El exagente civil de inteligencia del Ejército Aníbal Gauto permanece prófugo de la justicia argentina por crímenes de lesa humanidad desde hace más de 10 años. El exespía vive en Israel, donde hasta el momento rechazaron los pedidos de extradición realizados en el marco de la causa “La Cacha”.

Familiares de víctimas del terrorismo de Estado que viven en Argentina y en Israel buscan darle un nuevo impulso a la investigación contra Gauto, frenada desde hace unos años en el juzgado federal de La Plata, y así hacer fuerza para que sea juzgado en Argentina.

Uno de los impulsores es Sergio Slutzky, periodista y documentalista, quien vive en Israel desde 1976. Es sobrino de Samuel Slutzky, secuestrado y desaparecido en 1977 en el centro clandestino de detención La Cacha, donde habría actuado Gauto.

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De visita en el país, este miércoles fue recibido por el ministro de Justicia, Martín Soria, para abordar la situación de Gauto y qué medidas se pueden impulsar para que sea juzgado. Slutzky estuvo acompañado por las integrantes de la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos en Argentina Zulema Chester, hija de Jacobo Chester, desaparecido y asesinado en 1976, y coordinadora del Espacio para la Memoria «El Chalet» del Hospital Posadas, y Natalia Rus, hermana de Daniel Rus, secuestrado y desaparecido el 15 de Julio de 1977.

«Nuestro gobierno está comprometido con la Memoria, la Verdad y la Justicia y este ministerio hará lo necesario para que Gauto sea indagado y eventualmente juzgado como ocurriera con sus compañeros de tareas en el trístemente conocido Destacamento 101 de Inteligencia Militar de La Plata», señaló Soria, según un comunicado difundido por los familiares después de la reunión.

“Nos fuimos muy contentos de la reunión”, comentó a Tiempo Sergio Slutzky, quien destacó la importancia de darle impulso a la investigación en el juzgado federal de La Plata para que se vuelva a solicitar la captura internacional de Gauto. “Realmente, no tuvimos que convencer al ministro Soria de que esto no puede seguir así, que una persona imputada por crímenes de lesa humanidad esté tranquilamente viviendo en otro país, sin poder ser indagada y juzgada en Argentina porque en algún momento se fue a Israel engañando a autoridades argentinas e israelíes”, añadió.

Gauto fue personal civil de inteligencia del Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército, organismo que tuvo a su cargo la represión en la zona de La Plata y, entre otros, el CCD La Cacha, que funcionó en un terreno de la cárcel de Olmos.

Según un informe realizado por la Secretaría de Derechos humanos de la Nación en la causa, Gauto tuvo “un rol preponderante en el terrorismo de Estado, tanto en lo referente al señalamiento de las personas a detener, como así mismo en la dirección de los interrogatorios que se efectuaban bajo torturas”.

La vida de Aníbal Gauto en Israel

Cuando la justicia argentina lo comenzó a investigar por crímenes de lesa humanidad, ya no estaba en el país. En 2003 se había ido a vivir a Israel junto a su familia, le otorgaron la ciudadanía y se integró en la gran comunidad argentina que reside allí.

El primer pedido de captura internacional por su participación en el terrorismo de Estado fue en 2011, en el marco de la causa por crímenes en La Cacha, que avanzó sin él en el banquillo y en 2014 fueron condenados 19 represores.

Desde que se enteró que podía estar en Israel, Slutzky comenzó a buscarlo: su tío, Samuel, hermano de su padre, fue secuestrado y llevado en 1977 a La Cacha, donde fue visto por última vez. Logró hallarlo en 2013: vivía en la localidad de Kiryat Bialik bajo el nombre de Iosef Carmel. Cuando su fachada se cayó, comenzó a ser repudiado por la comunidad argentina y se mudó de ciudad.  

“Él está riéndose de la Justicia de Argentina y también de Israel, porque entró al país de forma ilegal”, señaló Sergio en diálogo con Tiempo. Al ingresar a ese país, Gauto debió firmar una declaración en la que negaba tener antecedentes penales o demandas judiciales, cuando en realidad si tenía. No por crímenes de lesa humanidad, ya que los juicios aún no se habían reanudado en 2002, pero si por defraudación.

“Llegó a Israel mintiendo en la declaración jurada que realizó ya que estaba en medio de un juicio por estafa al Banco Central, donde trabajaba. Teóricamente podrían sacarle la ciudadanía por eso, pero parece que hay algún tipo de gato encerrado, que en la práctica es algún tipo de protección”, añade.

Los pedidos para que sea juzgado en el país fueron rechazados y la anulación de su ciudadanía israelí es una alternativa para que sea deportado a Argentina.

Mientras tanto, la Justicia platense tiene que avanzar nuevamente con el proceso sobre Gauto. El ex PCI del Ejército tuvo orden de captura de Interpol durante ocho años pero este pedido se frenó cuando el juez federal Ernesto Kreplak fue apartado de las causas de lesa humanidad por una recusación de Jaime Lamont Smart. Su reemplazo, el juez subrogante Adolfo Gabino Ziulu, dio de baja el pedido de detención a pedido de la defensa.

“Mi trabajo era confeccionar fichas con nombre y apellido que me daban en una lista, en la cual algunos decían comunista, marxista leninista, y con los datos que podía tener cada persona, domicilio, señas particulares, ese fue todo mi trabajo que hice ahí”, le confesó Gauto a Slutzky en una entrevista que fue parte de un informe emitido por la televisión pública israelí.

Las demoras en el proceso juegan a favor de Gauto y el propio exespía lo reconoció en esa entrevista: “Mientras yo esté en este país y medianamente pueda estirar, jugar con el tema de que no hay extradición…Si voy a Argentina y me presento, es estar encerrado en un calabozo o un lugar de esos y no estoy preparado para eso”.