El Tribunal Oral Federal 2 de San Martín condenó hoy a perpetua en cárcel común a los cuatro exmilitares acusados en el juicio: Luis Del Valle Arce, Eduardo Lance, Ángel Delcis Malacalza y Santiago Omar Riveros. Los encontró culpables de allanamientos ilegales y del secuestro, los tormentos y el homicidio de Adrián Enrique Accrescimbeni, Juan Carlos Rosace, Rosa Eugenia Novillo Corvalán y Roberto Ramón Arancibia.

Los jueces Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Matías Mancini ordenaron que el Cuerpo Médico Forense realice informes sobre el estado de salud de los condenados para analizar si pueden ser enviados a unidades penales y así revocar la prisión domiciliaria con la que gozan los cuatro.

Foto: @SDHArgentina

Como parte del veredicto, el tribunal ordenó una medida de reparación. Remitió testimonios del debate al diario Clarín para que modifique una nota que publicó en plena dictadura, el 24 de noviembre de 1977, titulada “Buscan a familiares de dos niños abandonados”. En realidad no habían sido abandonados esos niños sino que sus padres, Roberto Arancibia y su pareja, habían sido secuestrados y desaparecidos.

“Logramos ponerle nombre a los responsables de los ‘Vuelos de la muerte’ del Ejército”. La frase de Pablo Llonto a La Retaguardia apenas finalizó el debate sintetiza la importancia del este juicio, el primero que investiga el mecanismo sistemático para eliminar a sus víctimas utilizado por el Ejército.

Llonto, abogado querellante por las familias de las víctimas, se mostró expectante de que la sentencia le de impulso a la causa que en instrucción investiga a pilotos y copilotos del Ejército por estos vuelos y al expediente que l ajusticia de Dolores lleva adelante sobre el enterramiento clandestino de las víctimas de los vuelos en el partido de la Costa.

Como casi no hubo sobrevivientes entre las miles de personas que pasaron por Campo de Mayo, los testimonios de exconscriptos fueron el centro del juicio y permitieron reconstruir el funcionamiento de todo el mecanismo de exterminio.  En cada parte de la maquinaria siniestra de exterminio, algún soldado que hacía el servicio militar obligatorio en el Batallón de Aviación 601 logró ver algún detalle y así se logró reconstruir su funcionamiento: la llegada por l anoche de camiones con personas detenidas, los restos de ampollas con la droga que utilizaban para drogarlas y los vuelos que salían de manera clandestina. Todo eso quedó probado.

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También se probó a través de la burocracia del terrorismo de estado, que guardó documentos secretos que permitieron descubrir como el Batallón facilitó los recursos para llevar adelante esta etapa final del plan.

Los acusados integraron la plana mayor de ese Batallón de Aviación, cuya pista estaba ubicada en el predio de Campo de Mayo. Dl Valle Arce fue el jefe, Malacalza su segundo comandante y Lance fue jefe de Operaciones. Riveros era jefe del Comando de Institutos Militares. También estaba acusados Horacio Conditi, jefe de Personal, pero fue desafectado del juicio por incapacidad.

Los condenados fueron los únicos que no estuvieron presentes en la sala de la avenida Pueyrredón, que la justicia federal de San Martín acondicionó para los juicios de lesa humanidad. Tanto el Tribunal, las querellas como la fiscalía estuvieron de manera presencial para el histórico veredicto, que fue acompañado por un gran grupo de familiares y organismos de derechos humanos, incluido el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla.