Con su visita de 48 horas por Washington, el canciller Santiago Cafiero activó la cuenta regresiva para saber si la administración del presidente norteamericano, Joseph Biden, apoyará a la Argentina ante el FMI o mantendrá la posición del Departamento del Tesoro, que podría originar el fracaso de las negociaciones en pleno desarrollo.

El jefe del Palacio San Martín se reunió con tres terminales que llevan directamente al inquilino de la Casa Blanca. Estuvo con el secretario de Estado, Anthony Blinken; luego fue recibido en el Capitolio por la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y después cenó con el director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, Juan González. Todos los mensajes tuvieron una frase que la Cancillería plasmó en su comunicación pública apenas Cafiero salió del State Dept: «Es necesario un mensaje de la autoridad política al Tesoro para contar con el apoyo de Estados Unidos en el Fondo Monetario Internacional, y que de este modo no se restrinja el crecimiento de la Argentina».

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El camino que elija Biden será determinante para el futuro de la relación bilateral, en un momento donde la Casa Rosada también revisa las posibilidades de profundizar el vínculo con China. Todo un límite para la tolerancia que comparten republicanos y demócratas respecto a su patio trasero. El mandatario norteamericano sabe que en los próximos sesenta días deberá reanudar o desanudar la inflexión previa que le dejó su antecesor, Donald Trump, cuando decidió utilizar la mayoría accionaria que Estados Unidos tiene en el directorio del Fondo para otorgarle el préstamo al gobierno de Mauricio Macri.

Decodificación de comunicados

Cuando concluyó la reunión, la señal que lanzó el Departamento de Estado fue ambigua y escueta. Alimentó las especulaciones sobre un virtual estancamiento de la negociación. La declaración corrió por cuenta del portavoz Ned Price. Detalló que Blinken «discutió la negociación de Argentina con el FMI y alentó a Argentina a presentar un marco de política económica sólido que devuelva el crecimiento al país». Casi una repetición de la exigencia del Tesoro desde que comenzaron los intercambios y la misma advertencia que han dicho los funcionarios de Biden que visitaron Buenos Aires.

La declaración aumentó las dudas, pero también tiene su lógica. Resulta impensable que una comunicación formal del Departamento de Estado desautorice a otra área, en este caso, al sector más duro de la administración demócrata, liderado por la secretaria del Tesoro Janet Yellen y su asesor y ex número dos del FMI, David Lipton, el mismo que se opuso en la era Trump a respaldar el préstamo pero cambió de opinión cuando el magnate le hizo valer su poder.

Por ahora no se sabe si la respuesta será distinta en el futuro, pero la bilateral de cancilleres es todo un gesto para un funcionario como Blinken que no suele realizar este tipo de encuentros. Mucho menos en estos días, donde la aventura de apoyo militar norteamericano a Ucrania, en el marco de la OTAN, aumenta la tensión bélica con Rusia, el país que el presidente Alberto Fernández visitará en los primeros días de febrero para reunirse con su par Vladimir Putin. Luego seguirá hasta Beijing para encontrarse con Xi Jinping.

Sin embargo Blinken habló mucho más de lo conocido durante la hora que duró la reunión. Participaron diez funcionarios de los dos países. Delante de ellos, según pudo reconstruir este diario, el secretario de Estado no sólo les dijo que apoya las negociaciones con el FMI y que esperan una «resolución positiva». Además definió al crecimiento del año pasado como «impresionante, muy importante”. Puertas afuera del salón Thomas Jefferson sólo hablaron de “una economía vibrante” y un crecimiento “vital para el hemisferio y también para Estados Unidos».

En la comitiva argentina evaluaron que las declaraciones posteriores de Price no fueron tan ambiguas. El portavoz podría haber omitido hablar de las negociaciones. Cuando se refirió a un programa económico usó la palabra framework, es decir, un marco de trabajo que esté vinculado al crecimiento. Ese argumento es muy similar a las palabras de Cafiero. Apenas se sentó delante de Blinken, le pidió con franqueza que Biden defina si le dará rienda suelta a la intransigencia técnica de Yellen y Lipton o si tomará una decisión política. Además le dijo claramente que Argentina necesita «crecer para poder pagar».

El secretario de Estado tampoco dejó en el suelo el guante de la decisión política que le pidió Cafiero. Los testigos dicen que, en medio del minué diplomático de este martes, Blinken también fue franco por un momento. Le reconoció a su par argentino que el principal problema de la relación bilateral es por el préstamo que le concedió la gestión anterior, es decir Trump, a la Argentina. La caracterización que se filtró es un indicio. Revela que Biden asume que la densidad del vínculo estará condicionado por la decisión estrictamente política, y no técnica, que asumió el magnate republicano que lo antecedió en la Casa Blanca.

Blinken padece en carne propia las consecuencias de la era Trump. Conduce un Departamento de Estado diezmado por los funcionarios que abandonaron sus cargos durante el gobierno republicano, pero los intereses estratégicos de la agenda bipartidista sobre la Argentina no han cambiado. Así como el Pentágono está jugado en evitar la expansión marítima china, el State Dept no quita su atención sobre las inversiones orientales y se pregunta con detenimiento por el rol que tendrá Argentina al frente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Washington volverá a poner a un representante y revertirá la decisión de Trump de retirarse.

El tema fue parte del encuentro con Cafiero y ante las consultas de este medio confiaron que acordaron “trabajar en conjunto”. “Blinken habló de que seamos socios en la región”, apuntó uno de los asistentes que repasó el temario del encuentro. Hablaron de la presidencia de Fernández al frente de la CELAC y no hubo detalles sobre los enfoques respecto a Venezuela, Cuba y Nicaragua, aunque serán tres temas determinantes en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

González y Pelosi, China y exportaciones

La lista de costos que podría afrontar Fernández a cambio de un apoyo de Biden en el FMI no es desconocida. Cafiero llegó a Washington luego de dos visitas a Buenos Aires del consejero González y de su jefe, Jake Sullivan. Así como escucharon la preocupación por la deuda también hablaron de la tecnología china 5G, de la agenda del Comando Sur del Pentágono y del rol que esperan de Argentina en la región para asuntos urgentes como Venezuela y como contrapeso del presidente ultraderechista de Brasil Jair Bolsonaro, que tiene una pésima relación con la administración demócrata.

La cena de Cafiero con González fue en la sede diplomática argentina en Washington, donde el embajador Jorge Argüello ofició como anfitrión. El encuentro fue privado pero estuvo concentrado en el rosario de temas que el enviado de Biden les anticipó el año pasado al Presidente, al titular de la Cámara baja, Sergio Massa y al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz.

El consejero para América Latina llegó secundado por los tres funcionarios de Blinken que siguen el caso argentino: el subsecretario de la Oficina para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Brian Nichols, y Ricardo Zuñiga, su antecesor en el mismo cargo hasta el año pasado, que ahora es el encargado para temas migratorios del Triángulo Norte. A ellos se sumó Kevin O’Reilly, que estuvo en el mismo puesto durante la era Trump y formó parte de la operación que derivó en el respaldo al crédito del FMI.

Los nombres de los invitados norteamericanos a la residencia de Argüello confirman que el despliegue diplomático está en pleno desarrollo. Antes de llegar a ese punto, Cafiero también fue recibido por Pelosi en el Capitolio. Con ella, Cafiero habló para buscar formas de revertir los aranceles del 150% que le impuso Trump a las exportaciones argentinas de biodiesel. La medida implicó el cierre de ingresos anuales por 1.000 millones de dólares para el sector. Hasta ahora no hay señales de cambios, porque la Argentina perdió a fines del año pasado un recurso administrativo presentado ante el Departamento de Comercio para impugnar esos castigos antidumping.

En el Palacio San Martín no detallaron si Cafiero habló con Pelosi sobre la negociación con el FMI, pero los representantes del Partido Demócrata ya presentaron un proyecto de resolución y enviaron una carta al Tesoro para que revise sus posiciones respecto al papel de Estados Unidos en el FMI con países endeudados como la Argentina. Los gestos no pasaron inadvertidos en Buenos Aires y tuvieron poco impacto en el Congreso norteamericano. Aun así, son otro frente abierto que revela la disparidad de posiciones sobre Argentina que rodean a Biden.