Venezuela neutralizó una incursión paramilitar desde Colombia

Mercenarios ligados a la oposición intentaron una invasión. Un contratista estadounidense inculpa al diputado Juan Guaidó. El gobierno de Maduro repudia la intentona en medio de la pandemia de coronavirus. El país está en estado de alerta. Sospechas por la coincidencia de un violento motin en una cárcel y balaceras en los barrios.

Por Modaira Rubio - Desde Caracas
4 de mayo de 2020
En la madruga del domingo la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) logró frustrar un intento de invasión armada  ejecutada por la vía marítima, en el estado La Guaira, en la costa norte del país. El Ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia, y Paz, el Mayor General Néstor Reverol, informó que la acción se llevó a cabo con lanchas rápidas cuyos GPS revelaron que habían partido desde Colombia.

Reverol detalló que en el operativo para neutralizar el desembarco participó la FANB, las Fuerzas de Acciones Especiales Policiales (FAES), y que varios mercenarios fueron abatidos y otros  detenidos, al tiempo que condenó que este hecho desestabilizador ocurriera en medio de la contingencia nacional contra la pandemia mundial por el Covid-19.

Las fuentes oficiales aseguraron que en el enfrentamiento murió el capitán Robert Colina, alias Pantera, vinculado al fallido golpe de Estado del 30 de abril de 2019. Se incautaron además varios fusiles y ametralladoras sustraídos ilegalmente del Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional (ANC), cuando era presidida por Juan Guaidó.

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, se dirigió a la opinión pública y reveló que uno de los detenidos confesó que está vinculado a la agencia antinarcóticos de EEUU, DEA. También llamó a toda la militancia revolucionaria a activar la inteligencia popular y permanecer alerta ante cualquier indicio de violencia.

El General en Jefe, Vladimir Padrino López, ministro del Poder Popular para la Defensa, leyó desde Fuerte Tiuna un pronunciamiento donde la FANB reitera su apoyo irrestricto al presidente Nicolás Maduro y se prepara a activar una nueva fase de la operación Escudo Bolivariano. Igualmente aseguró que todo el Sistema Defensivo Territorial se encuentra rastreando a otros posibles involucrados, especialmente en la región costera.

Mientras tanto, el equipo mediático de Juan Guaidó emitió un comunicado poniendo en duda la veracidad de la intentona y emprendió una ofensiva en redes sociales para minimizar el hecho, indicando que se trataba de un montaje del gobierno para “tapar” otros problemas.

Una guerra de rumores se inició a través de cuentas anónimas, como @carive15, donde un supuesto grupo de ex militares y mercenarios se atribuyó la autoría de la denominada Operación Gedeón, y negaron que su líder, alias Pantera, estuviese muerto. Incluso llamaron a la población a estar atentos a nuevas acciones y a unirse a las mismas para derrocar al gobierno.

La noche del domingo, la periodista opositora Patricia Poleo, desde Miami, transmitió en exclusiva una entrevista al veterano de guerra estadounidense Jordan Goudreau, dueño de la empresa de seguridad privada Silvercop USA, quien dijo estar detrás del intento de invasión por La Guaira y aseguró que hay más personas y grupos en el territorio venezolano que forman parte de esta operación.

Goudreau  aseguró que la operación fallida del domingo es parte de un contrato firmado por él con Juan Guaidó y parte de su equipo para lograr la “liberación de Venezuela” a través de una invasión armada que produciría una rebelión militar interna, en el contexto del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) que permite el uso de la fuerza contra un Estado que ponga en peligro la seguridad de la región.

Goudreau -para quien estas incursiones son legales- ya había concedido una polémica entrevista a la agencia AP donde afirmó que junto al ex general desertor de la FANB, Cliver Alcalá Cordones, hoy deportado a EEUU por narcotráfico, había preparado el golpe de abril de 2019 y otras acciones contra el gobierno bolivariano

También aseguró que decidieron emprender la operación tras el incumplimiento de pagos y financiamiento por parte del equipo de Guaidó, ya que sus hombres no podían esperar más, sin recursos y sin respaldo. Mostró el contrato firmado y dio pruebas de la participación de Guaidó en ese “pacto” para un golpe de Estado.

El mismo domingo, Goudreau junto al capitán retirado de la Guardia Nacional Bolivariana Javier Nieto Quintero, prófugo de la justicia y también acusado de vínculos con el paramilitarismo, publicaron un vídeo donde se atribuyeron el liderazgo de la operación Gedeón en La Guaira. Además indicaron que hay células activadas en el oeste, este y sur de Venezuela y pidieron a la FANB y a las fuerzas policiales sumarse a la supuesta rebelión armada.

Este suceso ocurre justo en una semana muy convulsionada en el país en el que se produjo un violento motín en una cárcel del estado Portuguesa, con más de 40 víctimas fatales, y más de 50 heridos; así como una jornada de más de 5 noches continuas de ráfagas de armas de fuego en la el asentamiento más popular de Caracas, y el barrio más grande de América Latina, Petare.

Los constantes tiroteos son denunciados por los vecinos y habitantes de zonas adyacentes, sin que ningún cuerpo de seguridad se pronuncie al respecto. Varios periodistas de sucesos atribuyen los disparos a enfrentamientos entre bandas criminales de la zona.

 Analistas y dirigentes políticos han señalado una posible relación entre el motín carcelario, los tiroteos en Petare , esta nueva acción golpista y el despliegue del Comando Sur en la costas del Caribe, en una supuesta operación antinarcóticos. Es necesario recordar que en las guarimbas de 2014 y 2017, quedó en evidencia  el vínculo entre paramilitares  y hampa  común financiados y armados  por la derecha con fines desestabilizadores.

En aquel momento se consideró que los sectores del golpismo buscaban consolidar entre las bandas criminales del país una suerte de “Estado Islámico”, versión venezolana, para ayudar a la toma de territorios y declararlos “zonas liberadas”.

Por ahora, el estado general es de alerta.

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