Esta semana el Frente de Todos comenzó la nueva etapa de la campaña para las elecciones legislativas del 14 noviembre. El primer candidato a legislador por la Ciudad de Buenos Aires, Alejandro Amor, recorrió barrios, clubes, obras en construcción. Y ayer participó de un debate con los legisladores de otras fuerzas en un canal de noticias. El exdefensor del Pueblo habló con Tiempo Argentino y dijo que para revertir los resultados es necesario apuntar hacia el trabajo formal y lograr un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita que “Argentina sea vivible”.

-¿Cómo viene la segunda etapa de la campaña?

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-Después del resultado electoral adverso, lo más importante es entender qué es lo que sucedió y escuchar claramente a la sociedad lo que se hizo mal. Yo entiendo que nuestra primera obligación es la defensa del trabajo formal y el trabajo informal convertirlo. A la economía popular, que también es trabajo, paulatinamente también llevarla a la formalidad. Y para los planes hacer un acuerdo con el sector industrial para que de la mano del Potenciar Trabajo también se incorporen. En segundo lugar, está el tema de las jubilaciones y pensiones. El peronismo también tiene una deuda con las personas de la tercera edad. No puede haber un jubilado o jubilada en Argentina que esté por debajo de la línea de pobreza, para eso hay que tener un plan muy claro. En tercer lugar está el tema de la vivienda. En Argentina faltan por lo menos dos millones y medio y en la Ciudad hay 700.000 personas que alquilan. Uno de los conflictos tiene que ver con las expensas, nunca pasó lo de la morosidad en las expensas del 25%, ese porcentaje de personas tienen que elegir entre comer, pagar servicios o expensas. Hay gente que realiza alquileres temporarios, ¿está mal? No. Pero se pagan en dólares o en euros y disparan el resto de los precios para vivienda permanente. Para resolver eso proponemos usar la recaudación de AUSA, que es diaria y en efectivo, como la base para el otorgamiento de créditos subsidiados a los y las jóvenes, trabajadores y a la clase media. Lo vamos a presentar en la Legislatura.

-¿Qué lectura se puede hacer del resultado en la Ciudad donde el Frente de Todos perdió la comuna 4 que junto con la 8 eran las dos que habían ganado en el 2019?

-Se ve claramente que Juntos por el Cambio sacó un nivel de votos parecido en las últimas tres elecciones. Lo que sucedió es que personas que votaron al Frente de Todos no fueron a votar, quizás por bronca, enojo. Se trata de tomar medidas claras desde la economía para que esto le llegue a la gente. Cuando a usted no le alcanza, usted está enojado. Hay que corregir los salarios. Hay que crear el Consejo Económico y Social, que está funcionando, pero a través de una ley para que todo lo que se dicte tenga obligación de cumplimiento. Hay que lograr el acuerdo de precios y salarios. No tiene sentido poner precios máximos. Esto no es nada más un problema del Gobierno Nacional, el acuerdo para cerrar con el FMI tiene que ser una política en la que esté comprometida toda la Argentina.

-¿Impacta en la campaña los encontronazos tras las PASO?

-Creo que el peronismo tiene una tradición que es discutir las cosas de manera abierta, nunca ha escondido las diferencias. Siempre ha sido frentista y ha incorporado otras fuerzas políticas que no tienen el mismo pensamiento. Esto repercute en la sociedad. El peronismo debate abiertamente, pero ninguna de esas cuestiones afecta a la institucionalidad de la Argentina. Se toman esas discusiones por diferencias y se mira cómo hay que resolver para adelante.

-Después del resultado, ¿se modifica el mensaje de la campaña?

-Las campañas tienen formas porque usted lo que nunca va a cambiar son sus convicciones, va a debatir con otra persona un pensamiento político para lograr acuerdos. La modalidad de la campaña no es el fondo de la cuestión. Eso es circunstancial. Lo permanente es el pensamiento que uno tiene y el plan de acción. La realidad es que nos agarró la pandemia. No se pudieron profundizar las políticas que se iniciaron y ahora lo que hay es obligación de profundizar esas políticas. Para todo esto hay una política macroeconómica que es cerrar el acuerdo con el FMI, para eso hay que lograr un acuerdo bajando la tasa de interés, logrando un período de gracia para que la  Argentina sea vivible.

-¿Cuál es el riesgo para la Legislatura porteña si se repiten los resultados?

-En democracia nunca creo que haya un riesgo cuando gana una fuerza política o la otra. Creo que es la expresión de la sociedad. Lo que hay son distintos modelos de qué queremos para la Ciudad. Hay una visión muy clara del Gobierno de la Ciudad en la que se ha ido aumentando el ABL, una política clara sobre la venta de tierras públicas. Para nosotros hay un modelo que es distinto, pensamos que debe ser más vivible. También para las personas que la visitan, hay que desarrollar la cultura y el turismo. Tenemos que trabajar en el ambiente para que en la Ciudad sea mejor la calidad de vida. Creemos en la necesidad de que la tierra pública no sea vendida sino que sea convertida en espacios públicos. En Costa Salguero proponemos un parque público. Ellos proponen un desarrollo inmobiliario. La pandemia demostró que cuando la gente salió de las casas, el lugar que se volvió seguro fueron las plazas.

-Se realizó una movilización hacia el Tribunal Superior de Justicia por la ley que lo habilita a decidir sobre competencia nacional, ¿cómo evalúa el accionar de la Legislatura?

-Hubo una opinión unánime de los constitucionalistas que dicen que esto es anticonstitucional. Leía el diario La Nación y constitucionalistas que han dado una opinión crítica. Nos estamos debiendo tomar decisiones como es el traspaso de la totalidad de la justicia a la Ciudad de Buenos Aires. Es una decisión que hay que tomarla, se necesitan acuerdos. Está previsto en la Constitución Nacional y en la de la Ciudad, pero hay que tomar decisiones complejas. Hay que trabajar fuertemente en un proceso de transferencias, pero no generar este tipo de normas que pone a la Justicia en un lugar que no es lo que corresponde.