El presidente Alberto Fernández le respondió de forma pública a la vicepresidenta Cristina Fernández con respecto a la forma de ejercer el poder y el reclamo de usar la lapicera, en el acto del aniversario de la muerte de Juan Perón en la sede de la CGT. «El poder no pasa por ver quién tiene la lapicera, sino quién tiene la capacidad de convencer», sostuvo. Este sábado vuelve a hablar Cristina Fernández en Ensenada y hay expectativa sobre cómo seguirá el debate público entre la cúpula presidencial.

Rodeado de líderes sindicales, pero también gobernadores e intendentes, el presidente fue el principal orador del acto que, si bien estuvo en duda durante unas horas, sí se pudo organizar en la sede de la central obrera. Desde allí pidió unidad y defendió a las organizaciones sociales señaladas por Cristina.

El acto fue el marco que encontró Alberto para seguir la discusión sobre los planes sociales planteada también por Cristina hace dos semanas en Avellaneda, y a horas del discurso que brindará en Ensenada, también para conmemorar a Perón. «Cuando digo primero los últimos, digo primero apoyar al que invierte y no especula, al que da trabajo, al que está en situación de pobreza… reconocer que hay una economía naciente, distinta, no conocida hasta el día de hoy, que es la economía popular y que tenemos que darle vida porque, si no, la vamos a dejar al margen»

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«No es una discusión de planes sociales, es una realidad. Es un mundo que, así como vivió la revolución industrial, la revolución digital está trayendo nuevas crisis y tenemos que atenderlas. No es desamparando a los que esta revolución está dejando al margen, es abrazándolos y reconociéndolos como actores de la sociedad que son», completó.

Fernández defendió su gobierno y distinguió a sus ministros durante la pandemia. «¿Qué hicimos? Hicimos mucho», gritó y reivindicó la gestión de la pandemia y destacó el crecimiento de la economía y del empleo. «No doy grandes actos ni doy grandes discursos, pero la Argentina después de la pandemia creció 10,3%», aseguró.

Si bien Alberto aceptó el convite público de debatir a cielo abierto con Cristina, llamó a la unidad. «No es tiempo de guerra, es tiempo de encuentros. La Argentina debe salvarse con el aporte de cada una y cada uno de los argentinos», consideró y convocó a sembrar «esperanza» ante «las voces del desánimo». «El futuro que viene es un futuro con más igualdad, libertad y más respeto de las instituciones para que podamos hacer la patria justa, libre y soberana que Perón nos dijo que debíamos hacer», dijo. 

Entre el público lo escuchaban el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien también estará este sábado en Ensenada, el jefe de Gabinete, Juan Manzur; el ministro de Economía, Martín Guzmán, su par de Interior y camporista Eduardo de Pedro; el director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Agustín Rossi, el canciller Santiago Cafiero y el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, además de dirigentes cegetistas encabezados por el cosecretario general Héctor Daer y referentes de las organizaciones sociales albertistas, como el líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico y Daniel Menéndez de Somos Barrios de Pie. Estuvo Hugo Moyano, pero no Pablo Moyano, integrante del secretariado general.

También estuvieron los intendentes Fernando Espinoza de La Matanza y Julio Zamora de Tigre. De los gobernadores fueron, además de Kicillof y Capitanich, Ricardo Quintela (La Rioja), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).