Estar a la altura. Ese fue el objetivo que se propuso la redacción de Tiempo Argentino ante el segundo debate del aborto legal en el Congreso. Esta vez en un contexto que, con lo justo, asoma favorable a lograr la esperada sanción el 29 de diciembre. A las y los periodistas se nos libera adrenalina cuando un tema nos convoca, nos desafía, nos apasiona. Y ese fue el caso del 10 de diciembre, cuando se ponía en juego una ampliación de derechos, y miles de mujeres y disidencias esperaban un momento de desahogo en la larga, larguísima lucha que vienen librando desde hace varias generaciones por el derecho a elegir sobre sus vidas y sobre sus cuerpos.

El armado fue de relojería. Turnos de edición, acreditaciones, el adentro y el afuera del palacio, las redes sociales, la fotografía, la producción audiovisual, ¡el dron! El chat compartido, activo y en continuado desde la mañana del jueves y hasta bien avanzado el viernes 11.

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Y esta edición, la impresa, más reflexiva, donde ya estamos pensando el debate en el Senado.

La Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) dio un enorme paso esta semana en Diputados. No sólo se amplió la brecha a favor de la legalización en relación al debate de 2018, sino que su abordaje como un tema de salud pública, junto a la denominada Ley de los 1000 días, debilitó los argumentos en contra de la legalidad de esta práctica . El debate puso en evidencia todo lo que falta por hacer. El resultado, leído en términos territoriales, refleja el enorme desafío que implicará, si el Senado la convierte en ley, lograr que esa norma se cumpla en el día a día en los márgenes donde ocurre la vida cotidiana de miles de personas gestantes.

Terminar con la clandestinidad y la criminalidad es toda una declaración de principios en un país donde los poderes fácticos suelen elegirlas como el territorio donde jugar su partido. No se puede perder de vista que hubo provincias cuyos diputados –que representan a partidos políticos, no distritos- se pronunciaron en contra del aborto legal monolíticamente, otras en las que fue público el apriete a los legisladores y legisladoras hasta hacer cambiar el voto, como es el caso del diputado jujeño Daniel Ferreyra, y algunas en las que ya arrancó la disputa final en modo cruzada.

En esta edición describimos cuáles fueron las consecuencias del fracaso de la Ley en 2018, cuando el Senado votó mayoritariamente en contra. No se detuvo la criminalización, hubo distritos donde se rechazaron las interrupciones de embarazos ya legalizadas (ILE) y las muertes de personas gestantes por abortos clandestinos continuaron. Son razones suficientes para que, como colectivo, este diario sostenga desde su línea editorial la bandera del aborto legal, seguro y gratuito y se comprometa a abordar el segundo y crucial tramo del debate con el mismo compromiso y profesionalismo de estos días.