La plazoleta de la esquina de Cochabamba y Pichincha, en el corazón de San Cristóbal, recuerda a Ramona Gaztiazoro de Bronte. Lleva su nombre a modo de homenaje de esta mujer que de tanto reclamar por la aparición de su hijo terminó también secuestrada y desaparecida por la dictadura cívico-militar en marzo de 1977.

Hace menos de un mes, en vísperas del 41º aniversario del golpe de Estado, militantes barriales de Nuevo Encuentro y de la agrupación Kolina, pintaron un mural con las leyendas “Entre [email protected] te encontramos”, “Son 30.000” y “#LibertadAMilagroSala”. Hicieron un acto sencillo, sentido, con la presencia de integrantes de HIJOS, que contó con el apoyo de los comuneros del FPV, María Suárez y Gabriel Zicolillo y de un nutrido grupo de vecinos.

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Ese mismo mural, esta mañana apareció tenebrosamente modificado. Desde la cobardía del anonimato, alguien pintó símbolos neonazis sobre las cabezas envueltas en pañuelos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, cambió el pedido de liberación por el deseo de muerte a la líder de la Tupac Amaru, y en línea con el discurso del gobierno de Mauricio Macri y claramente enmarcado en un clima de época, modificó la cifra de víctimas a 6800.

Pero la lucha no se abandona sino que se redobla. El miércoles próximo, a las 19 horas, en la plazoleta Ramona Gaztiazoro de Bronte, se volverá a pintar el mural. Los miserables que sólo saben amedrentar, volverán a quedar desnudos ante los valores de Memoria, Verdad y Justicia.