Vicentín y Banco Nación: las claves de un endeudamiento cuestionado

Claudio Lozano, director del banco, aseguró que el balance de la empresa tiene figuras llamativas, creadas para justificar un "stress financiero" inexistente. La firma acumuló deudas con el Nación por 18 mil millones de pesos, en un proceso que sería irregular.

(Foto: Diego Paruelo)
Por Randy Stagnaro - @randystagnaro
24 de Enero de 2020

Un informe del flamante director del Banco Nación, Claudio Lozano, puso de relieve las posibles irregularidades en las que estaría incurriendo la firma Vicentín a fin de justificar el no pago de sus deudas e impuestos. Los principales afectados por este comportamiento son el Banco Nación y la Administración Federal de Ingresos Públicos.

De acuerdo con el trabajo de Lozano, Vicentín habría fijado de manera arbitraria valores en pesos y dólares a su activos y deudas en su balance de forma tal de justificar ganancias muy por debajo de lo que deberían haber sido. Ello le habría provocado un “stress financiero” que motivó su cesación de pagos.

El informe destaca, además, el rol del Banco Nación en este proceso. La entidad oficial es acreedora de Vicentín por 18 mil millones de pesos, una cifra que –de acuerdo con el informe de Lozano- no se corresponde con “la normativa del Banco Central para grandes empresas”. Según Lozano, ello habría sido posible por la intervención de las máximas autoridades del gobierno que dirigía Mauricio Macri y del propio Banco Nación, a cargo en ese entonces de Javier González Fraga.

Un dato relevante de toda esta operatoria es que Vicentín fue, según el informe, el mayor aportante empresario de la última campaña electoral de Juntos por el Cambio, con un total de $13,5 millones.

Balance

La era macrista fue muy favorable para Vicentín. Según el informe de Lozano, pasó de ocupar el puesto 19 de las empresas de mayor facturación en 2015 al lugar sexto del mismo ránking en 2018. En tanto, dentro del grupo de las cerealeras, pasó del cuarto al primer lugar en el mismo lapso. En 2018, Vicentín vendió productos por 118 mil millones de pesos.

Las deudas de Vicentín también crecieron en este lapso. Acumuló pasivos por 23.500 millones de pesos con los bancos y 350 millones de dólares (21 mil millones de pesos) con los productores agropecuarios. A ello hay que agregar la financiación que tomó por Bolsa y deudas en dólares a bancos internacionales de crédito.

“Los 23.500 millones de pesos en los que está endeudado Vicentín en el mercado financiero doméstico representa el 20% de la facturación del 2018, y dentro de ella, la deuda con Banco Nación de $18.000 millones es sólo el 15% de su facturación. No parece ser un caso de ‘stress financiero’. El peso de las deudas sobre ventas en muchas otras empresas supera ampliamente sus ventas”, detalló Lozano en su texto.

El balance de la situación de Vicentín a fines de 2018 muestra una empresa en expansión, con un patrimonio neto positivo ya que sus activos son casi un 50% superior a sus pasivos.

El problema surge cuando a este cuadro se agregan los activos y pasivos en moneda extranjera, ya que según el balance, se habría dado un mayor ritmo en el incremento de los pasivos en moneda extranjera respecto de los activos.

La explicación de este fenómeno estaría en que sólo el 25% de los activos estaría nominado en dólares mientras que el 90% de los pasivos estaría nominado en esta moneda.

“Resulta muy llamativa la baja imputación de los activos de Vicentín en moneda extranjera, particularmente para el rubro ‘Bienes de Cambio’, que asciende a $23.500 millones (casi el 50% de los activos en pesos), donde apenas el 5% -equivalente a $1.158 millones- está considerado como imputable a una realización en moneda extranjera”, señala Lozano.

Lo que llama la atención del director del Banco Nación es que la propia Vicentín informa que el 90% de sus ventas se destina al exterior. El rubro bienes de cambio representa a la mercadería que no se vendió en el período del balance, pero que se estima que se venderá en los períodos sucesivos. Pero por la valuación que la empresa asigna en el balance, apenas el 5% de los bienes de cambio estarían dirigidos hacia el mercado externo mientras que el restante 95% al mercado interno en moneda local. “Claramente aquí hay un punto por demás contradictorio en el balance de esta firma”, indica Lozano.

A este estado patrimonial llamativo se le suma que los resultados de 2018 fueron especialmente bajos a pesar de las ventas por 104 mil millones de pesos y un resultado operativo favorable de 27.300 millones de pesos. Pero la ganancia se reduce a 1926 millones de pesos. En el medio, desaparecen de los resultados 25.486 millones de pesos que Vicentín adjudica a la devaluación de la moneda. Es decir, casi la totalidad del resultado operativo no sería consecuencia de las ventas (en su enorme mayoría en el exterior) sino a los movimientos del peso, los que no deben computarse como ganancia.

Con este pase mágico, la ganancia se reduce al 1,6% de las ventas y “el pago del impuesto a las ganancias que figura en el balance es de apenas $46,2 millones. La empresa apenas paga el 2,4% de las ganancias que declara”, agrega Lozano.

Conclusión

Lozano concluye su informe con un análisis lapidario: “En el proceso de endeudamiento que fue acumulando Vicentin con el Banco Nación supero los límites a los que podía acceder en función de la normativa correspondiente fijada por el Ente Regulador para las Grandes Empresas. Sin embargo y sin fundamento alguno, la empresa obtuvo la refinanciación que requería sin hacer las cancelaciones correspondientes para volver a encuadrar en la normativa. Extrañamente, la decisión de violar la normativa del Banco Central para grandes empresas no fue tomada por un acto administrativo del directorio del Banco. Fue una decisión que corrió bajo la responsabilidad de las Gerencias a cargo. Es decir, las autoridades políticas del banco en la gestión anterior no quisieron dejar huellas respecto a esta decisión. Sin embargo, los pasillos del Banco Nación cuentan que en las múltiples reuniones que existieron con la empresa Vicentín para tratar de imponerle la necesidad de volver a encuadrarse en la normativa, frente a las exigencias de los funcionarios del banco, los dueños de la firma cruzaban del Banco Nación a la Casa Rosada para hablar directamente con la Presidencia. Eso luego se transformaba en un llamado desde la Presidencia de Mauricio Macri al ex Presidente del Banco, González Fraga, quien se encargaba de llamar la atención a los funcionarios del banco para que se allanaran a los requerimientos de la empresa.”

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