Como recuerda Evo Morales en la entrevista con Tiempo, hace 90 años se desató una guerra entre Bolivia y Paraguay. «Los dos pueblos más pobres de América del Sur, los que no tienen mar, los más vencidos y despojados, se aniquilan mutuamente por un pedazo de mapa. Escondidas entre los pliegues de ambas banderas, la Standard Oil Company y la Royal Dutch Shell disputan el posible petróleo del Chaco”, escribe Eduardo Galeano.

Preparar una guerra para una aniquilación de otros no es fácil, pero tampoco imposible. Como se sinceró esta semana John Bolton, el exasesor de Seguridad de Donald Trump, preparar un golpe de Estado tampoco.

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Bolton es un señor de bigote de morsa y modales desmesurados que terminó enfrentadísimo con el empresario inmobiliario que habitaba en la Casa Blanca. En una entrevista con la CNN le preguntaron si lo del 6 de enero del 2021 en el Capitolio era un golpe de Trump. Bolton dijo que no, que solo era un intento por salvar su propio pellejo. Y para sostener su argumento se ufanó de haber preparado varios golpes en América Latina. Que para un operativo semejante es necesario contar con preparación. Como quien dice, acusó al expresidente de ser haber actuado por egoísmo político o de ser un amateur.

Si hay algo que define a estos tiempos es que los sectores más recalcitrantes de las sociedades ya no tienen pruritos para decir lo que piensan y hasta de sentirse orgullosos del papel que desempeñan. Como Bolton, la generala Laura Richardson, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, tampoco es de guardarse lo que piensa, aunque cuando quiere sabe guardar las formas.

En marzo pasado había hecho una gira por la región en la que incluso mantuvo una reunión con la vicepresidenta Cristina Fernández. A la salida del encuentro, deslizó en algunos medios «amigos» su preocupación por la pesca ilegal de naves chinas en el Atlántico sur y la instalación en Neuquén de una base espacial.

Esta semana dio una vuelta de tuerca. Y en un acto en Miami –capital de las derechas latinoamericanas y a la sazón sede de la unidad militar creada para controlar a los díscolos países al sur del río Bravo- dijo que le resulta preocupante que 21 países de los 31 asignados al Southcom hayan firmado la iniciativa china de la Franja y la Ruta de la Seda.

«El ‘triángulo del litio’ está en esta región. Hay muchas cosas que esta región tiene para ofrecer, muchos recursos», abundó la primera mujer en ocupar tan alto cargo, para agregar que el gigante asiático lleva ya invertidos más de US$ 50 mil millones o «podría ser incluso cerca de 100 mil millones», entre 2017 y 2021 en estos territorios.

Siguiendo con su retahíla de preocupaciones, cuestionó a los medios rusos Sputnik Mundo y RT en español por «toda la desinformación que están difundiendo» en un momento crucial por las elecciones. La referencia es a Brasil, pero tiene  remembranzas de las presidenciales de Chile, Perú y Colombia.

«Tenemos que seguir comprometidos y preocupados por esta región», añadió. «China está jugando al ajedrez, mientras que Rusia está jugando a las damas. Creo que están allí para socavar a Estados Unidos, están allí para socavar las democracias», concluyó.

Dentro de todo, es bueno saber con qué bueyes se ara en estas regiones. Nadie puede decir que no está avisado.  «