Cristina Kirchner declaró durante cuatro horas en Comodoro Py como testigo en el juicio oral por irregularidades en la investigación del atentado. Entre sus posturas más destacadas, criticó con dureza al entonces juez de la causa Juan José Galeano, acusó a otros de encubirlo, negó haber hablado en su momento con el entonces presidente Carlos Menem y mencionó al fallecido fiscal Alberto Nisman. Sobre la ex SIDE, CFK apunto: «Estaban trabajando para armar un juicio y no para llegar a la verdad».

Cristina llegó a los tribunales de Comodoro Py a las 10:40 y se retiró a las 14:45. En el lugar, la esperaban ex funcionarios de su gobierno como Oscar Parrilli, Axel Kicillof, Martín Sabatella, Héctor Recalde, Carlos Tomada, Diana Conti, Teresa Garcia y Juan Martín Mena. La declaración fue ante el el presidente del Tribunal Oral Federal 2 Jorge Gorini, en la Sala Amia.

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CFK aseguró que la causa fue «un escenario de operaciones políticas nacionales e internacionales» y que Galeano y los fiscales «juntaban papeles para impresionar» a la Comisión Bicameral del Congreso de seguimiento de los atentados terroristas de la AMIA y la Embajada de Israel, de la que ella formaba parte, motivo por el cual declara como testigo.

La expresidente dijo que los fiscales Nisman, Eamon Müllen y José Barbaccia llevaron a cabo «una defensa absoluta, cerrada y monolítica de toda la actuación del juez», al tiempo que recordó una tensa charla con Galeano. «Cuando le pregunté si había recibido un llamado de Munir Menem (esa llamada del hermano de Carlos fue el detonante de la causa contra Galeano) dijo que no se acordaba. Le contesté que no era verosímil que no recordara una llamada así, y él se levantó y se fue».

La pregunta fue porque una de las acusaciones contra el juez es que a pedido del gobierno de Menem dejó de investigar la llamada «pista siria». Una defensa le preguntó si esa misma pregunta se la hizo al entonces presidente. «Yo no hablaba con Menem», contestó.

Cristina revalidó las declaraciones del abogado de la policía Federal Claudio Lifschitz, quien enumeró en aquel entonces las irregularidades del juez: destrucción de pruebas, intervenciones ilegales de teléfonos y el pago de 400 mil dólares al reducir de autos Carlos Telleldín, para que acuse a oficiales de la Policía Bonaerense.

Cristina recordó las hipótesis que manejaba la Comisión: la decisión del gobierno de Menem de formar parte de la coalición de occidente en la guerra del Golfo Pérsico o por el incumplimiento de compromisos internacionales en materia nuclear con Irán.

Finalmente, Fernández de Kirchner apuntó: «Mi único desvelo eran los familiares. No me importaba lo que decía la AMIA; ellos perdieron un edificio, ladrillos. Los familiares, a sus seres queridos».

La megacausa tiene 13 acusados: Menem, Galeano, Müllen, Barbaccia; el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy y su segundo, Juan Carlos Anchezar; los ex comisarios de la Policía Federal Jorge Palacios y Carlos Castañeda; el ex titular de la DAIA Rubén Beraja; el reducidor de autos Carlos Telleldín y su ex esposa Ana Boragni; el abogado Víctor Stinfale; y el ex agente de inteligencia Patricio Finnen.

El primer juez del caso fue Claudio Bonadio, quien fue apartado por la Cámara Federal por no avanzar en la investigación sobre Carlos Corach, ex ministro del Interior del gobierno de Menem, y con quien el magistrado había trabajado. Finalmente, el expediente recayó en el juez Ariel Lijo, quien procesó y envió a juicio a los acusados.