Venezuela enfrenta la escasez de recursos médicos con ingenio y creatividad

El bloqueo y las sanciones económicas dificultan o directamente impiden la provisión de medicamentos, insumos y equipamiento. Pero los médicos y trabajadores de los hospitales públicos se la rebuscan para fabricar sus propios elementos.
Por Modaira Rubio - Desde Barinas, Venezuela
12 de julio de 2020

Las protestas y las quejas del personal de salud por falta de insumos y trajes de protección individual (EPI) han dado la vuelta al mundo dejando en evidencia que casi ningún país estaba preparado materialmente para enfrentar la pandemia de coronavirus. Más aún si es un país bloqueado financieramente por sanciones impuestas por EEUU y la Unión Europea (UE), como es el caso de Venezuela, que tiene fondos retenidos en el extranjero por más de 116 mil millones de dólares y a los que no puede acceder para la compra de insumos y medicamentos.

Esto ocasiona que los hospitales públicos donde se atienden los pacientes con Covid-19, en muchas ocasiones no cuenten con todos los recursos necesarios para enfrentar la actual coyuntura. Sin embargo, eso los trabajadores de la salud en Venezuela han recurrido a todos sus conocimientos y creatividad para solventar esas carencias.

Tal es el caso del Hospital Materno Infantil Samuel Darío Maldonado (HMISDM), de la ciudad de Barinas, en los llanos occidentales. Los trabajadores han elaborado su propia Cápsula de Traslado para pacientes, algunos de sus propios Equipos de Protección Individual (EPI) y han adaptado una incubadora que ya no se utilizaba como Aerosol box, para evitar contagios del personal sanitario.

“Desde el momento en que las autoridades designaron al hospital como centro de salud centinela para la atención obstétrica y pediátrica de casos Covid-19- dice Oscarin Jiménez, jefa de anestesiología del HMISDM- la junta directiva presidida por la doctora. Claudia Bernate, decidió a adaptar las estructuras para atender a estos pacientes”. La médica agregó que “se acondicionaron espacios para la emergencia o triaje con sintomatología respiratoria y se ubicaron salas de aislamiento y se adaptó un quirófano específico”.

Al mismo tiempo, añade, “con la ayuda de nuestros ingenieros y obreros hicimos una cabina de traslado artesanal y nuestra propia Aero box. Rescatamos una servocuna que ya no se utilizaba”. Fue muy útil una experiencia similar en Taiwán y con un metro de lámina transparente y silicona en barra la servocuna se transformó “en una Aero Box adaptada por nosotros mismos”, dice con orgullo Jiménez.

“Para nadie es un secreto que debido a la situación en Venezuela, nos faltan insumos médicos, equipos de protección y bioseguridad, medicinas de manejo intrahospitalario, entre otras cosas, pero aún así el Estado venezolano garantiza la atención y el tratamiento gratuito para los pacientes con Covid-19”, especificó.

La doctora recuerda que no los EPI de que disponen son para el área de aislamiento, triaje y quirófano. Pero en base a la experiencia de países europeos que no tienen sanciones, “confeccionamos nuestras propias capuchas con sábanas quirúrgicas, nuestras propias pantallas con láminas de acetato”, continúa relatando.

El ingeniero Oliver Mayora, jefe de mantenimiento del HMISDM, destacó la creatividad y el ingenio de los venezolanos. “Los buenos somos más. Cuando vimos lo que estaba pasando en Europa, fuimos conscientes de que no contaríamos con todos los insumos necesarios porque muchas empresas no le venden al Estado venezolano por las sanciones”, destacó.



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“Para mí es un valor agregado que el 80% del sistema de salud en Venezuela o más, es público y gratuito. Eso nos ha dado a los trabajadores un sentido de apego y pertenencia con nuestros hospitales. Son del pueblo y para el pueblo. Por eso ante estas difíciles circunstancias económicas, nos reinventamos pero nunca dejamos de prestar este servicio público, aunque hay gente que debe caminar hasta 3 kilómetros al día para llegar a su lugar de trabajo por el problema con la gasolina”, indicó Mayora.

“Cuando empezó la pandemia hay que decirlo, había mucho miedo. Había amenazas de renuncias masivas. Por mi parte yo hablé con el personal a mi cargo y les dije que en estos momentos difíciles era hora de retribuirle al hospital todo el amor que nos había dado. Por ello, los trabajadores del sector salud tomamos ésto no como un empleo sino como un asunto propio, hacer que el hospital funcione”, expresó.

Es necesario recordar que debido a la crisis económica y la hiperinflación, el salario mensual de un trabajador venezolano se ubica en menos de 4 dólares.

Delia Rubio, subdirectora del HMISDM, explicó empezaron a prepararse desde el mes de febrero, para lo cual formaron un Comité Covid “donde se debaten constantemente las acciones y protocolos para la atención de los pacientes y el cuidado del personal”. Es así que considera que a pesar de la tremenda crisis y el bloqueo, han logrado mantener el número de contagios y muertes por coronavirus bastante bajo.

“Hemos tenido una política nacional y regional que coloca al ser humano en la prioridad para el Estado -afirma Rubio- y el país cuenta con asesoramientos y apoyos de expertos de China, Rusia y Cuba, sin olvidar la capacidad invaluable de resistencia de nuestro pueblo”.

La cápsula de traslado y otros equipos de protección de fabricación propia ya fueron utilizados exitosamente en la primera cesárea realizada a una paciente Covid-19 en el HMISDM, el 26 de junio pasado.

Obstáculos a la ayuda humanitaria

El gobierno de los Estados Unidos niega que las sanciones a Venezuela afecten la prestación de asistencia humanitaria y la venta comercial y exportación de alimentos, medicinas y dispositivos médicos debido a varias excepciones específicas. Pero en la práctica esto no es cierto. Francesco Rocca, presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), ha señalado a la prensa que “las sanciones dificultan el ingreso de materiales e insumos humanitarios a Venezuela para combatir el Covid-19” y las entregas de materiales se hacen muy lentas. 



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