La decisión del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, de abrir una negociación bilateral con China para firmar un Tratado de Libre Comercio puso en riesgo la convivencia de los socios del Mercosur. El canciller Santiago Cafiero podría viajar este lunes a Montevideo para reunirse de urgencia con su par oriental Francisco Bustillo. Son los días previos a la cumbre semestral del bloque regional, que se realizará el próximo miércoles en Asunción, Paraguay. Cuatro días después, el presidente Alberto Fernández partirá con destino a Washington para reunise con su par norteamericano, Joe Biden. Será el lunes 26 de julio.

La próxima cita de Asunción será para concretar el traspaso de la presidencia temporaria del Mercosur, que tiene recambio semestral. Hasta ahora está en manos del país anfitrión de la próxima cumbre y pasará al Uruguay en esa jornada. Todo parecía allanado, hasta que este miércoles Lacalle Pou encabezó una conferencia de prensa para confirmar las tratativas con China, cuya diplomacia no ha dicho una palabra al respecto. La semana pasada el mandatario del gigante asiático, Xi Jinping, confirmó el visto bueno de su país para que Argentina forme parte del bloque comercial BRICS, donde convive con Brasil, Rusia, India y Sudáfrica. A la vez que Bejing aprueba el ingreso argentino a ese espacio, y reafirma su cooperación para mantenerse como el segundo socio comercial del país, lleva adelante negociaciones con Montevideo para un tratado de libre comercio.

Según los argumentos orientales, no hay ninguna violación a los acuerdos del Mercosur. El silencio chino parece convalidar la misma lectura, pero desató todo tipo de especulaciones en Buenos Aires. Cafiero ya anticipó que no está de acuerdo. “Cualquier tipo de tratado de esas características, según la construcción histórica del Mercosur, que es el Tratado de Asunción, tiene que tener consenso de todas las partes”, advirtió. “Lo que Uruguay ha hecho es avanzar en un estudio preliminar de factibilidad, que luego deberá ser tratado e internalizado hacia adentro del Mercosur por sus países miembros”, sostuvo el canciller en dialogo con el medio mendocino Sitio Andino.

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El jefe del Palacio San Martín interpretó que la tratativa de Uruguay con China «recién se está iniciando”, pero advirtió que Argentina aguarda “que se cumpla con la normativa del Mercosur, es decir, que este tipo de iniciativas tengan la participación de todos los países miembros”.

Lacalle Pou viene amagando el pacto con China desde septiembre del año pasado y ahora lo concretó. “En cada cumbre del Mercosur, y en cada instancia que hemos tenido, reafirmamos la vocación aperturista uruguaya. Esto no contraviene, ni es opuesto, a la pertenencia al bloque”, aseguró el mandatario. “Desde nuestro punto de vista y con las normas internacionales vigentes en el Mercosur, estamos habilitados para avanzar. Siempre dijimos que no queremos avanzar solos. Todos sabemos el peso que tiene el Mercosur en dimensión demográfica y económica para avanzar en conjunto. Lo que no estaba dispuesto a hacer Uruguay era quedarse quieto”, advirtió.

En la conferencia de prensa, el presidente uruguayo dijo que le habían avisado con anticipación a las demás cancillerías. La noticia se conoció poco antes y retumbó duramente este jueves en la reunión del grupo técnico del Mercosur para ultimar los detalles de la cumbre de presidentes. En esa reunión los representantes brasileños sólo ratificaron que el mandatario Jair Bolsonaro no asistirá. Y también se conoció que los dos invitados como países asociados no irán. La idea era cerrar la cumbre con una foto de familia junto al boliviano Luis Arce y al chileno Gabriel Boric.

Luego del anuncio uruguayo es posible que la escena quede trunca y que el mandatario uruguayo asuma la presidencia del Mercosur en medio de una reunión de segundo nivel ante la ausencia de algunos mandatarios.

Ante las consultas de Tiempo, en el Palacio San Martín no confirmaron el viaje de Cafiero. «Hasta este momento no viaja», contestó una alta fuente diplomática. En Montevideo dicen que ya lo esperan. Quizás es una muestra de la vertiginosidad que transitan desde que Lacalle Pou decidió hacer el anuncio una semana antes de reunirse con los demás mandatarios. Los tiempos tan apretados acortan los márgenes de negociación, aunque en los últimos años el Mercosur ha transitado varios momentos críticos a partir de los amagues de abrir negociaciones bilaterales con la Unión Europea o con China, sin el acuerdo de todos los miembros.

Todavía no se sabe cómo avanzará Brasil luego del faltazo de Bolsonaro. Un día después del anuncio de Lacalle Pou confirmó que se bajaba de la cumbre. «Dije que no voy más. En política se puede dar marcha atrás en algunas cosas. Pero mi decisión hasta ahora es no ir al Mercosur», lanzó el presidente de ultraderecha. Fue duro pero dijo «hasta ahora», casi el mismo recaudo discursivo que utilizaron cerca de Cafiero para relativizar que viaje. El Canciller no es la única vía en la interlocución con Montevideo. Su par uruguayo es amigo del presidente Alberto Fernández. La novedad sonó como una sorpresa, aunque la política uruguaya debate desde hace años la posibilidad de un acuerdo bilateral de comercio con China. El socio más chico del Mercosur decidió oficializar esa política en la previa del cambio de conducción del bloque regional.