«Hay que reventar en serio la Plaza de Mayo. Ese día invito al pueblo argentino a que abrace a alguien que como Cristina sufrió la persecución judicial y que volverá a ser presidente del Brasil». Con esas palabras, Máximo Kirchner convocó este sábado a un acto para el Día de la Democracia, el viernes 10 de diciembre con la presencia de Lula, Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Este sábado por la tarde, Máximo Kirchner alimentó las versiones de una movilización para la semana próxima. El escenario fue en Avellaneda, donde inauguró un local partidario de La Cámpora en compañía del ministro de Vivienda e intendente con licencia del municipio, Jorge Ferraresi. 

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

El encuentro del próximo viernes se anticipa como una demostración de músculo militante y con cifras multitudinarias, aunque la Casa Rosada lo define como un festival cultural antes que una manifestación oficialista. De hecho, está programado para ese día la entrega de los premios Azucena Villaflor a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, a la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, al exsenador y defensor de los Derechos Humanos, Hipólito Solari Yrigoyen, y al cineasta Pablo Torello.

Lula estaría presente para acompañar a Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, dado que el ex presidente y candidato a enfrentar a Jair Bolsonaro en 2022 llega a Argentina un día antes. Durante su período de prisión en Curitiba, Luiz Inácio Da Silva recibió la visita de Alberto Fernández. A todas luces esta visita será una devolución de gentilezas.

La fecha conmemora la recuperación de la democracia en 1983, pero también implica un significativo segundo aniversario desde la asunción del Frente de Todos tras la victoria en primera vuelta presidencial de 2019. Con la premisa aún pendiente de un relanzamiento del gobierno, 

El oficialismo apuesta a una concentración para cerrar un año cruzado por la derrota legislativa, una recuperación económica que se nubla en el vuelo inflacionario y la extendida negociación con el FMI, con su repercusión en el dólar. La elección en el calendario evidencia además que luego del 10, diciembre solo tendrá como protagonista el vigésimo aniversario del trágico final de 2001.