Con el apoyo del Papa Francisco pero la indiferencia –cuanto menos- y la hostilización fronteras adentro, la desaparición y posterior muerte de Santiago Maldonado cumple un año sin que se sepa, con fuerza de verdad jurídica e histórica, qué ocurrió con él.

Según la autopsia no hay dudas que Santiago Maldonado murió ahogado y por hipotermia. No sabía nadar, hacía mucho frío, la ropa que vestía –una vez mojada- era como una roca gigantesca sobre su cuerpo. Pese a ello, se arrojó a las aguas para cruzar un río poco caudaloso pero irregular en su lecho. ¿Por qué lo hizo? Esa es la pregunta que el expediente judicial todavía no respondió. Porque en la respuesta hay una línea de investigación que hasta ahora ha sido poco, casi nada, explorada.

Solos por falta de acompañamiento institucional, vituperados y humillados por un sector amplio de la sociedad que poco menos que celebra las conclusiones de la autopsia y la muerte por ahogamiento (suponiendo que ello excluye las responsabilidades de la Gendarmería y sus mandos políticos), los familiares de Santiago Maldonado están arropados por otro sector muy importante de la población y, en Roma, por el jefe de la Iglesia Católica.

“Recibimos su apoyo personal, afectuoso y sincero a nuestro pedido por Verdad y Justicia para Santiago. (Francisco) destacó la dignidad de nuestra familia en el reclamo, la convicción de actuar desde y para la Paz aún siendo objeto de agresiones y violencias. Valoramos su compromiso sostenido y su compasión hacia quienes sufrimos la pérdida de un ser querido en circunstancias terribles. En este momento de profundo dolor”, expresaron los familiares de Santiago en un comunicado cuando visitaron El Vaticano meses atrás.

La investigación, a cargo del juez Gustavo Lleral, discurre hoy por medidas de prueba que parecen tardías: el 10 de julio pasado comenzó el peritaje sobre el DNI de Maldonado, a cargo de los peritos Ricardo Giménez, María Cristina Inocente y Pablo Nocci, del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Al igual que con los peritajes sobre la muerte de Nisman, éste tendrá una falla de origen. “Se utilizarán tres muestras de DNI, dos de las cuales serán sumergidas en diferentes recipientes. Uno de ellos, en agua estancada conservada en frío a baja temperatura y el otro con simulación de movimiento de agua. Se emplearán 60 litros de agua obtenida a varios kilómetros del lugar donde fue encontrado el cuerpo de Santiago”, informó la familia de Santiago Maldonado. ¿Cuál es el cuestionamiento? “No se reproducirán las mismas condiciones en las que se encontró el cuerpo de Santiago el 17 de octubre de 2017. La pericia no se realizará en el lugar del hecho y aun se desconocen las circunstancias de la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago”.

Nueve meses después, todavía no está claro si el DNI hallado entre las ropas de Maldonado estuvo en el lugar en el que apareció el cuerpo. El dato no es menor, porque si el documento sometido a los rigores climáticos del Rio Chubut muestra signos diferentes a los que reflejaron los restos de Santiago, la discordancia podría dar una vuelta de campana a la investigación.

La única media certeza de la causa es la que arrojó la autopsia. Según coincidieron expertos de todas las partes y de probada suficiencia científica, Maldonado murió en el agua y su cuerpo permaneció allí durante más de 80 días hasta que fue encontrado casi por casualidad. No obstante ello, el perito Enrique Prueger insiste en que el cuerpo fue plantado.

El juez Lleral parece convencido de la hipótesis del ahogamiento. Y también la fiscal Silvia Avila quien, dicho sea de paso, fue ratificada en la causa ante la recusación que presentaron los familiares. Hay una instancia de revisión todavía por delante, pero todo parece indicar que continuará en la investigación. La familia sostiene que “Ávila incumplió sus obligaciones como integrante del Ministerio Público: no informó ni contuvo a la familia de Santiago en la tramitación de la causa e incluso permitió que algunos de ellos fueran investigados sin que existieran motivos fundados para ello”.

Avila tiene mejor suerte que el juez que primero instruyó la causa, Guido Otranto. Apartado por la Cámara porque sus expresiones públicas ponían en tela de juicio la independencia de la investigación, hoy afronta seis pedidos de juicio políticos, la mayoría de ellos derivados de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado.