidad instalada en 2015 a un 55% en la actualidad.
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