Con viento a favor, el oficialismo tratará el martes en el recinto de la Cámara de Diputados el proyecto de ley que establece un aporte solidario, extraordinario y obligatorio para las personas más ricas del país a los efectos de morigerar la crisis económica por la pandemia. El Frente de Todos tiene los votos asegurados para que se apruebe y gire al Senado.

La iniciativa, presentada en el mes de abril por Máximo Kirchner, presidente del bloque del FDT, fue redactada por el oficialista Carlos Heller. También fue revisada por Casa Rosada y obtuvo en septiembre dictamen de mayoría de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, en donde incluso se hicieron algunas modificaciones al proyecto. 

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Si bien desde la presidencia de la Cámara habían informado que el proyecto no se iba a tratar hasta que ingresara la reforma tributaria que trabaja el gobierno, el pedido de sesión especial formulado por Kirchner con el apoyo de otros espacios opositores sorprendió la semana pasada. Para ser aprobado en Diputados el proyecto necesita de unos 129 legisladores –mayoría simple-; número que es superado, ya que además de los 118 diputados del oficialismo, lo acompañarán los 6 integrantes del interbloque del mendocino José Luis Ramón y los 11 del Espacio Federal que preside Eduardo Bucca.

En ese sentido, Fernanda Vallejos aseguró que “antes de fin de año el aporte extraordinario va a convertirse en ley” y explicó que la demora del tratamiento del proyecto “se debió a la búsqueda de consensos con otros bloques que forman parte de la oposición”.

El titular del bloque de Consenso Federal, Alejandro “Topo” Rodríguez aseguró que acompañará el proyecto haciendo hincapié en que “una parte importante de lo recaudado se destinará a sostener a las Pymes y a sus trabajadores”. Desde Unidad Federal Para el Desarrollo, Ramón le dijo a Tiempo: “Es un proyecto que todas las fuerzas políticas tenemos que apoyar porque significa una redistribución de una parte muy chiquita de las fortunas de un grupo de familias que no supera los 10 mil en favor de miles que han hecho un esfuerzo enorme en la pandemia”.

“Las cuentas del Estado necesitan ingresos genuinos, y continuar con la maquinita significaría tener que recurrir al endeudamiento externo o la generación de inflación de manera tal que este aporte significará un ingreso genuino para continuar con la ayuda a la sociedad afectada por la pandemia”, explicó.

En Juntos por el Cambio, si bien Mario Negri ratificó el rechazo de su bancada, se abren algunos interrogantes acerca de si habrá legisladores díscolos que no ven mal la iniciativa y a la hora de la votación romperán con la postura conjunta y se sumarán a la de la mayoría.

En los últimos días, Negri señaló que su espacio votará el dictamen de minoría en contra del proyecto. “No es un problema de solidaridad, en lugar de avanzar con esas medidas, en medio de semejante crisis, lo que hay que hacer en los sectores productivos es incentivar y que haya trabajo”, señaló.

Desde el espacio del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño y Romina del Pla adelantaron que se abstendrán y defenderán en el recinto su propio proyecto de impuesto a la riqueza. “Un impuesto a las grandes fortunas no puede ser utilizado para cubrir el ajuste del FMI, las bancadas de la izquierda presentaron en abril un proyecto propio”. En ese punto, Del Caño explicó: “Nuestro proyecto no es para encubrir un ajuste, sino que es parte de un programa integral que plantea el desconocimiento de la deuda externa fraudulenta, la nacionalización del sistema bancario para poner en resguardo los ahorros y tener crédito barato para la construcción de viviendas y el monopolio del comercio exterior para cuidar las divisas y evitar las maniobras fraudulentas de los importadores y exportadores”.

De ser aprobado, el proyecto girará al Senado que preside Cristina Fernández de Kirchner, donde fuentes de presidencia ya le confirmaron a Tiempo que los números también son favorables. El camino legislativo será el mismo que en Diputados, primero pasará por comisión para tener dictamen, y luego por el recinto, donde el FDT tiene mayoría propia.