Voracidad y calentamiento global en la ciudad

Opinión
Por Antolín Magallanes
5 de diciembre de 2019

Dos proyectos en los bordes de la ciudad marcan las contradicciones del neoliberalismo y su voracidad. Contradicciones que emanan de la imposibilidad de convivencia del capital con las necesidades de una ciudad y sus habitantes.

Hacia el sur, y por suerte, sigue su derrotero la obra que va a resolver gran parte de la actual contaminación del Riachuelo: algo quedó de la "pesada herencia". Se trata del Colector Margen Izquierdo, un gran conducto que dará transito y tratamiento a los líquidos cloacales que terminaban en el Riachuelo y, por ende, en el Río de la Plata.

Hacia el norte y por las orillas del Río de La Plata, crecen los niveles de incertidumbre, ya que, además, nunca terminan de aparecer proyectos para esa franja ribereña. Los hinchas de River Plate se oponen, afortunadamente, a ver el Monumental a la vera del Río de la Platatras la Ciudad Universitaria. En estos días, una “publinota” de un diario que es tribuna de doctrina, nos cuenta la ciudad joven y sus posibilidades de negocios en la Ribera Norte del río color de león. También todos los diarios nos cuentan sobre esa joya inmobiliaria que son las dependencias de la Policía Montada, en el polígono conformado por las calles Cavia y Chonino y las avenidas Casares y Figueroa Alcorta, ocho hectáreas chorreantes de especulación para no respetar ni patrimonio ni ambiente.

El problema que se nos presenta a futuro sigue siendo, y agravado, la accesibilidad al río. De esta forma, nuestro estuario va a estar absolutamente vedado y será exclusivo de la cantidad de proyectos superpuestos que hay para ocupar sus riberas y aledaños, constituyendo definitivamente una barrera imposible de superar para llegar hasta el río.

Además, pensemos que se trata del gran “refrigerador” de la ciudad, y toda muralla entre el río y sus habitantes significa más grados en el termómetro, así de simple.

Tener un Riachuelo limpio y un río limpio rodeado por una coraza disfrazada de espacios verdes, con torres que pondrán jardines en sus techos y paredes, tiende a ser la franja excluyente de una ciudad para pocos y ricos.

Ese nuevo corredor urbano nuevo de la ciudad se sumaría a las tierras subastadas del Tiro Federal Argentino (al que se le otorgaron 15 hectáreas de espacios verdes en la Costanera Norte, para su traslado), a las del CENARD y del Instituto Superior de Educación Física Enrique Romero Brest.

Observando  las obras del Paseo del Bajo, entendemos claramente que viene a hilvanar las nuevas necesidades de estos proyectos y del Puerto de Buenos Aires, cuyas concesiones vencen en 2020. Para renovarlas y unificarlas, fue designado cónsul de Singapur (el “hermano de la vida” del Presidente de la Nación) Nicolás Caputo, quien trabaja para que dicho país gane la licitación de nuestro puerto. Allí, para servir al negocio, la Dársena F ha sido rellenada en su mitad, al igual que las seis hectáreas que serán estacionamiento frente al Aeroparque, donde ya se corrió la avenida Costanera Rafael Obligado, avanzando sobre el río.

Entendemos que el gobierno de Cambiemos en territorio porteño se vio favorecido ampliamente por las políticas del gobierno nacional anterior, que esa etapa de bonanza se expresó en inversiones privadas y grandes ingresos en las arcas de la ciudad. La gran paradoja es ver hoy el recorte y la necesidad de avanzar por la venta de bienes de la Ciudad, porque las políticas nacionales no la acompañaron.

La pregunta es adónde quedaron las promesas de luchar contra el calentamiento global, sabiendo que las ciudades son cada vez más densas, desiguales y cubiertas por cemento, siendo las mayores aportantes al cambio climático. La otra pregunta es de qué sirvió toda la masa crítica ambiental de diferentes y abnegadas ONGs que incorporó este gobierno a sus gestiones ambientales y legislativas. En un futuro cercano y después del silencio, ¿volverán al combate?

¿Dónde está la ciudad de los 14 kilómetros de subte anuales? ¿Dónde la política real para desincentivar el automotor? Ante nosotros, lo que hay es más calor para la ciudad y para el planeta, al ritmo desenfrenado de la real planificación en manos de la especulación inmobiliaria.

*Exvicepresidente de ACUMAR.

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